La linea que separa a un valiente de un cobarde está trazada con cinismo.

mayo 04, 2005

Ni tanto que queme al Santo, ni tampoco al Blue Demon. (R)

Todos los derechos reservados. Gracias Chuco.



Podría seguir alargando la puta listita (y mi sufrimiento pendejil) ad infinitum. (Que no es lo mismo que "en chinga", sino todo lo contrario).

Me niego, sin embargo y tan categóricamente como me sea posible, a seguir exponiendo mi putita fragilidad en este blog dedicado a mi lado oscuro. Ya tengo otro blog para andar chilloteando, no lo haré más aquí, donde tengo que mantenerme como un digno y recién nombrado representante del cinismo desinteresado de la Orden Batiana.

Es por eso que hoy solo quiero decir que sigo siendo infeliz, pero que igualmente me vale madres. Apelo a mi desinterés y a mi desidia para entonar con fervor otro tipo de melodías, menos lastimeras y menos pusilánimes.

Y aun si me sigo rezurrando de haber perdido definitivamente a la magnifiquisisisima chick que me hizo, incluso, querer a la ñoña de Norah Jones, y hasta pensar en tener hijos (chale, qué poder tienen las chavas), he decidido simplemente dejar mi ridiculez a un lado para exponer cosas de mucho mayor importancia que mi infelicidad cíclica y estúpida. He dicho. (ni tanto que queme al Santo, ni tampoco al Blue Demon)

Y bueno, erm, sí, erm, todavía no pienso en cuáles son esas cosas de tantísimo interés, pero me queda claro que no se trata de los dos maravillosos años que pasé con la susodicha, ni de lo chingona que me resultaba su tranquilidad, ni de.... (MJMJMJM, aquí voy de nuevo)

Antes de que me siga arrebatando la necesidad de lloriquear por su ausencia, quiero contar brevemente la historia de hoy:

Amigo aun más pusilánime que yo (bien pedo, por cierto):

- Es que, hic, me caga lo que me dices, hic. Me estás proponiendo que me vuelva un conformista. Que me ponga a recoger las migajas de lo quise y no tuve. Que me conforme con esta vida de mierda y con que el mundo no me dé cosas mejores...

Yo, pusilánime pero no tan pedo:

- No, no, no y no. No seas pendejo. Solo te recomiendo que dejes de exigirle al mundo tus respuestas, imbécil. Que no seas grandilocuente. Que abandones la esperanza y el entusiasmo, que son los males más ojetes del hombre y que te pongas a construir tus deseos por ti mismo, en lugar de andárselos pidiendo a tu Santa Clos infantil y caguengue al que llamas "el mundo".

- Entiéndeme cabrón, no voy a dejar de querer lo que quiero, ni a dejar de creer en lo que creo, ni a dejar de ser yo.

- Entonces, primero que nada, vas a ser muy infeliz, eso te lo aseguro. Y si de verdad crees que tienes que creerte tanto, todo el tiempo, entonces no sé para qué me preguntas nada. Simplemente no te quejes, pendejo. Y no me cuentes tus mamadas si no estás dispuesto a que te las cuestionen. No estés chingando porque no tienes lo que quieres, si finalmente es resultado de tu puta pseudo-coherencia en la que tanto crees.

- Estem....si...estemmhhh....qué rico sabe el zubrowka en las rocas, ¿no?


No cabe duda que, cuando más jodidos estamos, lo único que hace falta es encontrarnos con alguien tantito más jodido que nosotros, luego escucharlo, luego terapearlo y luego, sencillamente, regresar a casa sonrientes de no estar en esos putos hoyos tan pendejos que tan bien bien bien puede cavar la autocompasión. With great sorrow comes great sharpness of thinking.

Salud.

abril 30, 2005

Cosas extrañables (y entrañables también) - Actualizado

1.- Me encantaba su bailecito. Ese bailecito jocosón que acostumbraba. Ambos puños a un lado de la cara. Era como entre falso y cierto. Un gran bailecito.

2.- Madagascar. Y junto a ese pedazo olvidado del mundo, todos los otros viajes que planeamos para nunca hacerlos. Cómo gozábamos adivinando lo que nunca sería. Era re-sabroso.

3.- Ese acento italo-americano adquirido que usaba cuando me leía "Memorias de Adriano" o "Lolitah". Y junto a él extrañaré las mismísimas lecturas. Ninguna otra mujer me había leído en voz alta antes que ella. Qué gran privilegio.

4.- El futuro. El futuro inexistente, pues. Valga la rebuznancia. Extrañaré, sin duda, a nuestras amadísimas hijas que nunca llegaron. Qué bonito sonaba decir XXXXXXX mientras pensaba en dos niñas, las que ella quería con sus treinta encima, pero repletas de sus ojos. Primera vez que me atreví a pensar tan en plural como con ella. Y nuestra eterna e inútil pelea por los nombres, resultó ser igual de innecesaria. Ahora no importa si las llamamos Valentina o Sofía. Sara o Fabiola. Da igual. Nunca existirán esas personas.

5.- El presente. La dura y cruda realidad. Los celos asquerosos pero ciertos. Duele un chingo recordar cuánto te amaron. Duele más pensar que cualquier otro es el que ahora satisface ese espacio tan bien ganado. Y más duele todavía cuando sabes que quien reconoce a ese que ama no lo hace a lo pendejo. Está cabrón, la mera neta. Niéguenlo y mueran, ja!.

6.- Lo más cabrón es pensar en el recomienzo. La reinvención. La otra vuelta de esa tuerca tan llena de miserias. El "ser adulto" (cosa en que no creo fehacientemente) implica el validar que existe una evolución. Es decir: cada amor que se abandona (o se sacrifica) implica cierta fe en que aquel que le prosiga será más manejable. Creemos, aun sin quererlo, que la experiencia nos va enseñando a no descagalarnos con cada derrota. Pero es una enorme y estúpida mentira. Cada derrota duele más que la anterior. Y resulta peor pues nos sentimos, equivocadamente, más preparados cada minuto. Puras falacias.

7.- Y de eso mismo trata lo último. De lo inútil que resulta olvidar el dolor. ¿Por qué? Porque siempre vuelve para repetirse y dictar nuevas cátedras. Regresa y nos demuestra lo insalvables que somos. Lo ingenuos que resultamos. Lo predecibles que podemos ser. Lo incapaces de defendernos que también seremos.

Pura neta reatuda.


Otras lámparas viejas que siguen brotando como por arte de magia:

8.- Las noches en el bar. Los días previos, los encuentros fortuitos que precedieron nuestra historia. Los viajes que sí hicimos. Pie de la Cuesta. Su panza tostada, sabrosa y retacada de pescado a la talla y ginebras ponedoras.

9.- Los días de hueva deliciosa en el departamento de Celaya e Insurgentes, la señora de la tienda, la fondita de abajo. Las miradas de los vecinos curiosos. Los celos de su ex-ex-novio (JA, alguien debe estar gozando de esto también ahora).

10.- Sus lassis de frutas a las 11 de la noche. Su fresez irrepetible. Era una buena compensación. No era una de las otras locas peligrosas y deliciosas con las que he compartido historias tremebundas, eso es verdad. No era una mujer que sirviera para personaje de Bukowski ni para una road movie chaquetera nacional. Pero tenía, por otro lado, una suavidad chingona, una tranquilidad y una soltura que me hacía sentir muy a gusto con ella. No tenía que andar rehabilitándola ni rehabilitándome cada dos días de nuestro desmadre. Eso, for a change, fue algo crucial y que la hacía muy diferente a las femmes fatales que siempre me gustaron.

11.- Sus locuras ñoñas. Correr al nevado de toluca 5 horas antes de tenerme que ir a trabajar, solo porque yo no lo conocía. Dejarles recaditos aleccionadores a los automovolistas que bloqueaban la entrada a su casa: "Ciudadano irresponsable...".

12.- Su cara de gozo cuando le escribía algo que sólo ella comprendía, lleno de auto-referencias. Decenas de cartas que dejaba en su computadora escondidas, mientras dormía, y yo me quedaba despierto, merodeando. "No me gusta que andes merodeando en mi casa mientras estoy dormida..." siempre fue su manera de pedirme que le escribiera algo esa noche, porque estaba muy cansada para seguirme la peda.

13.- Un año nuevo bailando con desconocidos en la Bodeguita del Medio, a la cual nos dejaron entrar solo porque iba guapa y le sonrío al gerente con tanto poder, que se olvidaron los protocolos de su cena privada y nos dejaron pasar como si nada.

14.- Las diecisiete mil películas horrendas que tuve que ver con ella. Nuestra total y absoluta divergencia en cuanto al cine. Sus ronquidos en las películas de los Cohen, mis ronquidos en los filmes de animación o en los chick-flicks que nunca volveré a nombrar.

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Ahí va saliendo mi listita, Dr. Mierzwiak. Estas son algunas de las cosas que quisiera olvidar de mi Clementine. Y contando.

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15.- Su amor por todo lo que tuviera que ver con chocolates (sin avellanas) pasadas las 5 de la tarde, y en especial si era domingo. En lugar de micheladas o cualquier otro remedio para la cruda existencial. RAro pero saludable, ja.

16.- Sus fideos secos. Prácticamente lo único que disfrutaba cocinar. (aunque casi todo le salía de poca madre, claro, para mis estándares). ADerezados con chipotles de esos que no pican y bueno, ella les ponía toneladas de crema, yo solo un poco. Quedaban de poca madre.

17.- Su memoria de pez. Podía contarme siete veces la misma historia en un mismo día. O semana, o mes. Sin embargo, no me molestaba en lo más mínimo. Disfrutaba su cara y su interés al volver a escuchar sus peripecias que, con mi memoria de elefante, siempre recordaba con pelos y señales.

18.- Sus múltiples viajes y la correspondencia. Esos mails no los volveré a escribir. Le encantaba ser extrañada porque le escribía con más y más desesperación cada vez. Siempre con cuentitos cortos, pequeñas historias, cosas ñoñas, claro está. Es más, este post es la última ñoñez que escribo (en este blog). Ahora seré rudo, malo, desadaptado e infeliz pero rabioso. Ja!

19.- Sus caderas, las mismas que poblarían el planeta marte. Cómo se lo dije, cómo le gustaba (casi como a todas las chavas) que le dijeran que se veía guapa. Pero ese asunto de las caderas en relación con la capacidad de poblar planetas enteros ejercía un poder enigmático en su humor. Me libré de algunos pleitos con eso.

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Cinco más para sufrir hoy, Doctor. Espero poder seguir borrando (y apurar el paso, pue sno tengo toda la vida para olvidarla).

Y ya quisiera escribir de otra cosa. Nomás que ando tapado con toda esta puta remembranza Funes-ta. Perdone el que lea.

20.- La megapantalla. La primera vez que salimos. El regreso, largo y a pie, desde el bosque hasta la civilización podrida. La lluvia de julio que no daba tregua. El verla quedarse dormida. El leer juntos sus libros de paisajes musulmanes. El encanto de sus ojos

21.- Sus banditas para el pelo. En particular una de color naranja, como su casa y sus trabajos y sus diseños, siempre naranjas. Su melena sin rumbo. Ese pelo quebradizo, ensortijado, raro, que olía tan bien como ella. Su rubor cuando le decía lo mucho que la deseaban incluso las mismas calles, y su asfalto hambriento.

