La linea que separa a un valiente de un cobarde está trazada con cinismo.

septiembre 12, 2008

Días fallidos

"Ad absurdum nemo tene" (Nadie está obligado a realizar lo imposible, ja)

Si pudiera observar alguna ley distinta a la de mi psicosis, esta tendría que ser la Ley de Murphy. ¿Por qué? Porque es la única que considero certera e implacable. Y peor aún: Si uno resulta ser tan obsesivo-compulsivo como el que aquí escribe, entonces la Ley de Murphy se convierte en materia de estudio: ¿Qué tal si hubiera tomado otros cinco segundos en abrocharme las agujetas? ¿Qué tal si mi avión de antier no hubiese sido cancelado y entonces la historia fuera otra? Muy fácil: si las circunstancias no fueran circunstancias, yo no sería yo. Y luego entonces, tampoco me habría pasado lo que me pasó. --BEEEEEEEEP-- Error craso y tremebundo: pues es precisamente esa miscelánea convergencia de pequeños errores la que provoca lo que "los expertos" denominan como "actos fallidos".

No repararé en los incontables porqués de mis propios actos fallidos. No. Este es un post autoindulgente, autocomplaciente y sobre todo, autorizado por mi neurosis. Hoy, un ONCE de SEPTIEMBRE (bueno, ayer, sí, bah) este conglomerado de diminutos apocalípsises (sic) redundó en que mi puto día se compusiera de un acto fallido tras otro. Ergo, un día fallido. O como se diría en náhuatl.... ::::::::::: blank:::::::::::::: (se me olvidó), es uno de esos días malditos en lo que mejor es no salir de casa.

Tampoco me voy a poner a enumerar cada pendejada de las que ocurrieron (hice) hoy. Ni mucho menos me tomaré en serio esa comparación que hace un rato le hacía en broma a un par de muy queridos amigos que he vuelto a ver luego de años de distancia. No, la mera neta,ni los 3500 muertos de las putas torres gemelas, ni los cientos de miles de muertos y exiliados del golpe pinochetista podrían compararse en un terreno sensato con el hecho de que -olvidando mi metódico proceder a la hora de trasladarme en la ciudad- hoy haya dejado mi precioso y usado celular en el taxi de algún hijo de puta que lo apagó a la media hora de haber cometido semejante estupidez. Ni tampoco todo lo demás: no tener internet en casa, no llevar los cd's correctos a cierta chamba, no circular por las mejores vialidades, etcétera (etceterísima, me cae).

Pero como ya lo dije hace varios años: Cortadita de papel, snif. Me duele más el hecho de que ese hijo de puta me haya dejado sin los audios inéditos de 4 entrevistas a directores de cine consagrados, que los milpiterremil muertos de la historia latinoamericana. Y bueno, chavo (me digo a mí mismo), tú nomás perdiste un pinche artefacto que POR PENDEJO, no respaldaste debidamente y que ahora te cuesta no escribir un par de artículos chingones. Pero tampoco es como si te hubieras muerto en un edificio de cientoytantos pisos por los huevos de la CIA, o te hubiesen dejado en un estadio un mes sin tragar para luego nomás fusilarte o echarte al océano pacífico. Y entonces, pacífico, me calmo yo solito. Chingada madre.


Pensaba contestar olímpicamente un gran y muy bien argumentado comentario en el post que puse de la marcha light, e incluso contextualizarlo con los recientes arrestos policiacos, o incluso el asqueroso partido de fútbol de anoche. Pero no lo haré. Hoy nomás estoy emputado por estar pendejo, y estoy también pendejo por andar emputado. Entonces, sabiamente, me retiro a trabajar en mi recientísimo trabajo en lugar de chillotear por mis pendejadas Murphiescas. Bienvenido a la frustración, chavo (me digo también). Ahora se trata de subir la colina, nuevamente.

Seguro que mañana es un día mejor. Sí, me uniré a los optimistas, o a los alpinistas, o vaya usté a saber a qué chingados.



Y para cerrar, qué mejor colofón (argh, qué asquerosa palabra) que la última foto salvada de mi extinto K790. Un hermosísimo "bar de la salud" en la colonia Buenos Aires. Pinche Karma.


Así que vayan y digan...

Salud (y ya).

septiembre 07, 2008

¿Una idea cruel?

¿Y si amputamos a nuestros deportistas? Seguro sacan puras de oro, como los paralímpicos.

septiembre 06, 2008

Breve nota sobre la resurrección y el post anterior

Para todos los sorpresivos y bienvenidos comentaristas y visitantes de la semana pasada:

Este blog tiene ya cerca de cuatro años despotricando contra el mundo y exponiendo otras borracherías más personales. Incluso tuvo sus tiempos gloriosos, hoy perdidos en los archivos de la herramienta de comments haloscan, que quité a lo pendejo por aquellos tiempos, je. Antes, tener un blog funcional y al corriente requería, a veces, la ayuda de terceros proveedores e implementos que hoy ya tiene Google incorporados a su blogger. Y pues la verdad es que también me había desentendido mucho de bloguear y sus implicaciones.

