La linea que separa a un valiente de un cobarde está trazada con cinismo.

mayo 24, 2007

Vergüenza bloguera.

Sí. Cada vez me comporto peor. Actualizando una vez al mes. Dejando en el olvido mis recuerdos. Debo disculparme con quienes leen este espacio religiosamente. Sé que lo hacen y que -a pesar de mis ausencias- lo han seguido haciendo. Con ustedes siento un poco de vergüenza, a pesar de que prefiero no escribir nada, a llenar la pantalla de tonterías que no tienen pies ni cabeza (como hoy).

La realidad es que he estado abrumado por otras cosas. Unos ojos por allí, unas letras por allá, un trabajo nuevo e interesante, una búsqueda de roommate, dos libros y un guión que caminan cada vez mejor, una separación, un trueque, un poco de jazz, un poco de alcohol. Vida. Vida real pero que -curiosamente- no me ha provisto muchas ganas de escribir sandeces. Pocas historias nuevas que se puedan contar en este blog. Pocas noches en las que haya llegado a casa con la imperiosa necesidad de escribir algunas líneas por aquí.

Así que me da un poco de vergüenza, pero no me arrepiento. Ya vendrán días en los que no pueda dejar de escribir en este sitio y las cosas regresen a su orden normal. Mientras tanto, baste una disculpa, un abrazo público a las princesas sin cuento, un grito salvaje a los cuentos sin princesas y la promesa de que ya prontito, con más dinero y menos obstáculos, estaré de vuelta por aquí.


Salud.

1 comentario:

be dijo...

tú no llenas la pantalla de tonterias.

les enfants qui mentent ne vont pas au paradis.