22.- Su afición treintona por Daniela Romo. Verla cantar eufórica mientras bailaba al ritmo de “Lo juro, lo juro”.

23.- Su espíritu viajero. Lo mucho que conocía el mundo, a diferencia de mi, que soy alguien cuyas fronteras no pasan de Ecatepec y Xochimilco.

24.- Los chocolates del atardecer siempre me recordaron a las trufas. Unas trufas espectaculares. Chocolatosas como nada. Por esas bailamos la única vez que bailamos. Qué ricas. Qué fugaces.

25.- Películas de animación: Realidades aparte. Nada que tuviera que ver con lo horrible que puede ser el mundo: Al contrario. Cosas suaves. Cosas dóciles. Cosas risueñas y enormes como sus sonrisas perpetuas. Ni más, ni menos.

26.- El hecho de extrañarla. Por sobre todas las cosas: Extrañarla a ELLA. Nunca jamás escribí, (ni escribiré), cosas tan pero tan pero tan nostálgicas. Extrañarla era como extrañar la vida. Como extrañar el aire. Como extrañar el extrañamiento. Cosa muy extraña.

27.- Los domingos. Ella los odiaba. Yo los esperaba ansiosamente. Mis domingos acabaron siendo sus domingos. Días para estar. Días para quererse sin importar el sueño que tuviéramos. Así nomás.

28.- Ventanilla coincidió con Marte. Marte cerca, ella lejos. Pero no tan lejos como para no poder ver por la ventanilla. La ventanilla acabó siendo la ventanilla de nuestra historia. Nunca tan abierta, nunca tan cerrada. Siempre expectante.

29.- Los celos que jamás amainaron. Nunca conocí a su padre. Nunca conocí a su madre. Nunca me presentó a su ex novio. Nunca ellos podrán extrañar lo mucho que pudiera significarles. Tanto miedo. Tanto miedo para nada.

30.- Las ciudades invisibles. Sí. Amarla fue exactamente igual que vivir una larga travesía a través de ese mismísimo libro. No por nada me lo leyó tantas veces. Le encantaba la aventura, sí, siempre y cuando fuera sobre papel pautado. Pero qué bonito leía las cosas imposibles. Tal y como nadie.

31.- Su tía. La tía Cecilia, la que nunca conocí tampoco. Ella leyó lo mucho que la amaba. Incluso le dijo, varias veces, que mi amor no era una patraña. Casi a golpes, casi como si fuera importante, casi verdadero. Lástima que no fue suficiente.

32.- Un primer beso memorable: “Oye, mi regadera no sirve, ¿puedes revisarla?”. La revisé hasta que pude besarla con enjundia. Se dejó como nunca. Le encantó como si fuera un beso eterno. Increíble.

33.- Una lluvia larga, larguísima, eterna. La revista Chispa en medio de mis confesiones. La tercera dimensión pintada en un poema que no leyó hasta que se fue, nuevamente, en uno de sus viajes.

34.- Monty Pythons, Woody Allen, Nabokov. Cosas que no se repiten. Recuerdo cuando le pedí “Eternal Sunshine”. Estaba cansadísimo y dormitando mientras ella la veía. Le encantó para siempre. Me la quedé por orgullo.

35.- No quería marcharse de Celaya. Era su sitio. Lo había edificado palmo a palmo. Con todo y Paty P. Con todo y los vecinos, la tienda, la fonda, yo mismo. El miedo enorme que le dio cambiar de rumbo.

36.- Ponte el cinturón.

Me da miedo.

¿Me amas?.

Esas cosas le pasan a la gente como tú, que cree que no le va a pasar nada.

(Dios, dios, dios, espero que me pase muy pronto.)


Algo como ella.


Pero lo dudo.

abril 29, 2005

Ahogado

Sí, andaba ahogado de pedo, como algunos pudieron notar rápidamente.

Agarré mi peda nacional, mi peda juangabrielera, mi peda patética y chillona. Me puse a chupar y a ingerir drogas a la jose alfredo jiménez. Qué puto asco me doy.

Pero cómo extraño a la mujer que me tiene tan madreado. Bueno...obviamente no es ella. Es solo la idea buen pedo que tengo de ella. El recuerdo de un par de años chidos que pasamos juntos. Y como siempre, la bella ley de Murphy decidió reunirnos de una forma por demás maravillosa y asfixiante.

----"Y en este cuadro podemos ver exactamente el momento en que se le rompe el corazón...."

Sí, me recordó a los Simpson. Qué ridículo.

¿Por qué chingados existen las exparejas? A veces, puta madre, realmente quisiera que existiera algo como Lacoona, Inc. donde pudiésemos acudir para borrar de nuestra mente a las personas. Todas esas putas expectativas no cumplidas, las cosas que planeas y que no alcanzas a hacer porque tu puta relación se va a la chingada justo antes de haber ido a Madagascar o a Xochimilco. Esos detallitos mierderos son los que me chingan.

Juro que no es el hecho de verla contenta, en brazos de un cabrón más feo que yo, ruco y pretenciosón. Lo juro. Juro que no son celos, ganas de estar con ella, sensación de que mis dos últimos años también estuve perdiendo el tiempo a lo pendejo. Juro que no es nada de eso lo que me tiene molido. Ja.

Este día del niño, tendré que regalarme algo. Mis kleen-bebé suavelastic y un pañuelito para las lágrimas y una perita para los mocos.------------- Me lleva la verga.

Chingaderas que son también Realidades.

Me queda claro que no tengo remedio.

Es más, hoy mismo escuché cosas así de estúpidas:

- Mejor es no comer nada. Así te quedas como estás.
- Cierto. Tienes razón. Vale la pena equivocarse para siempre. Mejor es no saber nada.


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Soy un cabrón muy feo. Es decir, soy feo aunque me contradigan. Vale madres, sigo siendo feo. Sin pena ni gloria. Sin recompensas ni castigos. Feo a secas. Y me hace muy feliz, créanlo o no.

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Es una inmensa hueva creer que no es cierto. Me vale absolutamente verga: Soy feo, y qué.

Peor es creer que no lo soy. Peor es pretender que nadie lo ha sido. A chingar a su madre. Somos feos, y qué.

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Sin duda hay algo intolerable: Toda esa gente que cree que no hay pedo. Toda esa inmensa bola de pendejos que creen que son lindos. A la verga. Chínguense todos. Nadie vale nada, y punto.

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Tengo clarísimo que me espera la soledad. Una soledad llena de nombres, a huevo, pero una soledad al fin y al cabo. Una soledad asimilada. A chingar a su madre.

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No quiero creer en ninguna pendejada. No quiero creer, tampoco, en nada que no implique sentirme acompañado. Vale verga ( y qué). La soledad es tan alimenticia como la absoluta perdición. Todo depende de cuánto nos traguemos ambas posturas.

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Quisiera olvidar. Es más, quisiera olvidar para siempre. Quisiera olvidar sin estragos. Quisiera, pues, poder olvidar como si nada. Y por desgracia no se vale. Hay que recordar cuando menos todas las pendejadas. Hay que asimilar. dientes pafuera, que existe el putísimo presente.

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Solo queda el sueño. Ni pedo. Nada más allá del sueño, o de soñar. Jodidos somos y en el camino andamos. A soñar se ha dicho. O lo que es lo mismo, a divagar se ha mentado. A mentar todos. A mentir todos. No hay escapatoria.

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Salud.

abril 24, 2005

Los niños y los perros.

Hace unos días vi una niña pequeña por la calle. En su cintura ínfima se ceñía una tela que la mantenía atada a su madre. Un cinturón ajustable, tenso por el vigor con el que su madre caminaba, mientras la niña se quedaba muy atrás, dando pasitos minúsculos, sin poder llevar el paso de su captora y con el rostro desfigurado por la rabia impotente que le inoculaba semejante trato. Una niña pequeña. Tres años a lo mucho. Con doctorado en humillación.

Hace unos días vi también un perro. No era un perro común y corriente. Era un perro amado. Un perro humanizado y perfecto. Un perro que probablemente puede hablar, pero no le interesa. El perro en una carreola, la carreola empujada por una orgullosa dueña. Un perro catedrático, solemne, un perro para grandes ocasiones. Perro con buenos modales. Perro alimentado con largos y jugosos filetes de arrachera sonorense. De postre unas trufas.

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Con el mazo dando.

A los niños hay que romperles la madre seguido. Nada de tolerancias jipitecas: "Cariño y Rigor". A los viejitos hay que ayudarlos a morir, mientras más pronto mejor. A las mujeres hay que golpearlas hasta que queden enjutas e inservibles. A los hombres hay que mentirles y si hay oportunidad, castrarlos. Y no simbólicamente. A los bugas hay que violarlos hasta que les nazca el gusto, entre lagos de sangre rectal y amor propio hecho moronga. A los gays hay que exhibirlos en los aparadores hasta que se aburran de ser tolerados y asimilados. A los políticos hay que darles de comer frijoles de olla y huanzontles crudos. Luego mandarlos a la milpa hasta que les caigan los dedos. A los futbolistas hay que obligarlos a leer toda la obra de Kant y si siguen igual de estúpidos, les damos a Yépez. A los judíos hay que hacerlos carnitas y cocinarlos junto a los cerdos. A los musulmanes hay que cortarles el glande para aderezar con él uno que otro martini. A los católicos hay que seguirles vendiendo porno puerco, para que sigan entretenidos mientras gozamos con sus esposas, sus hijas y sus madres. A los new-age solo hay que emborracharlos, sus creencias son tan flácidas como sus mentes oportunistas. A los amigos hay que mentirles, embaucarlos, robarles cuando se les visita, venderles por el menor precio posible, matarlos si es preciso. Hay que robar, hay que mentir, hay que matar, hay que hacer sufrir al prójimo. Hacer sufrir es la mejor cura para evitar el sufrimiento propio.

Bajo esa premisa, me pregunto qué debo hacer conmigo. ¿Dejarme vivir o dejarme morir? Ambas soluciones me resultan intolerables.

Qué paradoja. Qué pendejez.

abril 19, 2005

Estúpido entusiasmo

El entusiasmo es el mal contemporáneo.

Entusiasmo: Léase, desde Chabelo hasta El Papa. Desde el buen Yisus hasta la Chispa de la Vida.

Por el entusiasmo es que hemos sido engañados tantas veces. Como especie y como individuos. Cada vez que se presenta, pum, creemos ciegamente en cualesquiera que sea la pendejada que lo produzca. Dejamos de ver, se nos olvida pensar. El entusiasmo es el falo procreador del dogma, la alienación política, el amor ciego y todas las demás pendejadas que acaban por frustrarnos o llevarnos a nuestros pequeños cataclismos. El entusiasmo hace más daño que una garnacha de origen dudoso, relleno dudoso, sabor dudoso pero consecuencias diarréicas fehacientes y constatables.

Por eso prefiero la diarrea al entusiasmo. Las dudas al entusiasmo. Casi cualquier postura es mejor que la del entusiasta. Mejor jugar a no jugar, como decía el mamón de R.D. Laing. El discurso del no discurso. El nihilismo asimilado de Batio. El hedonismo sin culpas de los psicópatas inofensivos. Cualquier cosa menos la ceguera autoinflingida y estúpida del que cree creer en lo correcto.