Lo que quiero decir es que me sorprende cómo estos temas provocan que la gente levante la mano y hable, y aparte de agradecer el hecho de que comenten y se identifiquen con mi asco frente al maniqueísmo de la sociedad mexicana, estaría bien que estas convergencias nos sirvieran para proponer otras cosas, y no sólo dejarlo en el clásico "preaching to the converted" que muchos de nosotros practicamos todos los días en el blog o la vida "real".

Y bueno, estas semanas he estado (y seguiré) en una chamba en el culo del país, metido en pueblos de menos de 1000 personas casi todo el día. Por ahora no podré responder un par de comentarios que me parece importantísimo rescatar o despedazar. Pero agradezco que le entren a la polémica y que pongan de su parte. Ya pronto podré hacer una actualización que me parece muy pertinente, pero mientras sigan disfrutando de los futbolistas, los televisos, las amas de casa, Paty Chapoy, Silvia Pinal y todos esos "líderes de opinión" que están colgándose de la pendeja marcha esta para llevar agua a su molino, y seguir con la política del miedo que alguien le está copiando muy convenientemente a nuestro vecino del norte. Próximamente más bilis...por lo pronto "pónganse la blanca" (dice la seletzión de jútbol que anda muy retepacifista).

Y ya, que se me hace tarde pa irme al pueblo. Hasta pronto, pues!

Salud.

agosto 30, 2008

Llámenme mierda...

Y es que en verdad, me vale madres.

Yo sigo sin entender un carajo de este lugar en el que vivo. Menos aún, a escasas horas de que 100 mil millones de pendejos se vistan de blanco para marchar en desprecio a la "inseguridad pública" de ese país en el que dicen vivir.

¿Y por qué es que me atrevo a ser llamado mierda? Porque, sencillamente, ni medio cabrón del que se decida a marchar mañana tiene la menor idea de lo que produce la inseguridad pública a nivel mundial. Son todos una bola de clasemierderos aterrorizados por el culto mediático, enfundados en su comodidad pequeñoburguesa y más autocomplaciente que el autor de este blog (lo cuál ya es decir mucho) y que se "solidarizan" con gente que en su putísima y regular vida se ha solidarizado con ellos.

Entonces portarán todos sus trajecitos color blanco clorox y sus velitas piteras, y marcharan, curiosamente, en la misma ciudad en la que repudian las marchas y toda expresión de protesta pública democrática. Claro, lo harán en "sábado", lo cual exime a muchos de la culpa de desquiciar absolutamente las vialidades, a pesar de que es justamente el "sábado" cuando el caos vial se presenta cínicamente todas las semanas. Y sin embargo, a todos ellos les parece "justo" protestar por el asesinato del pobre chico Martí, que -sin lugar a dudas- fue terrible y atroz. Lo que todos ellos desconocen es que el joven Martí es parte de una de las DECENAS de familias que controlan y hacen uso DISCRECIONAL de MAS DEL 60% del producto interno bruto de este país. Es decir: ese pequeño personaje, sin deberla ni temerla, fue objetivo de la delincuencia porque PODIA serlo. A diferencia de los cientos de miles de clasemierderos que marcharán mañana, indignados ante tales injusticias, mientras en ese mismo país en el que dicen vivir, hay 55 millones de pobres que se mueren por docenas todos los días -ya porque los picó un alacrán y no hay hospital en su pueblo, o ya porque no tuvieron una alimentación suficiente en todos sus años de vida- y, sin embargo, nadie marcha por ellos.

Lo que me resulta insultante de estas marchas burguesoides, y muy a pesar de considerarme un pequeñoburgués cualquiera, es que carecen de todo pudor. Porque la clase media escribe los relatos de la clase media, todo el tiempo. Y entonces, en el absoluto ejercicio del "si no lo veo, no existe", se atreven a rezongar por el simple hecho de que existen millones y millones de miserables capaces de matar y de infringir la ley por cantidades que a muchos les resultan irrisorias. Basta leer la portada de "La Prensa" (el periódico más leído de México, por cierto), para saber todos los días cómo es que un joven alienadísimo y pusilánime es capaz de matar a otro por menos de 100 dólares amercianos. Y sin embargo, a la "gente" que escribe el mass media le sigue pareciendo indignante el que "se atrevan a violentar la ley". ¿Cuál ley? ¿Cuál de todas? ¿La constitución política de los estamos sumidos mexicanos (sic)? ¿La misma que otorga derechos inalienables a una vida "digna" que sólo unos cuántos tenemos? ¿O acaso la ley orgánica de cualquier estado o región de la república, y que castiga el secuestro con "escasos" 60 años de prisión? ¿Y cuál va por encima de la otra? ¿Y quién marcha por el no cumplimiento de la primera y esencial?

