La linea que separa a un valiente de un cobarde está trazada con cinismo.

noviembre 11, 2007

El Perfume (que nunca olió Spencer Tunick)

El Perfume. La primera gota y la última. El principio y el fin de todo.



Hace ya varios meses, cuando Spencer Tunick pasó por el zócalo capitalino y otros lugares bien "in" como la casa de Frida, y que se dedicó a hacer su ya multipremiado show, muchos de mis amigos me recriminaron la infinita hueva que me daba toda la parafernalia mediática que se construyó alrededor del encueramiento masivo y de la mismísima propuesta artística del señor. Para ellos, estas fotos que lo han hecho tan rico y famoso son verdaderas muestras del contraste entre la urbanidad y la desnudez, entre lo tecnificado y lo elemental, entre lo artificioso y lo real. Y sí, en cierta manera las fotos de Tunick se pueden interpretar así. O de mil y un otras formas. Y uno puede, con todo derecho, ir corriendo a encuerarse a las 5 de la mañana pa complacer al susodicho o puede no ir. Mi punto es que en el arte, la fórmula aburre y mata toda posible intencionalidad. Y repetirla una y otra vez, a mi modo de ver, termina por hacer de un "gran artista" un gran mono amaestrado para complacer siempre al mismo público, y ganarse sus moneditas (o sus monedotas) como premio.

Es así que me dio bastante hueva toda esa euforia alrededor de Tunick y sus clichés glorificados. Y esta noche, cuando acabo de terminar de ver "Perfume: historia de un asesino", no pude dejar de pensar, por motivos que no revelaré para no estropear la película a quienes no la hayan podido ver, en Tunick y sus maquetas como una gran contraposición a la maravilla visual que presenta esta refinadísima adaptación de la novela de Patrick Suskind y que con una maestria inusual recrea Tom Tykwer (Lola Rennt, La princesa y el guerrero, Heaven, entre otras joyas). Heredero de la narrativa visual de Kieslowski, uno de sus grandes ídolos, y de la impecabilidad fotográfica de Tarkovski, este alemán se consagra como uno de los grandes al llevar a la pantalla grande una de las novelas que muy pocos se habían atrevido a siquiera tocar, dada su impecable pero difícil narrativa y su florilogio de imágenes olfativas que, para llevarse al cine, presentaban un reto gigantesco a cualquiera de estos valientes aventurados.

"Cada perfume tiene 3 notas, y cada nota tiene 4 tiempos o esencias. La primer nota es la que te deja el perfume los primeros minutos. La segunda se extiende durante algunas horas, y la tercera por los días que vienen. Cuenta la leyenda que en la tumba de un faraón encontraron un perfume que al abrirlo, luego de miles de años, todavía despidió un aroma. Este perfume tenía 13, y no 12 elementos. Y dicen que ese último elemento, esa última nota, fue la que hizo que durante un minuto, todos los hombres de la tierra se sintieran en el paraíso..."


Dustin Hoffman, como casi siempre, excelso. Sin demeritar el impresionante papel que hace Ben Whishaw como Grenouille, y el resto del elenco, fruto de un casting prodigioso.


Y Tykwer lo hace de maravilla. Intenso, valiente, convencional por momentos, aunque básicamente por las propias necesidad de la narrativa, y maravillosamente mágico en muchos otros, este brillante cineasta despedaza cada una de los olores que Suskind describe con esa genial pluma que tuvo (a pesar de ser, en muchos sentidos, un escritor de One-hit-wonder que -quizás por la propia genialidad con la que empezó- ha sufrido para editar otro libro de esas proporciones. Pero aquí les es hecha toda justicia posible, y lo que parecía un reto infernal y una predecible ñoñez cinematográfica que haría pedazos la novela, se convirtió en un poema épico acerca de los olores del amor, del odio, del instinto asesino y de la ternura que se respira hasta en los poros de quien podría ser catalogado como un desquiciado serial killer.

"¿Cómo se puede capturar un perfume, maestro? ¿Cómo se puede capturar la esencia de alguien?"


No es que los elementos de esta novela sean particularmente novedosos: un antihéroe, una historia de muerte y amor, una tragedia con todos sus elementos aderezada por una cantidad de olores digna de cualquier mercado de flores y animales muertos. Y eso no es siquiera pertinente, porque esas historias son las que nos mueven y nos conmueven desde hace varias decenas de siglos, y son las que siguen dándole significado al mundo. Aquí lo valioso es el poder y la magia que descienden desde la pantalla y hasta nuestras narices. Lo implacable que resulta la verdad del asesino y el deseo que lo mueve a matar y a perfurmarse en el intento. La fantasmagórica mezcla de imágenes luminosas y oscuras, el impresionante casting y la belleza inmutable de cada personaje y de cada una de las pequeñas historias que forman este cuento.