Recuerdo uno de mis entusiasmos más recientes: año nuevo del año 2000. Yo, entusiasmado por mi recientemente redefinida vida en pareja, al lado de una bailarina cirquera esquizoide que por aquel entonces amaba con harto entusiasmo. Entusiasmado vi llegar el 2000 en una tele en blanco y negro, al lado de mi loca en turno, en canal once. Proyectaban todos los años nuevos del mundo, porque ese era el año del milenio falso, el Y2K, el año en que haríamos contacto (con nuestra renovada estupidez).

En nuestro jacalito defequense, vivíamos nuestro amor enfermo y sin barreras. Yo, recuerdo que decía en voz muy alta, estaba seguro de que "este debía ser el siglo del nuevo renacimiento, el siglo donde la humanidad finalmente aboliría la religión, al constar su inutilidad y la gente comenzaría a ser gente y no pequeñas hordas de imbecilidad..."

Por supuesto la imbecilidad era la mía. Y la esperanza fatua era la mía y no la de las pequeñas hordas nada más.

Un mes después me llamaron por teléfono, y desde esa misma cama recibí la noticia de que mi padre se estaba muriendo en un hospital del IMSS. En un principio era un poco inverosímil la noticia, pero contando con que no lo veía en cuatro años, me pareció posible y me dispuse a caminar hasta su helecho de muerte.

En efecto, el pobre cabrón tenía una cirrosis galopante. Y por desgracia no era por los litros de alcohol que se metía con disciplina y tenacidad. Un pinche virus pendejo, pobre cabrón. Se murió semanas después, hinchado de no poder mear por falta de riñones, hígado y en general, masa corporal que pudiera digerir siquiera el agua. Una muerte asquerosa.

Era mi oportunidad para el entusiasmo. Cualquiera podría pensar que era mi momento para abrazar a dios y pedirle por el cabrón de mi jefe. Ni madres. Seguí, con doloroso entusiasmo, creyendo que la medicina lo podría rescatar de su desidia. Ni madres. Y luego de eso, seguí, con entusiasmo, viviendo mi parejita con entusiasmo, fumando mi motita con entusiasmo, y creyendo aún, que este sería el nuevo siglo de las luces.

Después vino la debacle la parejita, la debacle de la esperanza del patético nuevo renacimiento. También vino el papa y la gente, más pendeja y gregaria que nunca, saltó a la calle a masturbarse el alma con el fetiche del papa-móvil y el viejito asesino que lo habitaba por escasos instantes sobre avenida revolución.

Me costaría otro par de años abandonar el entusiasmo finalmente. Claro que, como buen cobarde, ahora me sigo cobijando en sustitutos como la euforia o la pazguatez quejumbrosa. En realidad vivo ambos en intervalos a veces tan cortos como lo son 15 segundos. Pero me siento menos sucio, menos seguro de mis pendejadas o de las de otros. Más coherente, en cierto modo, con el no vivir a largo plazo. Y aun cuando pienso en mi propia muerte de vez en cuando, juro que no me tienta volver al entusiasmo. No quiero ser un born-again enthusiast.

Prefiero aplaudir la coherencia del comunista (o la del dictador) a vivirla en carne propia. Tal vez por puto, tal vez por comodino, o tal vez porque ninguna de esas garnachas me llenará jamás.

Ni el próximo cuerpo, ni la próxima personalidad, ni la próxima droga de la que me enganche. Y no es que me sienta mayor a lo que el mundo tiene que ofrecer, sino que evaluar qué tanto me interesa ya no me importa tampoco.

Hm.
Qué desastre de cabeza tengo hoy. Me voy a buscar algo de euforia para endulzar mi día. Algo de jazz, chupe y aderezos estará bien. Aunque no me quito de la cabeza las ganas de enamorarme pesado, con mucho entusiasmo.

Puto que soy.





abril 16, 2005

Visitas a la cruda realidad.

Que no quepa ni la menor duda: Laord tiene razón.

Es más: Tiene toda la puta razón del mundo. Dice las cosas más sensatas que se pueden decir, políticamente hablando. Me postro ante su postura. Sobre todo porque sé que no es un pinche revolucionaro de chatroom más. Por el contrario, es de las pocas personas que siguen teniendo los huevos de defender su radicalismo sin pudor. Salve pues, master Laord. De gente como usted depende la poca esperanza del mundo.
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Hoy me fui de pedo: Es decir, me empedé hasta el más inverosímil de los hartazgos, pues. Sin pena ni gloria, revisité los lugares donde empedarme era y seguía siendo seguro. Y siguió siéndolo, evidentemente. Fue solo que, lastimeramente, me topé con realidades crudas que no quería vivir de ningún modo. Y por desgracia no hubo chance de elegir. Lástima: Hoy me quedó claro porque el mundo es tan mierdero como nos consta, y, sobre todo, me resultó perfectamente entendible porque la izquierda no ha logrado una chingada pa remediarlo. Ni más ni menos.

Estando sumamente pedo, llegué a un habitáculo chilango donde se congregan muchos de los que quieren seguir chupando y no pueden. Al menos no en los putarracos bares condeseros de donde provienen. Y por eso es que llegan al "Burbu", donde las chelas fluyen hasta pasadas las cinco y nadie la hace de pedo si resultas estar más ahogado que los muertos del Titanic. Un magnífico lugar, obviamente, siempre y cuando se le juzgue conociendo su contexto: Lo mejor que puede ofrecer nuestra pusilánime vida nocturna condechi, pasadas las dos de la mañana.

Así fue que llegué bien pedo al susodicho lugar. Sin mayores problemas conseguí que me sirvieran una chelita, para no andar sediento. Sentado en la minúscula mesa, alcancé a escuchar la conversación de los greñudos adyacentes, quienes, apenas unos centímetros separados de nuestra debacle, vociferaban contra el IMCINE y su elitismo pedorro y constante.

En mala hora se me ocurrió andar coincidiendo con los susodichos pendejos. Tuve a mal decir lo mucho que me cagaba el hecho de que el IMCINE llevara tanto tiempo apoyando mamadas pseudo-hollywoodenses, y queriendo que el cine mexicano se postrara ante el lenguaje gringofílico y pendejo de la cinematografía gabacha. En ese mismo momento fui convertido en quién-sabe-qué chivo expiatorio, no lo sé. Pero mi interlocutor se dedicó a cagotearme con una saña increíble: como si yo fuera el mismísimo ejecutor del elitismo cultural de nuestra cagada de país.

Peor aun resultó mi defensa. Incrédulo frente a tanta pendejada, se me ocurrió decir que el pedo de nuestra amada izquierda se debe a que gastamos mucho tiempo, energías y argumentos luchando unos con otros. Y que la cosa que nos hacía débiles como izquierda, era precisamente nuestra incapacidad de formar frentes comunes contra la solvente ultra-derecha que nos chinga cada vez que quiere., por el simple hecho de que sabe congregarse y patalear.

No se me hubiera ocurrido decir tal pendejada: El que antes fungía de mediador entre el cineasta y yo mismo, se puso como energúmeno. Comenzó a escupir sin pudor alguno mamadas como que "mis pantalones eran levy's" y "me esperaba un coche ahí afuerita". De nada sirvió demostrarle que mis jeans eran marca libre, ni que no había ningún coche esperándome ni en sueños. La cosa estaba resuelta: yo era un puto burguesoide oportunista a los ojos de este par de pendejos.

Menos mal que se largaron rapidito. Y mejor aun que no indagaran en sus propias teorías pendejas, pues nos hubiera llevado a unos muy tristes madrazos. Yo, tristemente, me di cuenta de lo jodidos que resultamos los de izquierda cuando queremos pasar como grupo político.

Y, sin saber cómo ni cuándo, me di cuenta muy de repente del porque más íntimo y constatable que me hace admirar el cinismo de personas como el chango. No cabe duda que no hay otra solución. La esperanza política es algo patético: A gozar se ha dicho.

abril 14, 2005

Ni pedo. Chingue a su madre la democracia.

Veo que no hay chance ponerme íntimo todavía. Apenas dos se atreven y contestan mis peores temblores. Uno que no me conoce, pero que vaya que me entiende.

Otra es la que más me conoce, y sin aprovecharse de ello, me cagotea herméticamente, pa que nadie la entienda.

La cosa es que no hay chance de ponerme denso. Nadie retroalimenta mi densidad. Todo el mundo le saca y prosigue con su predecible discurso. No los culpo. El anterior era un post demasiado peligroso. Menos mal que pasó desapercibido.


Ahora que ya no hay pedo, diré con toda claridad: CHINGUE A SU MADRE LA DEMOCRACIA. ¿Pero quién chingados inventó la mamada esa? Y no me salgan con historicidades pendejas. Que a nadie se le ocurra decir que el pobre imbécil de Demócrito salió con semejante pendejada. Históricamente podrá ser correcto, pero vaya que vivencialmente resulta muy pendejo pensar que los pobre griegos tuvieron algo que ver con lo jodido que está el mundo hoy en día. Ni madres. No me compro ese avión tan mamerto.

Habrá quien recuerde la democracia griega. De eso estoy seguro. Por desgracia, todos aquellos que tengan los huevos de mencionarla, fallarán en recordar que la Atenas Demócrata de sus chaquetas mentales era muy distinta a la gringolandia donde Bush ganó hace apenas unos meses.
La "demócrata" Atenas era un sitio donde solo los "ciudadanos notables" tenían derecho a pendejear duramente. Nada de orates. Nada de radicales mamavergas de la beligerante Creta. Puro "vergudo" selecto. Sin pie para las posibles desfachateces. La pura y dura crema y nata de la chingonería ateniense.

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Alguien tuvo una idea muy pendeja entonces:"Todos los ciudadanos debieran tener derecho a elegir". Y peor aun: "todos los que padecieran (vivieran) el Atenas de entonces, estaban en su derecho de llamarse ciudadanos". Así fue cómo empezó la catástrofe. Alguien (y seguramente algún sofista como yo), tuvo la brillante idea de pensar en "la mayoría" como algo digno de tomar decisiones.

Y de ahí que pendejos como Bush se escuden en dichas "mayorías" para darle en la madre al mundo. Y claro, cualquier politólogo (o historiador) pudiera decir que ha sucedido mucho más que todo esto que digo, mientras tanto. Desgraciadamente, lo cierto es que algún pendejo, en algún momento, creyó que la "mayoría" merecía tener la razón y de ello se derivan todos los "demócratas" que hoy en día le están dando en la madre al mundo. Mayorías inmersas en una pendejez irresoluta: Basta con recrear la muy democrática elección gringa en noviembre del 2004. Todo lo demás brota por sí solo.

Ni qué decir de nuestro México democrático. El mismo donde por 70 años gobernó el mismo algoritmo. Y donde, apenas tuvimos chance, le dimos el poder de vuelta a Porfirio Díaz. El mismo México donde las mayorías importan un pito, si se trata de eliminar todo aquello que amenaza la continuidad sustentable. Y mucho más admisible aun, si se trata de alguien tan sistemáticamente asimilable como el pobre guey que llamamos López Obrador, y sobre el cual muchos fincamos nuestras democráticas esperanzas, creyendo que serían respetadas bajo esta supuesta nueva tónica que simbolizaba la pluralidad foxiana. Pura chaqueta.
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Por eso mismo. Que chingue a su madre la democracia. Y antes que nada, que chingue a su madre el cónclave cardenalicio. Que nadie se trague al próximo impostor de cristo. Que nadie se trague tampoco la supuesta sabiduría resultante de la historia.