Francamente me encuentro harto. Me repugnan las indignaciones artificiales y pendejas de toda esa estúpida carne de cañón que no comprende que la inseguridad es un problema directamente proporcional a la injusta distribución de la dignidad y el nivel mínimo de vida que todo ciudadano debiera merecer de a acuerdo al a constitución. Y me repugna todavía más que nadie marche más de dos veces por todos los muertos que no tienen un nombre ni una familia que aparezca en los medios. Muertos que ocurren a diario y que a nadie le importan. Y que son no más, pero tampoco menos que el pobre chico Martí, que tampoco merecía esa crueldad de parte de nadie. Pero que tampoco merecían una peor crueldad, peor porque esta ejercida desde su mismísimo estado soberano y protector, y que los ha abandonado desde mucho antes de que nacieran.

Me parece bien, en el fondo, todo lo que este asunto propone: Iluminemos México. Iluminémoslo pues, pero desde abajo hacia arriba. ¿O qué carajos esperan todos los que cómodamente pretenden mirar el mundo desde un pedestal que a nadie le corresponde? Pues justo lo que existe: Una sociedad podrida, llena de sicópatas capaces de matar por unos centavos o muchos millones de ellos. Un país de niños y jóvenes desatendidos por el progreso y que fácilmente son reclutables por el narco, la criminalidad o cualquier opción que no sea vender chicles en un semáforo en el que el 80% de los que pasan prefieren no sólo no comprarles nada, sino siquiera mirarlos a la cara.

Me repugna. Me repugna visceralmente toda esa indignación de pacotilla. Una indignación de cientos de miles de clasemierderos que van a salir mañana a las calles a "solidarizarse" con el chico Martí y todos sus semejantes (ricos) que han sido secuestrados por una panda de cabrones muy bien organizados. Y me repugna no porque me parezca detestable su solidaridad, sino porque es -al fin y al cabo- una solidaridad pendeja y absolutamente maniqueísta. Una solidaridad de "buenos" y "malos". Una en donde los "buenos" son todos esos pobres ricos que también lloran cuando la realidad les cobra su absoluto desdén por toda la gente que los ha hecho así de ricos, precisamente. Una solidaridad pusilánime y pendeja: digna del que cree que la movilidad social existe en este país, y que -algún día- "sus niños serán blanco" de esos malosos que no tienen razón de ser ni de hacer.

Abramos los ojos, con un carajo: Nunca esos "niños" clasemierderos serán el blanco de una banda como la que secuestró al niño Martí. Ni nunca los padres ni los abuelos de esos niños clasemierderos serán blanco de otra cosa que los millones de OTROS niños que, a falta de una educación digna, y una sensibilización pertinente, se dedican a robar y asaltar en las calles porque no conocen otra cosa mejor para salir del hambre que les tiene sometidos.

Entendámoslo de una puta vez: La miseria obligatoria es también violencia. Y es, sin duda, una de sus manifestaciones más peligrosas. No puedes ser la decimoprimera economía del mundo mientras ostentas a 60 millones de pobres que no saben ni les importa si el petroleo se privatiza o no. No puedes ser el "undécimo" país menos pobre del mundo (de entre doscientos y tantos), y luego sentirte afligido porque uno de esos 90 millones de desafortunados jodidos decidió, en la desesperación o en la simple hijodeputez, tratar de sacarte provecho. Y, por último, no puedes marchar con tu velita en mano y tu trajecito new age en turno, si lo único que haces es tenerles miedo a todos esos jodidos por los que tu vida de migajas es la que es. O les haces caso o soportas las consecuencias.

Y si lo que quieres es que no haya más consecuencias, entonces comienza por atacar el problema de raíz. Lucha contra la desigualdad y contra la inequidad absoluta del país que dices amar cada 15 de septiembre. Lucha contra ti mismo y tu capacidad de hacerte pendejo. Lucha contra la voracidad y la ambición y reclámale a esos mismos 60 padres de familia indignados que viven en una de las riquezas más insultantes del planeta, en lugar de marchar a su lado y pedirles a los hambrientos que no te coman.

Y si no piensas hacerlo, y si de verdad crees que una velita y una semana en el noticiario de Carlitos Loret harán la diferencia, pues cómprate un búnker y espera lo peor. Porque de seguir así las cosas, eso es lo que a todos nos espera.

Y llámenme mierda: pero es la verdad.

agosto 01, 2008

Epifanías desechables (IV)

Hace unas horas estaba perdiendo mi tiempo en el twitter, del cual me he hecho un tanto adicto en los últimos tiempos, más por el "hype" que tiene alrededor que por el verdadero interés exhibicionista y un tanto histérico que muchos de sus usuarios tienen por llamar la atención.