Porque el perfume no está ni debe estar sólo en manos de los amos de lo convencional, y porque hay sabuesos que pueden olerte a kilómetros...


Si algo pudiera recriminársele a esta película, es únicamente el título -que hasta parece hecho en México- pero que seguramente tuvo que ver con las manos sucias (y apestosas) de algún industrial del cine, o de los derechos de autor. Por lo demás, esta es sin duda la mejor película hecha en 2006 que me haya tocado ver, llevándose de calle a todas las muy buenas cintas que me tocó ver este año. Y lo único que realmente podría haberle faltado, cayó fuera del ámbito de poder del buen Tom Tykwer: hacerla una película rasca-huele.

No todo se puede, je.


Incluyo algunos fotogramas gloriosos, todos con el debido copyright de su estudio y del realizador.

Cómprenla, réntenla, véanla. Me huele a que les gustará.

Piedras. Piedras húmedas. Madera. Musgo. Un árbol. Una manzana en el suelo. Muchas manzanas. Cada olor tiene muchas notas, y cada quién busca -de algún modo- encontrar el propio.



Y dedicadas al "maestro" Tunick...unas cuántas imágenes que sí cuentan una historia, y no se repiten sin sentido. Éxtasis divino. Amén:





¿Y esa canasta...dónde la he visto antes?











8 comentarios:

Rahvi dijo...

Excelente película, tenía mis dudas de verla porque me gusto mucho el libro y las películas rara vez le llegan al libro pero es una buena adaptación.
Tanto así como la mejor del 2006 no me atrevería a decirlo, mas porque salio A Scanner Darkly y soy fan de Linklater.

Erektor dijo...

Todo estaba bien hasta que pasó lo de la orgía y el padre de la última víctima perdonándolo y llamándolo su hijo.
ES UNA MAMADA

Cada quien sus gustos

Xamiru dijo...

Erm, pues sí mi querido Erektor. Pero pues es que así pasa en la novela. Y pues, erm, es ficción.

A mí debo decirte que me encantó la escena pues me gustó cómo la filmó este señor.

Rahvi: También soy muy fan de Linklater, pero no he tenido el chance de ver la última. A ver qué tal...

Furtiva dijo...

Eso, captar la esencia de alguien. El libro es una maravilla y la película definitivamente no demerita.

Siempre, desde que lo leí en la secu, me quedé con eso: el olor de alguien como la verdadera llave para poseerlo.

Mmmmm...

Anónimo dijo...

El perfume...
Los olores que no puedes describir.

Yo no vi la película de "El perfume" pero que coincideeencia (jeje) hace muy poco acabé el libro y he tenido serias intenciones de verla.

Quiero ver cómo intentaron plasmar en la película (visual) toda la parte olfatoria de Grenoiulle, el protagonista asesino.
Está cortito el libro (relativamente) y si, ampliamente recomendable.

Ese qué sé yo, que que sé tú que tienes...jajaja... ahhmm, rico…

Es que si! El perfume sin duda es como… como "El úpale de las cosas"; No? Oh, si, si.

Y en intención se ha quedado; pues aquí en mi pueblo, en Sam's y en Costco ya no hay... ¡Buaa!
Ora tendré que ir a otro sitio a conseguirla. Ya...

¿Se vio en la película la orgía que él provocó con sólo una gota de su perfume elaborado con 25 doncellas?

Ups... quiero ver si se lo comen al final los rufianes en el cementerio. Muajaja…

O sea... pudiéndose haber hecho rico, sólo vivió para su obsesión y para darle gusto a su sentido del olfato. Ni modo...

¡O caray! Ahora tengo más ganas de verla que antes.

Ahh, perfume…
Exacto!… El perfume, es la única parte de la historia que el viento no se lleva con el...
¡Ni aun después de cantidades navegables de cerveza!
¡Juar!


Mmmmmm... Un placer inhalar sus esencias nuevamente, señor.

Besitos balsámicos

Pinky

Rain (Virginia M.T.) dijo...

Una épica de la exquisitez filmada, de un amor ilimitado por lo obsesivo, bárbaro, capaz de acometer crímenes y de arriesgarse en pro de una conquista aromática sin medida.

Un gran salute, Xamiru. O que sean muchos, entusiastas para ti.

Alfredo Mora dijo...

uhmm, ya pasaste a crítico de cine.

y me convenciste, chavo.

hugo dijo...

yo amé la película, precisamente por esa maestr ahabilidad de pasar las sensaciones del olfato a los ojos. y por mil otras razones. good critic!