Seguimos, verdaderamente, igual de impredecibles. Que el hambre y el dolor prevalezcan sobre la conformidad y la comodidad de los mediatizados. Que el verdadero y último de los caos se presente. Tengo ganas de presenciar cosas indómitas. Deseo una verdadera disyuntiva entre matar y morir. No más pendejadas capaces de ser discernidas como buenas o malas. Por favor.

abril 12, 2005

Pura honestidad (demócrata)

Algo no estoy haciendo bien. Está más que claro. Desde que abrí este pinche blog, hace apenas cuatro pinches meses, todo parece funcionar al revés: Palabras más, palabras menos, resulta que muchos de los que me conocen de toda la vida, lo encuentran truculento, malo, pernicioso e intencionado (por citar los adjetivos menos desmadrantes). En cambio, un decente número de lectores que personalmente desconozco, me alienta enfáticamente, vez con vez, a sacar otro pedazo de mi esquizofrenia a relucir. Y yo, egóico pero ecuánime, entro en salvajes conflictos.

A manera de excusa universal, puedo afirmar contundentemente que nada de lo que escribo aquí pertenece de forma determinante a mi persona. No creo en nada de lo que escribo. Ni tampoco escribo todas estas pendejadas para creer que me las creo. Ni lo uno, ni lo otro. Así de putín resulto. Así de carente de posiciones y de ideas. Soy un simple, sencillo, común y corriente pendejo. Un pendejo al que, como a todos, los fenómenos se le presentan cada puto día, y como buen miembro del club de los pendejos, no me siento capaz de explicármelos de un modo determinante y final. Al contrario: tiendo a desvariar y luego a ser incoherente hasta la estupidez. Tiendo a dudar de todo porque nada me convence absolutamente, empezando, desde luego, por mis propios argumentos. Soy la cagada más alejada de la fe que existe en este puto universo. Bueno, tal vez no tanto. Bueno, quién sabe. ¿Lo ven?

Todos los patéticos posts que me he atrevido a vomitarle al ciberespacio, resultan ser los equivalentes a una foto instantánea de mi pendejez vivencial. Un retrato de las estupideces que siento momentáneamente, casi siempre contaminado por historias, drogas o certezas que desaparecen obligatoriamente en muy poco tiempo. Casi siempre son horas, aunque a veces es mucho peor: apenas minutos, segundos, instantes inatrapables.

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Hoy pensaba decir que me caga la democracia. Pensaba cómo decirlo de una manera cáustica y eficaz: Me caga la reputa democracia. Me niego a seguir aceptando la voluntad de las supuestas mayorías. Me cago en la mayoría y en la sabiduría consensuada. Me cago en la repetición y en los historiadores (perdón, Noemi y los que me falten). Me cago en el inconciente colectivo Jungiano simbólico y pendejo. Me cago en los que le adjudican su propia insatisfacción (me cago en mi, chale).

Pensaba cagarme en todo eso y además hacerlo público. Renegar de nuestra occidentalidad comodina y repetitiva. Renegar de nuestra debilidad por cogernos sólo a los "elegidos". Renegar de nuestra facilidad para andar "eligiendo", filtrando y depurando a nuestros supuestamente "semejantes". Pensaba hacer todo un largo y arquitectónico post al respecto de lo estúpida que resulta la supuesta libertad y, por ende, la política, la sociología, la sicología y muchos etcéteras después, la mismísima frustración (o su equivalente: la satisfacción).

Pensaba en todo eso y me dieron las 5. Recordé que tenía que trabajar en breve. Acudir a mi propia vida y ser indulgente con mis enterísimas pendejadas. Olvidar todas mis "descreencias" para vivir la mía propia. Volver al redil donde juego a ser invulnerable, y donde creo efectivamente que controlo todos mis actos. En fin. Sencillamente me di cuenta de mi propia trampa. Aunque en realidad sólo me doy cuenta mientras la escribo, la delimito, la nombro y la vivo, irremediablemente.

Y es por eso que ahora decido callar. Dejar de escribir. Pensar en qué, por todos los cielos, demonios y perros, podría decir luego de esto. Esto que tanto me desnuda frente a mi mismo, y que destierra cualquier otra posible "polaroid" que mi mente se pueda tomar después.

Ojalá suceda algo, aun si dentro de mi levedad, que pueda empujarme a decir (pensar) cualquier otra cosa digna de ser narrada en este espacio. Ojalá (bienvenida la fe). Me siento (aquí viene la polaroid) sumamente vulnerable. Admito mi dolor. Mayéutico y estúpido, afirmo junto a Dios que no sé nada. Ninguna cosa. Y sin embargo, estúpidamente, anhelo el amor.

Qué desnudamente imbécil resulto.

Pido perdón.

abril 10, 2005

Mientras digiero la de hoy.

Añoro todo aquello que no tuve
lo que tuve, retuve. Y eso no me lo quita nadie.
Añoro solamente, lo que no vi ni en pintura.
Lo que no quise que ocurriera
lo que olvidé por desidia
lo que no escuché por ciego.
Echo de menos, me hace falta
lo que no viví ni en sueños.

Añoro, por ejemplo, no haberme follado a Marta.
Pensando mientras tanto, que me follaba a su hermana.
Y añoro esa muchacha que jamás he conocido
y que espera ansiosamente el amor mío.

Y esa rayita, y esa pastillita
que no tomé contigo aquella noche.
Me duelen los recuerdos, por no haberte conocido
ni amado, ni violado, en un confesionario.
Quien pudiera haber gozado, de la luna y de tus besos
en aquel acantilado, dentro de un cadillac rojo

Y por cierto...
Se me olvidaba decir
Se me olvidaba decir
Se me olvidaba decir
lo que te vine a pedir.

Si quieres bailar conmigo esa canción tan bonita.
Aun no existe todavía
pero es mi canción preferida.

Estoy triste, voy de luto
como si se hubieran muerto
esos seres tan queridos
que fueron mis enemigos

Me duele la cabeza
no me quito esa resaca
ayer me quedé en casa
no tomé ni una copita

Tampoco maté a nadie
y eso que hay quien lo merece
por pereza o por cobarde
nunca quise o nunca pude
Y añoro esos zapatos que no tuve
mis pies pisan descalzos
pues yo siempre ando desnudo

Y eso que nunca me pinté
con purpurina todo el cuerpo
ni me subí a ese campanario
pa gritarle al sol y al viento: Me cago en la madre que parió a esos mamones chilchaleros que me están chingando la existencia

Y por cierto...

Se me olvidaba decir
Se me olvidaba decir
Se me olvidaba decir
lo que te vine a pedir.

Si quieres bailar conmigo esa canción tan bonita.
Aun no existe todavía
pero es mi canción preferida.


Y añoro no haber muerto cada día
cuando llegue la muerte no sabré qué hacer con ella
a lo mejor la palmo y resucito siendo un cerdo
me olvido de que existo
y así no echaré nada de menos

Engordaré de prisa en el corral de las mentiras
comeré lo que me echen
como cualquier cerdo bueno
hasta que un día el granjero me se lleve al matadero
y convierta en embutidos mis recuerdos más grasientos

Entonces piensa en mi
recuérdame, amor mío
cada vez que te tomes
una tapita de chorizo.


Albert Pla


abril 07, 2005


Los hijos del señor siempre quedan insatisfechos

Padre, he pecado.

Confiésote padre, algunas de mis muchas atrocidades.

Fui comunista, sí. Un sucio e infiel comunista. Un cerdo totalitario marxista-leninista. Casi toda mi infancia y adolescencia y sin entender cabalmente lo que eso significaba. Sentí una empatía desde mis primeros años, hacia la simbología y pretensiones sociales del comunismo. Luego renegué, como muchos, de su "aplicación práctica-histórica" (como buen vencido) y me sumé a las filas de los que creían en el comunismo "ideal". Y luego me valió madres. Me puse a beber, a fumar, a comer, a coger, a cojear, a pensar, a dormir. Y sin embargo, jamás me sentí atraído hacia el otro lado de la trinchera. Orwell dijo, siguiendo la tendencia referencial de los blogs que he visitado esta semana, que toda persona inteligente debía ser comunista a los 16 años, aunque si lo seguía siendo a los 40, estaba en pedos. Todavía no llego a esa encrucijada, pero ya ahora estoy más convencido de otras sabidurías que de las que promueve el comunismo o cualquier otra postura política radical, que no sea, claro está, la de la inmediata y total eliminación de los imbéciles de la faz de la tierra. (Como la que propuso un bombazo en el azteca mientras todos bailaban y cantaban junto al papa, pero a escala global y simultánea). Desde luego son utopías, chaquetas mentales, absurdos sabrosos que siempre se me olvidan cuando me enamoro de la histérica furibunda siguiente.

Me quedé, digamos, con un pie en la izquierda y el otro metido en el culo de la desesperación globalizada. La necesidad de chingarle para sobrevivir y las ganas de pasármela lo menos de la chingada posible mientras tanto, fueron, tristemente, tarea suficiente para ocuparme desde que aflojé mi postura política. Salve la clase media en extinción, pues de ella provenimos todos los eclécticos comodinos, huevones y hedonistas que mayoriteamos la blogósfera.

Sin embargo, en mis años universitarios (qué digo, secundarianos y preparatorianos también) y guíado más por una inclinación hormonal que por un argumento o convicción real, me di cuenta de que las chicas de izquierda eran más atractivas, más pensantes, más compartidas y, aunque algunas no se bañaran muy seguido, eso no era impedimento para la ansiedad de un guarro como yo. Fue el deseo de esa carne activista, beligerante, quejumbrosa, vengativa, sedienta de justicia y envuelta en consignas revolucionarias la que me hizo reparar de mi falta de compromiso político, y volver al redil de la izquierda.

Admítolo padre, la sociedad a veces me vale madres, pero las muchachas de izquierda excitan mi paladar y mis pocas neuronas tanto como ninguna. Soy un asco. Un inventor de clichés patéticos. Quizás no todas sean así. Pero las que rondaban mi círculo izquierdoso hace unos años se ajustan perfecto a estos lineamientos generales. Qué putín y condescendiente sueno. Padre, perdóname.

He sido, en los pocos meses de existencia de este blog, justificadamente amenazado de muerte, de putazos, de violacion con objetos punzocortantes y peor aun, de ser obligado a ver la transmisión simultánea de las exequias del papa mientras me alimentan de betabel, chayotes y otros platillos macrobióticos, mismos que me obligarán a deglutir con un rico licuado de nopal, al tiempo que me ponen gotitas de salsa de habanero en los ojos, con música de fondo de Rigo Tovar. Anónimos y anónimos, usando un lenguaje muy similar, me esperan día y noche en los panuchos de cochinita del mercado de medellín, todo para hacerme ver mi suerte. (aunque después del habanero no sé qué tanto pueda volver a ver)

Es por eso que, hoy que el último de esos anónimos, haciendo gala de su capacidad semántica y de su sentido del humor, ha decidido llamarme un "GRAN GRAN imbécil" (todo por decir que prefiero vivir en Cuba o Venezuela a recetarme este país de pendejos católicos del yunque, que le tienen miedo a un guey tan asimilado por el sistema como el buen López Obrador...y que siguen creyendo que en este país hay "paz" y "libertad" y "democracia") yo he también decidido tomar las riendas totalitarias de mi blogucho y empezar a arrinconar a estos insulsos en su habitat natural: un cagadero anónimo en forma de tagboard, para permitir solo a los miembros de blogger comentar en mis patéticos posts.