No sé si es realmente una herramienta útil, más si se considera la cantidad de horas que está offline por problemas técnicos y la cantidad de veces que se han corrompido y perdido sus bases de datos. Como ejercicio antropológico, podría considerarse interesante. Llevar un registro de ideas o "enunciados vivenciales" o simplemente de lo que "está haciendo" la gente, tiene un aroma Orwelliano un poco terrorífico, pero también una parte muy interesante, si de verdad se pudiera llevar un registro confiable de esa línea de tiempo, y no se perdieran los tweets del pasado con cada actualización del servidor. Uno podría, con los años, percatarse de las pendejadas que hacía años antes o de los pensamientos circulares en los que estaba metido, o de la rutina insulsa que le dejaba tanto tiempo libre para exhibir su aburrimiento públicamente.

Me tiene, pues, intrigado. Y obviamente estoy permanentemente "en guardia" ante la multitud de spammers y basura que te puede llegar también por ahí, o la propia basura que la gente comparte. Y aunque esto no me sorprende, porque soy fiel a mi arrogante noción de que el 98% de las personas está en los límites de la subnormalidad o al menos de la total superficialidad digital "a la carte", sí es de extrañarse cuando alguien pasa horas enteras de su día twitteando cosas como "tengo hambre, voy por comida" o "extraño a mi novia, snif...". Una vez es normal. Diez veces es comprensible. Todos los días y todas las putas horas es un verdadero suplicio.

Y bueh. Existen quienes afirman que el twitter y otros servicios similares están condenados a la extinción, pues no hay nichos publicitarios o áreas de oportunidad con las que puedan financiarse. Esto, sin embargo, me parece una burrada tremenda. Con un poco de malicia y maquiavelismo mercadológico twitter, como cualquier social network, podría alimentar la maquinaria no sólo con el ya dibujadísimo mapa de las conexiones sociales, sino también con las particularidades emocionales y las necesidades inmediatas de sus miembros, hecha la debida programación y puestos los debidos motores a trabajar. Y ese día, sin temor, daré de baja mi cuenta, para vivir un poquito más "off the grid" y un poquito menos al alcance de ese 1984 que ya pasó hace 24 años (terror!).

Un último punto: Uno de estos "twitteros" que sigo -quizás por necedad, porque el chamaco es verdaderamente bobo y monotemático- y que vive en la sacrosanta capital potosina, que como muchos han de saber, es toda una ciudad cosmopolita y llena de...cantera que necesita limpieza y...potosinos sin mucho qué hacer, se "compadecía", en un tweet, de nosotros los chilangos que debemos vivir en esta ciudad "apestosa, sobrepoblada y ruidosa" (sic) en la que vivimos. Evidentemente contesté a su categórica estupidez con alguna acidez reactiva de las que me caracterizan. Sin embargo, este chico me hizo recordar una de mis múltiples epifanías desechables y que tiene que ver con el hecho de vivir en una ciudad como estas, confrontado a la posibilidad de vivir en un pueblo, o una semiciudad, incluso extranjera en muchos casos, y cómo eso conforma tu mente de una forma muy particular y quizás un poco inhumana.

Nacer y ser chilango equivale a haber dominado a una gran bestia, siempre que seas capaz de moverte en todas partes y no vivas permanentemente en la burbuja clasista de tu "zona de confort". Los chilangos, como cualquier capitalino del mundo, o habitante de las grandes urbes, tenemos esa arrogancia que caracteriza al que ha pisado los infiernos y abierto un apartado postal en esa zona, o reservado una mesa, o incluso comprado algo de terreno sin temor a equivocarse. Sabemos que vivimos en las entrañas del monstruo, y en lugar de causarnos pánico u horrores permanentes (aunque a veces sí nos los produzca), nos sentimos orgullosos de vivir y sobrevivir en mitad del caos y con una sonrisa ocasional. Y en el caso particular de los que somos incapaces -todavía- de abandonar este terruño de forma definitiva, muchas veces se nos cruza por la mente el infame aburrimiento del que seríamos víctimas en caso de mudarnos a un pueblo, por más bonito y curiosillo que sea, o peor aún, a cualquier ciudad de medio pelo en la que no se cohabite con un poco de adrenalina, caos, diversidad o al menos un montón de lugares interesantes y 100% urbanos qué visitar con regularidad. Por eso tantos y tantos de los chilangos clasemedieros que emigran exitosamente, lo hacen a lugares tan o más jugosos que esta ciudad (Nueva York, Barcelona, Los Angeles, Madrid, Paris, etc.) y los que regresan pronto y con la cola entre las patas es porque se fueron a algún infiernillo de tres estrellas como puede ser Galicia, Monterrey, Houston o cualquier pueblo que se quiera nombrar para esos efectos. E incluso los que se mudan con éxito a las espaldas de otros monstruos, casi siempre andan nostálgicos de cuando en cuando, y vienen cada vez que pueden a bañarse en la peculiaridad defeña, y a pasarse unas cuántas tardes en compañía del smog y las malas costumbres.