Todo sea para no atascar mi mail del vómito intolerante de estos paladines de la democracia, los derechos inalienables de las focas bebés, y el respetabilísimo e íntegro mundo cultural de México, entre otros universos donde solo habita el bien y los buenos y bonitos comandan las acciones.

Pecaré, nuevamente, de soberbia. Me volveré un asqueroso dictador de mi blog. Un Fidel Castro de mierda. Un Peje asesino de niños. Un comunistoide "populista": A todos los adultos mayores que me visiten, les prometo una erección al menos, salvo buen cobro y con acuse de recibo. A todas las quinceañeras, les será otorgada una revelación mística digna de la sagrada orden de Batio. Las futuras iniciativas de ley están en discusión. Se reciben propuestas.

Finalmente, hay que decir que muy pocos de los anónimos han posteado en alguna ocasión otra cosa distinta a sus vituperios dfe petatiux, del orden de cualquier escuela primaria rural federal. Insultillos chairos en lugar de contra-argumentos sabrosones. Eso me entristece. Extraño las discusiones de hace un par de meses, cuando los vástagos de la revista Replicante ponían sobre la mesa mejores y más apestosos quesos para cortar, al lado de excitantes amenazas de madrizas salvajes, mismas que hacían de mis estancias en los bares condeseros una verdadera aventura houdinesca.

Les dejo el último round de esta historia, a manera de despedida de los anónimos yunqueros:


Antecedentes:
Blog de plaqueta (nuevamente). Un post invitando al mitin de Lopez Obrador. Muchos bromeando, otros tomándolo en serio. Nada fuera de lo común.

De pronto, acaece ESTA LUMBRERA:

At 8:21 PM, Anonymous said… es increíble cómo gente mal informada está dispuesta a defender ciegamente a una amenaza para la paz, la libertad y la democracia como es el peje, ¿qué, quieren vivir en Venezuela o en Cuba? Déjennos vivir nuestra libertad de religión y nuestra democracia en paz! populistas-comunistas! ya fue derrotado el comunismo desde el 91


Uhmm. La calidad semántica se deja ver. Y la tendencia a las etiquetitas chaqueteras como "populista" y "comunista", dignas de un panfleto microbusero.


No pude más que contestar, en el mismo tono, lo que me salió del alma:

Xamiru said…

Uhm. no me molestaría vivir en Cuba. Tampoco le veo mayor pedo a vivir en Venezuela. (Nota, oh padre, como el llamado de la carne marxista-leninista sigue haciendo mella en mis ansias) Vivir en esta pocilga de ignorantes no es mucho mejor, como demuestra tu comentario tan "bien informado".

Por cierto, la etiquetita de "populista" es bastante superficial. Y por otro lado, no veo como un líder electo democráticamente puede ser "una amenaza para la paz y la libertad". (Si es que alguna de esas dos existen en nuestro país) (Me faltó decir la democracia, pero el pleonasmo hubiera sido más pendejo que el propio comentario al que se refiere)

El hambre es violencia. La pobreza es violencia. La desigualdad social es violencia. La estupidez (que ejemplificas perfectamente) es violencia.

No tendría pedos en vivir en un estado totalitario. Al menos los pendejos como tú estarían hechos carnitas, jabón u otros derivados humanoides.

Es curioso como la gente equipara la "paz" con el "no hacerla de pedo por nada, todo está bien, cállese y fórmese".

En fin, ya hasta ganas me están dando de matar pendejos. Mejor le paro.

Saludos


Ya me imaginaba lo que vendría. Se colgarían del comentario sarcástico del jabón y sus derivados, en rojo, en lugar de leer el comentario que me resultaba importante hacer, en verde.

Eso me pasa por no ser políticamente correcto y aguantarme las bromas de mal gusto, por no seguir la retórica puñetera de los lamehuevos. Chin. Será en la próxima vida.

Todo esto tuvo un final feliz. Alguien más (o el mismo autor) me dejó una nota profundísima en mi post anterior:

Anonymous said...

Xamiru, lei tu comentario en el blog de plaqueta:
"No tendría pedos en vivir en un estado totalitario. Al menos los pendejos como tú estarían hechos carnitas, jabón u otros derivados humanoides."

No puedo decir más que eres un imbécil. Un GRAN GRAN imbécil


Prometo, padre, que meditaré profundamente acerca de esta súbita revelación.

Mientras tanto, los anónimos quedan relegados al cagadero. No vaya a ser que me digan "tontito, gran gran tontito" la próxima vez.

Salud.

abril 05, 2005

God TV

CNI Noticias. Solía ser uno de los pocos noticiarios visibles hace unos cuantos años. Con todo y lo acartonado y terriblemente mamón que siempre ha sido Gómez Leyva, la jefatura de contenidos no solía regirse por los estándares comerciales comunes, ni parecía la nota roja, frívola y superficial de Televisa, ni tampoco el TV Yunque mediático y manipulatorio de Azteca. Mucho menos la línea gubernamental de los somníferos noticieros del 11.

Llevamos un par de años sin opciones. No sé ni cuánto tiempo tenga la salida de Denisse del noticiero, pero definitivamente fue para mal. Hoy prendí el noticiero del 40, buscando algo distinto al papa "muertecito" en una túnica (batita de hotel camino real) roja, estilo Santa Clos. Mala decisión.

De entrada, la musiquita que anuncia el comienzo del noticiero. Peor que ninguna. Violonchelos sintéticos y una voz en off que parece la del Doctor Alfonso Morales, célebre y patético comentarista de la lucha libre:

"eeeeeeeeeeeen el estudiooooooo, la preseeeeeeencia de Andrés Manueeeel López Obradoooooor..."

Bueno - me dije - me aguanto este pendejo y le dejo a la entrevista.

Y me fleté el noticiero, y la entrevista con AMLO, su inexplicable optimismo y su necedad por querer jugarle al Gandhi. Espero que no se lo escabechen en el bote. Lástima que ya no va a ser presidente. Tenía buena pinta.

Pero oh surprise. Acabandito la entrevista sale un pelmazo, conductor de otro programa mucho peor llamado "El pulso del papa" (imagino que por el momento se llama "La flat-line del papa") y que, en un tono de maestrucho violaniños de escuela de legionarios de cristo, tuvo los huevos de decir:

"mira, Ciro, hay que pensar simplemente que, crea o no crea uno en la resurrección de jesucristo, ha sido el HECHO histórico más importante en la historia de la humanidad (SIC). El HECHO más solemne. El más importante. El martirio de nuestro señor. Por ende, la muerte de su santidad, quien es el vicario de cristo en la tierra...(sic)....es decir Ciro, hay que entender que existe un hilo que une directamente el cielo con la tierra y ese es el que hay entre cristo y el vaticano, y particularmente entre cristo y su santidad, el vicario de cristo...por lo que su muerte, produce la mayor solemnidad...BLAH BLAH BLAH BLAH...."

Putísima madre.

Sé que argumentar contra todas las pendejadas en color rojo no tiene caso alguno. Hay mil millones de católicos que creen, verdaderamente, que lo de Jesucristo es un hecho histórico y comprobable. Es más, hay quienes hasta creen que hay pinturas de la época. O que hay pedazos de su cruz a la venta en Jerusalen.

Me sorprende, de cualquier modo, el ingenio verbal de los católicos en general. Una prueba más de que el dogma apendeja durísimo. Y un supuesto líder de opinión, conductor de un programa para santificar el nombre de dios, hablando como lo haría cualquier vendedora de quesadillas con estudios de primaria, es una verdadera lástima. Desinfla mis ganas de chingar cristianos de alcurnia.

Y lo mejor es eso del "hilo" que vincula el cielo con la tierra. ?Quiere decir que de veras hay "feed-back" en la comunicación con cristo? ¿De veritas el papa hablaba por nuestro señor el buen jesus cuando despotricaba contra los divorcios, las mujeres, los comunistas, los gays, los que luchaban por la muerte digna, los pro-choice y demás malfunciones del sistema?

Si alguna vez hubo un buen yisus, y se parecía al de los cuentos rumiados por los evangelios disponibles, seriá impensable que pudiera llevarse bien con la idea corporativista de la iglesia, y mucho menos con los supuestos vicarios.

En fin. Una verdadera lástima de noticiero. Aderezado por otro reverendo imbécil llamado David Páramo. Un pendejito economista que se siente galán de televisión y que para hablar utiliza una voz aguda y chillona siguiendo un tonito de mamón inmejorable. Toda una "eminencia" en teoría y análisis económico, al que Ciro le dedica diez minutotes del programa para repetir las mismas pendejadas que puedes leer en los informes de hacienda o en la revista Vértigo: "no habrá inestabilidad económica debido al desafuero. La economía va bien. Necesitamos cambios estructurales en materia fiscal y de energéticos para enfrentar los retos de este siglo..."

Un puñetas neoliberales hecho y derecho, con look de jovenazo comprometido. No entiendo cómo lleva tantos años en el noticiero. Seguro se está cogiendo algún pariente de Moreno Valle. O a Moreno Valle! Bingo!

En fin. Me siento invitado en el programa de Paty Chapoy, cagoteando pendejadas que salen en la tele. Me disculpo y prometo dedicar mi tiempo a cosas menos patéticas la próxima vez. Es solo que llevo varios días metido en mi casa y la televisión no me ha aportado más que esta mierda papal y noticiosa.

Y no tengo interés de hablar sobre focas, al menos por hoy.

Salud.

abril 03, 2005

El papa muerto (actualizado)

El papa ha muerto. Viva el papa. Que se congratulen los hipócritas. Que las televisoras hagan más dinero.

Esta es, sin miedo a equivocarme, la mejor muestra de que vivimos la era del asco.

Mientras Javier Alatorre, un gay casi loca y que, irónicamente, en su papel de titular de noticieros de TV Azteca, apela a la lástima de nuestra nación oligofrénica en sus reportes constantes desde el Vaticano, sin saber, o sabiendo (peor aun) que los gays como él están excomulgados y condenados a quemarse el culo en los lagos de fuego del infierno desde hace muchos años, gracias, en particular, a los esfuerzos intolerantes de Karol Wóytelas. Y mientras López Dóriga y esbirro, Carlitos Loret de Mola, hacen lo propio, yo, a riesgo de seguir olvidado por la gracia de Dios, no puedo más que respirar aliviado.

Juan Pablo Segundo fue un verdadero pedazo de mierda. Un hijo de puta hecho, derecho, y rehecho desde el primer puto día que fue designado papa, tras el grotesco asesinato de Albino Luciani (Juan Pablo Primero), 33 días miserables días después de haber sido electo jefe del apestoso vaticano. No tuvo madre, ni mucho menos contención o decoro. Se hizo amigo de las peores mierdas que poblaron la tierra desde entonces: Somoza, Pinochet, Reagan, Walesa, Salinas, etcétera, etcétera, etcétera. El papa peregrino fue, en realidad, el gran papa pro-muerte de la historia. El amigo de los dictadores. El amigo de la ultraderecha asesina. Un grandísimo hijo de puta.