1479 kilómetros cuadrados de DF y unas 4 veces más de "área metropolitana" make John an indifferent boy.


Claro: Todo lo anterior excluye a los que escapan por motivos psiquiátricos, de salud o simplemente jubilatorios. En cuyo caso hay una justificación exógena y el monstruo les permite partir sin solicitar el reingreso pronto.

Y es que, si uno lo piensa bien...¿quién diablos se bajaría de las espaldas de un cancerbero del infierno, para montarse en un french poodle?

Yo, ni por todo el calor infernal ni las playas del carmen ni los tepoztlanes ni los San Luis Potosíes del mundo lo haría.

julio 28, 2008

Postal de aniversario.

Te la dejamos en el mar de Mazunte, como acordamos.

Queridísima y terca Aura:

Hace un año, cierta ola que no estaba en el libreto, llegó a este lugar, donde tú estabas, y te tiró salvajemente contra el suelo, hasta quitarte la vida.

Estuve molesto. Estuve buscándote en el cielo el mismo día en que ciertos héroes te trajeron hasta casa, sólo para verte morir después. Estuve loco. Estuve cuerdo. Estuve, mes con mes, día con día, sueño tras sueño, tratando de regresar la realidad hasta el punto en el que tú estabas viva, quejumbrosa, con un pañuelo en la cabeza y una olla repleta de agua hirviendo y toneladas de Vick Vaporub dentro de ella, mientras la aspirabas, tranquila, luego de ver cierta película de Won Kar Wai que jamás había visto. Recuerdo, brevemente, que me gustó mucho.

Hoy estoy mirando la misma arena y la misma playa que te engulleron hace un año. Quizás no la misma ola, y –es más- quizás tampoco la misma arena o la misma playa. Porque las playas, así como todas las palabras, perdieron su significado en el momento en el que te declararon muerta, y tuvimos –casi todos- que encontrar un nuevo nombre para las cosas. Te fuiste, sí, y luego yo tomé un avión, pero otros se quedaron y miraron tu cuerpo muerto mientras yo miraba todas tus cosas, congeladas en el tiempo, y entonces –sin lugar a dudas—supe exactamente que no había otra cosa qué hacer más que recoger tu mundo y guardarlo en ocho valijas. Y luego traerlo de vuelta. Y luego aprender a vivir el mundo y las palabras, y el mundo de las palabras, y las palabras del mundo: Todos, todas: sin ti.

Ha pasado un año entero desde que te tomó por sorpresa ese mundo y sus vaivenes. No hay más ni mejores vaivenes que las olas. Ni hay más olas que los vaivenes, ni tampoco se sabe cuánto ni cuánta sangre se sacrifica con cada sonrisa, con cada muerte, con cada momento que no se va a vivir, y que se queda sobre el tintero.

Pero tu muerte, Aura, amiga mía, amada amiga mía, nos trajo tanta y tanta realidad frente a los ojos, que no hay manera de no mirarla. Es un dolor de 70 milímetros, es una pantalla panorámica a la que no puede no verse salvo si se cierran los ojos. Y cerrar los ojos, Aura, es algo que tu vida nos enseñó a no hacer nunca más.

Nos vamos, Aura. Todos nos vamos. Tarde o temprano, te alcanzamos, Tarde o temprano, nos sentiremos encontrados o perdidos, arrebatados o secos, como un roble, el roble que era tu vida, tu espalda, tus sueños (nuestros sueños) y nuestros horrendos y crudos –o muy muy crudos despertares- mañanas sin remedio que se van, siguen, se fueron. Días en los que uno quisiera no vivir si no es contigo, o en los que se busca un contigo para entender lo que es vivir.

Flores, Aura. Plegarias. Días, noches. 24 o 36 horas. 2 o 3 minutos. 1 o 2 nociones más. Epifanías de lo que es el mundo desde hace un año, cuando lo dejaste. Certezas de que nada es nunca más lo que solía ser, tras la última decisión. Y sí: Lo jodido acerca de tu partida, es que no fue decidida por nadie. Que nos esforzamos por buscarle sentido, a pesar de que lo carezca. Que odiamos al dios que no existe, y al que sí, y al que quiensabe, o a la realidad que –como ese Marx que tú adorabas decía—es siempre necia.

Y los odiamos porque no estás, porque nadie dijo y porque nadie decidió. Y lo único, amada amiga nuestra, que nos queda, son estas flores, estas plegarias a la nada, estos arrebatos odiosos a las olas. Estas ganas de que estés aquí. Esta implacable certeza de que no lo estás. Ni lo estarás. Y que todo está dicho. Y que te extrañamos, uno, dos, tres años después.

Y que nada: ninguna palabra será jamás lo mismo. Sin tu boca de Aura, sin tu Aura, sin ti. Sin que la digas a nuestras orejas, a gritos, a dentelladas. Sin que lo sepas, jamás, porque quizás no lo dijimos a tiempo o porque no lo sabíamos hasta que te fuiste.

Pero el tiempo es ahora. Y ahora es aquí: La playa, la arena, quizás la misma ola. Quizás no.

Esperanzadamente, llegará el machete que la mate. El cuchillo de mantequilla que mate a esa ola, puta ola.

-Hey man, let’s stab the sea with that butter knife, ok?

Eso dije -sin pensar- luego de desayunar equivocadamente unas enchiladas, en el mismo sitio donde desayunaste un año antes, frente a tu silla vacía, llena de flores amarillas, rojas, morada. Junto a Frank, a Fabiola, a Vanessa y junto a ti, de algún modo. Junto a esa memoria.

Y así nos fuimos hacia el mar. Persistimos sin la calma, que –aún ahora—no se presenta del todo, después del beso y del abrazo. Después de recordar y olvidar y hacerlo todo sin orden ni sincronía. Pero dejándote nuestro amor, otra vez.

A manera de un adiós.

julio 16, 2008

Manifiesto del País de las Horas Nalga (Good bye, Santa Fe)

1. Pensar no es lo importante. Es pensar que piensas. Piénsalo bien.

2. Tu nivel de inteligencia siempre será directamente proporcional a la cantidad de anglicismos que domines, o a lo ridículamente forzado que los pronuncies. Procura escupir un poquitito siempre.

3. Es importante ser creativo, proactivo, asertivo y tener, sobre todas esas cosas, una impecable higiene personal. Si puedes añadir unas tetas postizas o un traje que valga más que la colegiatura de tus hijos, entonces olvida todo lo demás.


4. Es importante trabajar duro. Pero es más importante sentarse de 8 a 5, con una hora de comida, en posición erguida y con la mirada inmersa en un monitor de 15 pulgadas, mientras tecleas frenéticamente “jajajaja” en el Messenger, para que parezca que escribes algo.


5. Deberás compensar cualquier defecto intelectual con la frase "En mis experiencias anteriores, que fueron muy exitosas..." Recuerda, la autocrítica no existe. Todo eso es pura negatividad y mirar el pasado. Aquí se trata de “next”.


6. Usarás un traje o un traje sastre, nada de Suburbia, de Sears pa'rriba, y te peinarás con gel o con mousse, aunque nadie te lo pida.


7. Te sentirás exitoso sólo por cumplir el punto número 6, sin importar que tu sueldo no compense tus responsabilidades. Recuerda: tu jefe siempre tiene más tarjetas de crédito que pagar.


8. Si eres personal de base, deberás sonreír ante cualquier eventualidad y tener una "actitud de servil-cio".


9. Si eres un mando medio, habrás de humillar a tu personal de base cada una de las vecs que tu jefe te humille a ti. Recuerda: de eso se trata la cadena de mando.


10. Si eres jefe, deberás inculcar en tus mandos medios la importancia de su liderazgo para evitar a toda costa el tuyo. Recuerda: tu chamba es cagarlos, tener un baño privado y cumplir con las horas nalga siempre que no sea la hora de "venta mata junta".


11. Trabajarás preferentemente en una zona de la ciudad en la que no se vean otros pobres que no seas tú mismo, que -por otro lado- estarás tan bien vestido que ni lo notarás.


12. Encontrarás siempre una manera de utilizar messengers clandestinos, antes que supeditarte a las restricciones de tu oficina. Si no lo consigues, te harás amigo de los lacayos de sistemas, que son tal como tú, y que luego de unas copas gratis te dejarán hacer y deshacer.


13. Recuerda: Debes pensar en BULLETS. El mundo está hecho de BULLETS. Siempre BULLETS. Eso si quieres ser un "plomazo" como todos tus compañeros.


14. Toda persona capaz de escribir un mail con puntos, comas, o peor aún: ¡punto y coma! deberá ser considerada como un ente peligroso y jamás habrás de contestarle los buenos días o responder a sus correos con más de una línea.


15. Tus correos, por otro lado, deberán escribirsesinpuntosnicomasypreferentementeconfaltasdehortografíajarrafales.


16. Toda persona que pueda escribir un texto con más de dos parrafos estará atentando contra la productividad. Recuerda: leer es improductivo porque quita tiempo. Acude inmediatamente con tus superiores y repórtalo.


17. Socializa sólo con tus iguales. O sea, contigo mismo.


18. Amarás las juntas por sobre todas las cosas. Las juntas son la medida de tu éxito, tu productividad y tu desempeño laboral. Mientras más juntas tengas, más parecerá que logras algo.