Y hoy, cuando, en teoría, se nos ha avisado que, a pesar de hablar por Dios, también tuvo que morirse como todos, no puedo más que respirar aliviado otra vez. Albricias, albricias: Ha muerto el que debió morirse hecho jabón en un campo de concentración polaco, mientras su predecesor de aquella época amistaba con Hitler y comía en sus festines y bebía el vino francés que el mierdero de Adolf exprimía de Burdeos o le compraba a su cuatito Franco. Una verdadera orgía de marranos.

Que se jodan los católicos de mierda. Que lloren sangre. Ha muerto uno más de los asesinos de la línea papal. Brindo por eso.

Ojalá que le siga Pinochet. Y después de él cualquiera. Incluso yo mismo.

Y antes que alguien se ponga fiera, quiero dejar claro que el hecho de que Alatorre sea gay no es relevante en sí mismo. Su orientación sexual me valdría madres si no fuera también un incitador a la mochería católica. Es esa incoherencia la que encuentro ridícula y por la cual mencionó su homosexualidad.

Y es que como él hay un chingo de "católicos gays", lo cuál es como ser de provida y andar regalando píldoras del día siguiente, o usar el cerebro. Cosas que cuando pasan solo pasan en nuestro patético país.

Los gays de este mundo deberían despreciar a este closetero mustio que tiene el descaro de andar promoviendo a los mismos que forman turbas para chingarse a los suyos.

Yo, como pecador orgulloso y anónimo, conmino a todos los que pecan sin remordimiento a expulsar a todo aquel que se atreva a dudar de su propia impureza.

Salud

marzo 30, 2005

Cambio lámparas viejas por nuevas.

Recuerdo que la mera idea me producía una fascinación extraña. Me parecía delicioso el truco: apelar a la ambición siempre funciona. Casi todos muerden esa carnada.

Y qué pasa con las memorias (los recuerdos)?

Por qué será que hay días que recuerdo cosas que pasaron hace mucho tiempo, y luego las olvido para siempre?

Debe ser como la ciber-confirmación:

"¿Está usted seguro de que quiere borrar definitivamente estos 39 elementos de la papelera de reciclaje?"

Lámparas viejas que eran mágicas y se extinguen, dando paso a nuevas lámparas, más brillantes quizás, pero carentes de cualquier poder.

Me caga tener que liberar espacio en el disco duro.

Quisiera ser El Memorioso.
Aunque a veces sea tan sabroso olvidar.

marzo 28, 2005

Paradoja pequeñoburguesa

4.30 P.M.
Guadalajara

Sí. Ya me di cuenta. Esta es una ciudad abrumadoramente mocha. Todos van a misa. En los noticieros los reporteros dicen:

"Usted puede ayudar a salvar la vida de Don Arnulfo, paciente del hospital central de occidente, desde su casa. Así es, adivino usted: Puede hacerlo mediante sus oraciones..."

El laicismo es un absurdo en este lugar.

Las mujeres en edad casadera están más desilusionadas que un cuervo sin ojos que sacar. Las pequeñas lolitas, rayando en los 17 visten todas iguales. Se visten para ser deseadas...en las iglesias. Bah, bah y más bah.

En fin. Son las 4.30. Tengo que regresar al D.F. No tengo ganas de volver allí, pero tampoco quisiera quedarme en este pinche lugar. No pienso convertirme al cristianismo para atentar contra la frágil mente de alguna tapatía. Y no hay mucho más que ver en este rincón del sinarquismo.


5.30 P.M
Para los que no lo saben, o los que no pudieran adivinarlo leyendo a través de mi ñoñez extrema, fui a Guadalajara a jugar Ajedrez. Nada más a eso. A mi retiro espiritual anual de Ajedrez. Mi pasión ñoña. Mi batalla egoico-machina para quesque-encontrar validación en algo. En fin. Interpretaciones psicoanales hay diez mil. La mera verdad es que me gusta el jueguito y me distrae de la realidad lo suficiente desde hace muchos muchos años. Desde antes de mi era de las hormonas. Ni pedo. Hay cosas que uno trae grabadas en la psique. Es como otra circuncisión: No sabes cómo fue pero no puedes olvidarla.

6.00 P.M.
Premian a los ganadores. (Desde luego no a mi, me quedé, nuevamente, en la orilla) Sufro del mal nacional. Soy un ratón verde, verde ratón. Miserable, patético, pusilánime. Pero ya tenía rato sabiéndolo, así que me la pasé bien jugando. Y había muchas mujeres jugando también. Y muchas tapatías. Y me hace tanta falta conocer una mujer que...que pues como de costumbre estuve haciéndome pendejo creyendo que podría hacerlo. Fue divertido, en un sentido ridículo y voyeurista.


6.30 P.M.
Hora de irse. Esta vez no pienso viajar en Futura. Es más, no quiero viajar en camión. Fue una experiencia espeluznante. Me voy en un aventón con otros ñoños como yo. Señores de pipa y guante y jóvenes punkirockers ajedrecistas. Para los que no tienen ni puta idea de quién juega ajedrez en este país solo puedo aventurarme a decirles una cosa: El mosaico es surrealista. Desde la jóven lolita con los senos rebosando por encima de una blusita ínfima (y muy distractoria para sus rivales, obviamente), hasta los pachecos trasnochados de tepito, los provincianos felices por sus pequeños logros, los nerds insalvables, los rancheros, los burgueses más desinfectados. Es como una película de Buñuel.


7.00 P.M
Grand Cherokee azul. Carreteras de paga. Todo listo. ("Esta vez no habrá pedos, voy en carro, llegamos en chinga al D.F. y hasta tiempo de llegar a echarme unos tragos en el pata negra dominguero y tranquilo me va a dar...")

Ja.
Quiero decir: Ja Ja.

- Oye, ya tienes gasolina, todo bien?
- Sí, no hay tos.
- Paramos en el Oxxo para comprar viandas, no?
- Cómo chingas...
- Ándale, no seas cabrón. Nos va a dar sed segurito. Son unas buenas horas.


9.00 P.M.
Menos mal que compramos viandas, aunque se las hayan chingado rápido.

BEEP BEEP BEEP!

- Verga cabrón...ya casi no tenemos gasolina.
- Me caga decir te lo dije.
- Ves alguna gas?
- Son las nueve de la noche, no mames. No veo más allá de 100 metros del carro.
- Hay que preguntar, o vas a tener que caminar hasta ese pueblito...
- JAAAAAAAA! Oye ¿y paso a través o mejor rodeo ese incendio forestal...
?


Zinapécuaro, Michoacán. 9.35 P.M
.

Yo que me quejaba de las escalas en los pintorescos pueblitos de Michoacán, acabé en el más cagado de todos. Gracias a no se qué puta providencia no tuvimos que caminar hasta Zinapécuaro para conseguir la gasolina. El carro llegó con el chinche vaporcito.


1.30 A.M.
En mi casa, hecha un desmadre aunque sin perecederos a la vista o al olfato.

Mejor me hubiera regresado en camión. Aunque fuera en un Futura.
(No estuvo tan mal, exagero)


De vuelta a esta chingadera de ciudad. Sigo necesitando conocer una mujer. Sigo sin ganar un torneo de ajedrez otra vez. Sigo sin un buen trabajo.

Y mejor no sigo. Me voy a dormir.

marzo 23, 2005

Autobuses el Yunque: Crónica de un encuentro con dios.

Historia verídica acontecida apenas anoche.


10.15 P.M.

- Oiga, ¿de casualidad tendrá corridas hacia Guadalajara para antes de las doce?

- Desde luego que sí señor, tenemos lugares ahorita a las 10.30 y a las 11.20. También hay uno a las doce y a las doce y cuarto, pero ya van llenos.
- Oiga, ¿y cuál de los camiones de la foto es el que va ahorita a las 10.30?
- ¿Cómo que cual? Pues de esos de la foto, ninguno. (Qué dato tan positivista y chingón, hizo sentir mi pregunta muy pendeja)
- Ah, pos no verdad. De esos mismitos de la foto, seguro que ninguno es el de ahorita. Eso me imaginaba. Pero le preguntaba qué modelo, si el "Turistar" o el "Futura".
- Péreme. Es...el Futura.
- Oiga, ¿y tiene escalas o se va directo?
- Es directo.
- ¿Y en cuánto sale?
- A ver...a Guadalajara...hmm...cuatrocientos treinta pesitos.
- Y cuánto hace más o menos. Me decían que siete horas, ¿verdad?


En ese momento, el supervisor en turno hizo su aparición con un comentario que debí haber leído desde otro nivel, pero que desgraciadamente, por creerlo un simple convencionalismo mochomexicanístico, no tomé demasiado en serio:

- SI DIOS QUIERE, en siete horas y media está usté en Guadalajara, jovenazo.
- ¿Seguro que siete y media? No quisiera llegar demasiado temprano.
- Seguro. Chance y hasta un poquito más, porque ya se imaginará como deben andar las carreteras de llenas.
- Muy bien. Pues déjeme checar los precios de otras líneas y a lo mejor ahorita regreso.
- Cómo no, pero no se tarde mucho, porque el de las 10.30 ya mero sale.


10.24 P.M.

ETN: 567.00
Primera Plus: 462.00
Omnibus de México: 360.00 (Con 19 bellas escalas en el pintoresco estado de Michoacán de Ocampo)

- (Pensando) Chale. ¿Valdrá la pena pagar los treinta pesos de diferencia en Primera Plus? Cuál puede ser la pinche diferencia. Unos son VOLVO y los otros Mercedez Benz. Los dos hacen el mismo tiempo. Los choferes están, seguramente, igual de retacados de anfetaminas en cualquiera de las líneas. No puede haber mucha diferencia. Chingue su madre, me voy de una vez en los puñeteros Futura. Además, en lois Futura no hay tanta cola y en Primera Plus están hasta la madre de gente. Sí, mejor de una vez...


BEEP*BEEP*BEEP*BEEP!!
Axioma de la noche: Las líneas de autobuses, las taquillas en general y cualquier otra aglomeración de opciones comerciales debe abordarse bajo el patrón "TACOS DE SUADERO". Es decir, lo mejor y más sabio, cuando no sabes en qué puesto comértelos y morir-lo-menos, es seguir el sabio consejo de las multitudes. Fórmate en la fila más larga. No quieras ahorrarte tiempo, GUEVÓN, PENDEJO.

Mi mente estaba intentando advertirme una vez más, sutilmente, que no cometiera el terrible error que estaba a punto de untar sobre mis 7 horas subsecuentes. Y de nuevo le traicione, en un afán de ahorrarme media hora, que hubiera podido servirme para cenar algo menos repulsivo que la torta de central camionera que me tuve que chingar, casi sin olerla, a las 5.20 de la mañana que llegó el puto camión (40 minutos antes de lo previsto), en Guadalajara, mientras esperaba el amanecer.

10.27 P..M.

- Deme uno a Guadalajara, de una vez.
- ¿A las 11.20 o a las 10.30?
- Pues ahorita, de una vez. Si me dice que llega en siete y media estaría llegando como a las 6. Eso está bien.
- ¿Qué asiento quiere?
- El que sea con ventana, si le quedan. Y si se puede que no esté encima de una rueda, mejor. (No por mamón, sino porque rebotan un chingo esos asientos...ta bien, por mamón)
- Tengo nada más el 32, que está atrasito de la rueda.
- Démelo. ¿Qué hora es?
- Son las 10.27, córrale ya a la puerta 2. Buen viaje@BLINK


Una risa satánica como el cliché podría haber sonado en el audio de la central camionera, para establecer otra concordancia y aderezar a la perfección el cuadro. Lástima que la vida no es TAN peliCULERA como para eso.
10.42 P.M.
- Señorita, llevo 10 minutos aquí parado esperando para poder subirme...
- Es que el chofer está en el baño y yo no le puedo recibir su boleto...¿sí?
- Bueno, y cómo cuanto cree que se tarde...
- Uy, quien sabe. Creo que andaba medio suelto, ¿sí?
- Umm...
(gracias por la información). Aquí lo espero, pues.
- Mire, ahi viene...Jorge, el joven quiere subir

Mutis total. Pasa de largo. Se sube al camión. Le vale madres. Llega el checador del camión, se saludan, intercambian la tabla de salida. El checador se va.
- Jorgeeeee, el señor quiere subir....
- Pues que se suba.
- A ver, déme su boleto...y una pequeña revisión nada más
.


10.52 P.M
.

Finalmente de camino. Reclino el asiento. Respiro profundo. Me digo a mí mismo que, al salir más tarde, llegaría menos temprano a Guadalajara, lo cual convenía a mis planes. Mi compañero de asiento oye hip-hop en sus walkman de sonido surround. Me vale madres. Ya voy de camino. Tengo que concentrarme en quedarme dormido.

Zona de Ecatepec
El televisor del camión se enciende. De pronto, me doy cuenta que a nadie le habían dado siquiera unos putos cacahuates o una botella de agua. "Pinches codos", pensé, "los de primera plus te dan hasta sandwich...y los de ETN todo el chesco que quieras..." Ni pedo. Ya vamos de camino.

Cuál sería mi sorpresa cuando, tras unos breves segundos de pantalla de advertencia, el rostro inequívoco y demoniaco de MARTHA SAHAGUN aparece en la pantalla. Toma cerrada. Mucho maquillaje. Cara inclinada hacia un lado, en gesto de pietá griega, romana o guanajuatense (más bien lo último). Con toda la misericordia de la imagen, comienza de su dulce boca a brotar la voz inconfundible:

"Queridoz amigoz, mexicanoz y mexicanaz. El prezidente Focz y una zervidora hemoz realizado una zerie de videoz con el propózito de educar y orientar a padrez y guíaz de familia en loz temaz que noz parezen máz importantez para alcanzar el dezarrollo humano y emozional que nueztro paíz requiere, en eztos tiempoz de confuzión.............."


La pesadilla era ahora redonda, inconmensurable, perfecta. DE pronto, en mi mente resonó el parlamento del supervisor de la taquilla:

"Llegará a Guadalajara....Si DIOS quiere..."

¿Conque todo esto era obra del dios de los impíos? Del dios del yunque. Autobuses Zahagún. Autobuses Salinas Pliego. Autobuses Opus Dei. Autobuses Escrivá de Balaguer. Autobuses Me Cago en Dios, en todos los santos y en la puta Virgen que los parió uno a uno, antes habiéndolos engendrado en orgías celestiales con los cerdos que pastan en las nubes de Yahvé y Hnos.


En total fueron cerca de 35 minutos de ilustrativos temas, narrados todos a cuadro por Marta Zahagún, con su cara siempre inclinada en el mismo ángulo, sus ojos de misericordia y ESO NO ES TODO, entre tema y tema, intercalados sutilmente, con un gusto exponencial, disfrutamos también de cerca de 20 comerciales de ELEKTRA, Genomma Lab, PagoMax, Western Union y Vamos México. Colofón para el colofón. Una verdadera violación al alma pura del viajero guarro, prosaico, orgíastico y alguna vez comunista. Aunque pensándolo bien, podría ser una violación a destajo para casi cualquier mente que se jacte de funcionar.

Aprendí cómo tratar un miembro de la familia drogadicto (¿perdón, o era un "miembro drogadicto de la familia?"), cómo hablar de sexo con mis hijos, cómo tolerar a "esos" homosexuales, cómo siempre "ver hazia adelante y zuperar, zuperar todaz laz adverzidades, como ziempre lo ha hecho mi pueblo, el gran pueblo mexicano".

Aprendí que NUNCA JAMÁS habré de subirme otra vez a los autobuses en cuestión.

Y aprendí, sobre todo, que los autobuses viejos tienen problemas con la puerta del baño, que se abre en curvas y movimientos bruscos, despidiendo los vapores de todo el trayecto, y que el asiento 32, desgraciadamente, está demasiado, demasiado, demasiado cerca del baño, de las pantallas y del infierno.

Ahora estoy en Guadalajara, pero siento que ya estoy muerto.

Salud.

marzo 17, 2005

Springbreakers en Cancún o de nuestro gran país-burdel.

Se equivocan los que normalmente te dicen:

"¿Te vas a trabajar a Cancún? Qué chingón te la vas a pasar güey---"

La neta es que trabajar en playa, más si se trata de una producción, es algo de lo peor que te puede tocar. Hace un calor de la chingada, estás todo el tiempo viendo el mar, el sexo posible, las drogas nomás estirando tus deditos...pero TE TIENES QUE CHINGAR TRABAJANDO. Muy frustrante.

Si tienes algo de suerte, te salvará el aire acondicionado. Por las noches, solo duermes hasta el cansancio, si es que siquiera tienes tiempo de hacerlo.

Así estos últimos tres días. Trabajando en la producción del "V Foro por la Educación de los Pueblos", eventucho de poca monta financiado por el SNTE y evidentemente, por las huestes de la maestra Elba Esther. Todo un conglomerado de finísimas personas, la mayoría priístas apestosos que viven del presupuesto.

Tengo que admitir un chingo de cosas: No conocía Cancún, ni mucho menos el mar Caribe. Tampoco había estado tan cerca de los springbreakers (la televisión no cuenta, obviamente). Tampoco había conocido jamás una ciudad que ejemplificara mejor lo mucho que los gringos usan nuestro país como un puto burdel, un cagadero en primavera, y como a nuestros connacionales les fascina bajarse los chones en todos los sentidos, por un puñado de dólares.

Cancún está geográficamente hecho para ser lo que es: Una ciudad segregada donde ser mexicano es un pecado insalvable, o una condena a trabajar y servir a los turistas, mejor aún si son extranjeros.

Una barra hotelera de 10 kilómetros de largo, lejana cuando menos unos 6 kilómetros del centro de la ciudad es el punto de reunión de todos los clientes de este burdelillo. Los que ya conocen Cancún deben encontrar todo esto muy insulso, pero a mi me pareció verdaderamente shockeante el ver estas estructuras colosales, una tras otra, una tras otra, y pensar en los muchos miles de dólares que produce cada una CADA NOCHE, nada más por la renta de habitaciones, todo a costa del espeluznante azul del mar del que no son dueños, pero sí que se aprovechan.

Westin Regina, Hilton, Holiday Inn, Fiesta Americana, Meliá. Todas y cada una de las putas cadenas hoteleras del mundo se formaron en la barra de CAncún y contrataron a los lugareños o a los allegados para cumplimentar sus tareas más sucias. Todo sea por los empleos mal pagados que inflan las cifras del INEGI.

Desde luego que toda este grueso de pendejos que trabajan en estos lugares, se siente muy a gusto de hacerlo y hasta algunos tienen la jeta para recomendar que hagas lo mismo.

No mames cabrón, cualquier gringuita se apendeja y te la cojes hasta por los párpados. Y si no de perdida les sacas un billete a sus cuatitos.

Patético. Pues resulta que si no eres gringo, springbreaker o algo afín, la raza te trata peor que a la mierda. Los mexicanos te querrán chingar aun más, no sé si porque te dignaste a ir a su paraíso de la tranza o porque simplemente les caga que no traigas dólares o que no pienses picharles sus droguitas con tu propina. Verdaderamente mierderos.

Sin más cuento, los primeros días ni tiempo tuve de rozarme con esta escoria nacional que pulula en Cancún, gracias a que estaba poniéndome una chinga monumental. Pero la última noche, y más por insistencia del lider del proyecto que porque tuviera verdaderas ganas de salir del aire acondicionado, me dejé llevar a unos de esos REPUGNANTES lugares playeros que retacan los springbreakers: El Senior Frogs. Qué reverenda mamada.

De entrada, hay como 2 mexicanos en todo el lugar, aparte de los que sirven los tragos y los que limpian los baños. Ni siquiera el DJ es nacional. Y no es que sea precisamente patriota o que me importe dos pitos encontrarme con los connacionales, el pedo es lo que deriva de estar rodeado de gringos pendejos.

El springbreak consiste en ponerse hasta el culo, básicamente. Y una vez conseguido esto, hay que restregarle las nalgas o la pistola al de enfrente. Si eres vieja, y eres suficientemente pendeja, te puedes poner a bailar en las barras, para enseñarle el chocho a todos guarros hambrientos que la rodean y recibir chorros de aire a presión por debajo de tu faldita, entre tu chocho y tu alma, para que luego de eso te regalen un tequila de 5% agave por tu show. Ya si te empedaste mucho, probablemente te acostarán en la barra y te embarrarán las tetas de crema batida para buscar luego unas chicas que te las chupen (probablemente mal). Y si ya te dejaste hacer eso, harán lo mismo con tu chocho y con tu culo. El erotismo gringo en su máxima expresión.

Me sorprendió, de entrada, lo poco estimulante que encontré el espectáculo de la noche. Aunque las caucásicas estuviesen buenísimas - en general - y sus atuendos fueran, teóricamente, bastante calenturiantes, la mera verdad no me sentí ni mínimamente prendido por el asunto. Ni con los shows lésbicos, ni con las muchas chichis al aire, ni con nada de lo que vi en los antros de springbreak. Y aunque me puse suficientemente pedo como para que todo me valiera madres, no conseguí sentirme ni mínimamente divertido y/o caliente. Solo una pinchurrienta sensación de desazón frente al puto Cancún, que resultó bastante elemental y pendejete y del cual lo único rescatable es el puto azul de sus playas.

Confirmado que los gringos son una bola de pendejos cuya sexualidad juvenil simplemente lo corrobora. Confirmado que los mexicanos somos unos putos oportunistas que nos conformamos con ser el papel de baño de los que tienen el varo. Confirmado que las playas son al revés que las chavas: Mientras más vírgenes mejor.

Aunque piquen los mosquitos y el agua no cueste 80 varos por litro y tenga harta salmonela.

marzo 11, 2005

El día después.

Tenía que ser una mujer quien me lo dijera.

De nadie más hubiera creído (o cuando menos escuchado) tan chinganetera aseveración:

- Juanito, tu post del "Día de la Mujer" es demasiado ñoño and therefore (luego entonces) te incrimina demasiado. Eres rudo en la forma pero ñoño en el fondo.

- Putísima madre
(pensé y dije) ¿Te cae que es tan ñoño? Juro que cuando lo escribí anda tan pedo y tan "intenso" que hasta pensaba lo contrario.

Inútil discusión. Soy un condescendiente de mierda. Quedó claro.