19. Sólo algunos elegidos pueden pasar de las juntas a los "cronogramas". Si eres uno de ellos, recuérdalo bien: Usa muchos colores, planifícalo todo. Arma muy bien tu análisis de procesos: Cada tarea que programes está ahí para que alguien le dé en la madre, no la cumpla o se la pase por los huevos. O para que en la próxima "junta" se modifique.


20. Conoce la actitud, el look, aprende un poco de mercadotecnia de los 90, impresiona a tus superiores con palabras como "negocía" "diferencía" y "branding". Recuerda: NO existen verbos que no lleven acento ficticio, en la última sílaba, que no se lleven perfectamente con un anglicismo que nadie sabe qué significa en realidad, pero que todos alaban como palabra mágica. ("Singuí-ung-tumi")


21. Recuerda. Estás en camino de convertirte en ejecutivo. Usas traje, te esfuerzas por verte bien, hablas con respeto a tus patrones y con desdén a tus subalternos. Estás a punto. Vas a llegar al éxito, algún día, y comerás y cenarás en las fiestas y banquetes que sólo unos cuántos disfrutan. Participarás de los burdeles itinerantes que el vicepresidente ejecutivo junior prepara para su círculo sagrado. Estás a punto. Sólo recuérdalo, recuérdalo, recuérdalo siempre.

22. Si por algún motivo eres despedido, renuncias, o eres elegido para un recorte de personal, "conserva la calma". Nunca tengas un exabrupto en las juntas, nunca lleves un rifle de asalto a la oficina. Mantén tu cara ejecutiva. Llega a tu último día. Recoge tu última quincena y luego escribe un mail con el siguiente machote:


"A todos los que me conosen o no me conosieron quiero darlse las grasias pro habberme ayudado a crecer en este ultimo año de travajo en el que aprendi muchas cosas y siempre gosé del apollo de mis compañeros. A Caro le agradesco que me haiga traido aqui y pues todo su profecionalismo y pues espero encontrarnos en el futuro. A Jorge muchisisisissimas grasias y pues a todos los demas mucha suertee en sus proyectos presonales.

LEs dejo mi correo personal para que no perdamos contacto:

sumisopendejo@sinremedio.com"

julio 12, 2008

Tan diferente y tan igual...

Lanzaba la pregunta, hace no mucho, cierto mosquito.

¿No te das hueva de ti mismo?

Y me cae que la pensé. A pesar de que fuera el mosquito -fake-
el que la hacía.

Y pues sí. Hay tanta gente que escribe mucho mejor que yo, que piensa mucho mejor que yo, que dice mucho mejor que yo, snif snif snif...

Hay tanta gente que no se pregunta nada.

Hay tanta gente que no quiere -siquiera- saber una chingada.

Podría sentirme mal. Seguro que podría. Aunque me valga madres.

***

Pero de repente, cuando más hueva tiene uno, de uno mismo, llega la metáfora.

Una llamada simple: Amigo, necesito jugar 36 horas de ajedrez con alguien.

Y el amigo cumple y llega.
Gana y continúa.

Pierde y -a regañadientes- sigue.
29-16 el primer día. 25-14 el segundo.

Y mañana: mañana el "desempance".

***
Y no hay pedo de nada. La vida se explica en cualquier lugar, bajo cualquier nivel, sabiendo nada pero mucho. Viéndolo todo pero con palabras suficientes para nada: No hay pedo.

Repito: No hay pedo.

***
Y pues bueno. Sí. Me leo -y me releo- y sí: hago una oración.

Una oración que no es plegaria.

Es -acaso- un vil enunciado.

Sujeto, defecto y proyecto: That's all.

Y sí: Podría decir que estoy cansado pero no.

No cuando dos dedos hacen rabiar una mujer que no era más que un temor y temblor.

No cuando yo mismo me reduzco a casi nada,
y conmigo hago lo mismo que con lo que casi todos

tienen qué decir.

No será por mí que nadie te escuche: Estoy tan sordo como cualquiera.

***

Luego, la verdadera pregunta:

¿No te das hueva a ti mismo?

Y entonces recapitulo sobre mí mismo, y con toda seguridad me digo que NO.

Que sí hay una nueva historia sobre cada nueva historia.

Que sí digo porque quiero decir, y no porque el mundo se empeñe en que diga:

Hace mucho que ese tiempo se acabó.

***

Mujeres que podrían haberme parecido odiosas.

Historias que podría haber guardado en el baúl de lo que no me importa.

Partidas de ajedrez que habrían podido ser iguales,
pero que no lo fueron (nunca lo son).

Todo por obra y voluntad de permitir la sorpresa.

La partida de ajedrez involucra una posición inicial: la vida.
Jugarla, involucra un compromiso esencial: saber perder opciones.

Ganarla, involucra una realidad que pocos saben: Recordad, para no repetir.

***

Y cuando permites la sorpresa, ¿qué crees? Sorpresa.

El mundo deja de ser estereotipo
y se convierte en laberinto.

Y los laberintos, querida neurosis mía, son algo de lo que más te gusta.