Como respuesta a tal sensación de ser un pusilánime de mierda, he decidio escribir el presente post. Y como es probable que casi nadie lo leerá (o lo que es lo mismo, casi nadie lo tomará en serio) he decidido prescindir de la cortesía y hablar como si lo hiciera conmigo mismo. Chingue su madre el que se sienta ofendido.

Nota 1:
- Las mujeres no son esa eterna y pendeja dulzura infinita y somnífera que muchas veces me hacen creer que son. Por lo regular tienden a mentir, y lo hacen por razones regularmente más estúpidas que los hombres: "Ay, es que no quería lastimarte, por eso no te dije que me andaba tirando a tu alter-ego" (cámbiese alter-ego por lo que sea).

Nota 2:
- Normalmente les queda clara su "belleza". Incluso si ésta es incipiente o carece de los rasgos que pudieran hacerla "universal". Es decir, importa una chingada si tú consideras que son bellas hasta un punto "sublime". Importa una chingada, igualmente, si te dedicas a repetírselos día y noche. Ellas ya te estarán controlando para entonces. Igual que lo harán con cualquiera que se deje.

Nota 3:
- Salvo casos inmundamente excepcionales, a todas las mujeres les encanta el sexo igual o más que a ti. No te dejes apendejar por posturas "mustias" ni mucho menos por palabras "dóciles" y convincentes. En el momento en que alguien las haga sentir más deseadas que tú, escupirán en tu recuerdo y se irán tras de esa voluntad, aun si resulta ser ficticia o inventada.

Nota 4:
- El feminismo es una postura conveniente y normalmente "culturosa" (salve, Tijuana). Implica igualdad de derechos pero también una enorme desigualdad de obligaciones. Si te enamoras de una feminista lo más seguro es que:

a) te gusta que te domestiquen y no tienes salvación viable

Ó:

b) Te encantan las mujeres pederas y frente a ti hay un reto nada despreciable para convencer a la susodicha de chingarle igual que tú, ya que "no es igualdad, pero sí equilibrio".


Continuará, ad infinitum.

marzo 08, 2005

De mi débil mente viviendo el Día de la Mujer

No es que me acabe de enterar, lo juro en nombre del hombre más femenino que jamás haya existido (por favor, no piense nadie en Andy Warhol o anexos).

Repito: No me enteré apenas hoy, pues esta celebración lleva ocurriendo al menos un par de años (si no es que más). Y tampoco quiero jactarme de que la celebro a tambor batiente. La mera verdad es que nunca le doy mucha importancia, por chovinista que eso suene.

Recuerdo que en los primeros años de esta celebración, para ser franco, pensaba que era una gran pendejada feministoide sin mucho sentido. Aclaro: no me queda duda de que la historia, hasta hace muy poco, era infinitamente falocéntrica. Está clarísimo que sólo aquellos que casualmente nacieron con pene en los pasados siglos, estaban autorizados a protagonizar o relatar todas aquellas cosas supuestamente trascendentales. Me disculpo (sin necesidad) por eso. Juro que no formé parte de tal segregación, pero de algún modo comprendo que nací teóricamente afortunado por el hecho de ser varón. Lamento todo lo pasado, aun si mi arrepentimiento significa poca cosa.

En fin, la cosa es que por algún tiempo pensé que el Día de la Mujer era una cosa absurda. Compartí, al igual que muchos varones pensantes o pendejos, la idea de que "si existía un día de la mujer, debía existir un día del hombre". Y dentro de mí hay algo que sigue peleando por esa idea, aun si ahora comprendo que muchas mujeres se enorgullecen, con mucha razón, del hecho de que exista un 8 de Marzo, y que además lo vivan dígnamente desde una perspectiva increíblemente lejana a la mía.

Es solo que desde hace algún tiempo, he pensado las cosas un poco más a fondo. Y aunque siga difiriendo sobre muchos puntos, hoy concedo el más importante: Las mujeres definitivamente han sido soslayadas, históricamente, a un papel aun más pusilánime que el de espectadoras incipientes. Y seguro que es loable venerar a las que sentaron las pautas que hoy tienen a las mujeres, en general, justo donde se encuentran hoy mismo: En el mismísimo centro de las discusiones. En la mismísima posibilidad de ser tan protagónicas como cualquier pinche o muy chingón pedazo de cabrón.

Bravo por las precursoras. Bravo por las que les han seguido pacientemente.

Hoy no voy a tocar a fondo las cosas dudosas que a diario veo en el feminismo. Sin importar si, supuestamente, los que blogueamos somos globali-seres asimilados como tales. Sin importar que, en teoría, los que leemos y hacemos blogs hayamos renunciado a los determinismos históricos para dar paso a esta supuesta categoría nueva y reluciente de seres "liberados" de nuestros contextos. Eso seguirá siendo materia de otros posts, mas no de éste.

Las mujeres, para mi, son algo que no se puede categorizar tan fácilmente. Generalizarlas es una absoluta pendejada, tan o más grande que la de generalizar a los varones. Lo cierto es que todas y cada una presentan rasgos irrepetibles, al igual que con los hombres, y que meterlas(os) en tal o cual "bolsita" resulta muy estúpido, más si se nos quiere definir a través del género.

Renunciaré hoy, aun si mañana me quiebro, a ese vicio machín y pendejo de querer encasillarlas y categorizarlas para poder entenderlas. Y lo único que espero es que, algún día, ellas puedan hacer lo mismo con nosotros. Aun si para eso faltan algunos cientos de años de equilibrio y evolución, será nuestro payback time.

Hablaré, antes de terminar, sólo y solamente de esas muchas cosas que muchas de ellas producen en mi. Es decir, de lo mucho que casi siempre las deseo y/o (perdón por el término burocrático) las admiro y hasta las amo. Hablaré de lo que disfruto verlas existir y no tener la más puta idea de lo que realmente se siente ser ellas. Hablaré de lo hermosas que suelen ser, incluso las que resultan "feas" a los ojos de la estética grecorromana y pendeja. Hablaré de lo inmenso que es el reto de seducirlas, y de lo poco apto que resulto cuando no miento histriónicamente, y soy el mismo y patético yo mismo. Hablaré de sus ojos, casi siempre ausentes y embriagantes, y que se nos clavan en el pecho cada vez que nos descuidamos. Hablaré de su compañía, hablaré de lo difícil que es hacerlas nuestras amigas sin realmente desearlas hasta la tragedia más Shakespeariana. Hablaré de la enorme diferencia que hay entre sus interpretaciones femeninosas y las nuestras mascuLERINosas. Hablaré de cómo somos finalmente divergentes pero a veces casualmente complementarios, y del dolor que nos produce, a todos, fracasar y rompernos por uno de esos largos ratos, que normalmente sentimos interminables y luego consideramos significativos y emblemáticos en nuestras pendejas vidas. Hablaré de cómo simplemente cojemos, o de como extrañamente a veces decimos "hacer el amor". Hablaré de lo solos que nos sentimos unos y otros en nuestras estúpidamente cómodas trincheras. En fin, hablaré de todo. Juro que lo haré cuando sepa al menos, qué decir. Cuando haya resuelto o renunciado al laberinto. Cuando entienda lo que soy yo mismo, para luego entender lo que son o han sido ellas: las mujeres más importantes de mi vida.

Y más aun, hablaré de las que siguen siendo mis amigas, a pesar de todo lo que posiblemente nos perdemos al no saber cómo podríamos germinar entre nosotros ese supuesto AMOR, y que poco nos importa, pues nos tenemos las unas a los otros.

Hablaré de eso, algún día.

marzo 04, 2005

What turns you on (Lo que te prende la mecha)

I seem to recognize your face
Haunting, familiar, yet I can’t seem to place it
Cannot find the candle of thought to light your name
Lifetimes are catching up with me
All these changes taking place,
I wish I’d seen the place
But no one’s ever taken me.

Hearts and thoughts they fade, fade away...
Hearts and thoughts they fade, fade away.

I swear I recognize your breath
Memories like fingerprints are slowly raising
Me you wouldn’t recall,
for I’m not my former
It’s hard when you’re stuck upon the shelf
I change by not changing at all
small town predicts my fate

Perhaps that’s what no one wants to see

I just want to scream...hello...
My God it’s been so long, never dreamed you’d return
But now here you are, and here I am
Hearts and thoughts they fade...away...
Hearts and thoughts they fade...away...
Hearts and thoughts they fade, fade away...
Hearts and thoughts they fade...away...
Hearts and thoughts they fade, fade away...
Hearts and thoughts they fade...

Eso, justo eso, eso mismo que nos enciende y nos apaga es lo que más ha cambiado desde que acabó el sobrevaluado siglo XX. Cada vez parecen más indescifrables nuestros mapas.

Resulta que ahora nuestro deseo, o bien, nuestro Deseo (pues no me refiero solamente a las feromonas, por desgracia) se parece cada día más a las cucarachas. Es cada día más y más ajeno a la simplicidad y por ende a todas esas cosas sencillas que pueden resultar deliciosas. Nuestro placer no responde más a una estimulación directa, para desgracia de cualquier otro ser comúnmente masturbatorio.

Nuestras aspiraciones, lo que verdaderamente nos excita, todos los laberintos conocidos y por conocer se han diversificado tanto tantísimo, que ahora son tan inmunes a cualquier climax como las mismísimas cucarachas lo son cada vez más a nuestros elaborados y evolutivos venenos.

No me atrevo a apuntalar las razones, no tengo la más puta idea de esos porqués. Pero es obvio que las consecuencias pesan y son reales. Ni yo, ni mucho menos las mujeres que casualmente conozco, seríamos capaces de renunciar al todo-que-nos-rodea con tal de creer en que el amor ha sido hallado. Son muchísimo más grandes, al menos en la fantasía, las posibilidades que encierra el universo de lo no-nuestro, que cualquier futuro que pudiera depararnos el que nos quedáramos al lado de un "otro" cualquiera, al cual invariablemente accederíamos a través de renunciar a los demás.

Puede sonar estúpidamente complejo, pero en realidad es muy simple. Tomar el camino "A" implica renunciar al camino "B". Y al "C" y al "D" y etcétera. Y evidentemente, el camino "A" propicia otras disyuntivas. Tras haberlo tomado, aparecen inocentemente otras posibilidades, llámense "Aa", "Ab" y "Ac". Pero eso no tiene la mayor importancia. Por lo regular nuestra mente redunda en la culpa resultante de haber renunciado a esas opciones primordiales. Y entonces es cuando perdemos el tiempo. Y estúpidamente otorgamos tiempo a las dudas más improductivas de nuestras vidas. Y que aquel que pueda jactarse de no haber perdido el tiempo en estas enormes pendejadas, tire la primera piedra.

Claro que tiene mucho que ver la estúpida cantidad de estímulos disponibles gracias a la realidad mediática que vivimos. Y del mismo modo resulta decisiva la omnipresencia de la que esa información goza dentro de nuestras vidas. El simple hecho de poder bloguear la situación, así como la innegable realidad de que nos limpiaremos el culo, tarde o temprano, con zigzagueantes texturas y "curativos" extractos de manzanilla, es la prueba más fehaciente de que estamos para siempre perdidos. Jamás podremos conformarnos con nada peor. Una vez cómodos es lo mismo que decir comodidad o muerte. Y esa será nuestra eterna esclavitud.