No te hagas.
Ni siquiera trates de escapar.

***

Dale. Búscate tu Ariadna y tu Minotauro.
Go get them, boy.
Just remember: you gotta shine on, you crazy diamond.

Para prevalecer, hay que cantar. Y para cantar, hay que querer.

Querer seguir vivo, o quere a alguien.

No importa.

Tú sólo "shine on, you crazy diamond..."

**

junio 02, 2008

¿De qué lado masca (tabaco) Ebrard?

Post tomado de aquí


Puro caldo y nada de albóndigas.
En 2006 no tuve ningún reparo en admitir mis preferencias políticas. En primer lugar, porque siempre he sido de izquierda. Y a pesar de que mi particular punto de vista de la política nunca se ha visto representado -o identificado siquiera- con algún político de la izquierda mexicana, para mí siempre ha sido (y será) muy claro que a veces es más importante arrebatarle el poder a algunos que otorgárselo a otros. Y en este sentido, en 2006, para mí era privativo quitarle un cacho de poder a la oligarquía mafiosa y mocha que representan el PRI y el PAN, respectivamente, y optar por un proyecto de nación distinto y que -bien que mal- en ese momento, estaba más o menos bien ideado por el equipo que formaban AMLO y los intelectuales que le apoyaban.

Pero todos sabemos lo que pasó: Además de que AMLO resultó un mal contendiente, ahogado en la soberbia del que cree tener la razón, y de que desperdició así una gran ventaja estadística, también se cuenta el hecho de que hubo una elección sumamente sospechosa y truculenta, cuyas actas están por usarse como combustible para la caldera que calienta las albercas de Los Pinos, gracias a la enésima concertacesión del PRIAN.

C.E.O de México (y del Distrito Federal)
¿El resultado? Un nuevo y mejorado chairman a la cabeza del país (porque eso son los panistas, "directivos" o "ejecutivos" en oposición a estadistas y políticos), y un extraño ser, habitante de la condesa, y que gobierna la Ciudad de México con una vara que todavía nadie acaba de entender. Es así que mientras el buen Maquiavelipe Calderón y su vicepresidente ejecutivo junior, Ivancito el Facha, siguen mostrando sus enormes habilidades para hacerse de la vista gorda y de la cartera también, el peje es hoy un cadáver político sin muchas posibilidades de resurgir, y todo el moméntum ganado por la izquierda en 2006 se fue al caño.

Para colmo de males, en el combo por el que muchos votamos, nos quedamos sin hamburguesa y nos tocó el puro papafrita. Marcelito, el ubicuo, tiene algunas cualidades respetables: ha sido leal a su padrino político, Camacho Solís, que a su vez ahora le es muy leal a su apoderado político, AMLO, aunque un poco menos cada mes, dado que fue su pobrísima campaña política la que provocó su -nuevamente- fallido intento por acercarse a la presidencia de la república, esta vez desde la izquierda. Sin embargo, por conveniencias coyunturales, Marcelo hoy le sigue siendo leal a la pseudoizquierda que lo llevó a su primer puesto de elección popular, aunque su lealtad no sirva de mucho, puesto que sus maneras y posturas tienen una marca distintiva de su pasado salinista.

Marcelino, garro y vino.
No todo ha sido infame en su administración de la ciudad. Hay avances en seguridad pública y finalmente se han comenzado obras que tenían años en el olvido. Sin embargo, esto no es lo que debe ser prioritario para un gobierno de izquierda, como tampoco los son los túneles para Santa Fe, o las líneas de metrobús en rutas que nadie comprende y cuyas obras son más lentas que la bicicleta que usó Ebrard para ir a la chamba durante dos semanas. Marcelo debería aprender de lo mal que le fue a AMLO cuando trató de congraciarse con la clases media y alta de la ciudad de México. Con todo y que, cada mañana, una horda de panistas descerebrados se trepa al "pinchurriento" segundo piso desde la comodidad de sus colonias sureñas, Marcelito debería saber que mientras lo hacen, muchos de ellos hablan del "apestoso peje" y de su "carnal Marcelo" con la misma saña de siempre, y al mismo tiempo son felices de no tener semáforos en los que los "nacos" les pidan limosnas. Es más: desde allá arriba ni se ven.

Marcelito, por motivos que seguramente hasta él mismo desconoce, ha empujado leyes como la que hoy está de moda en todas las sobremesas: la sacrosanta ley de protección a los no fumadores. Es curiosísimo ver a retrasados mentales como Otto Sirgo o Diego Fernández de Cevallos, que sin pena ni gloria se atreven a vociferar contra la izquierda, como si fuera ésta la que hubiese generado la susodicha ley, y no un grupo de advenedizos pretenciosos que quieren sentirse en el primer mundo a través de una "atmósfera libre de humo". Es curiosísimo porque, finalmente, Otto y el "jefe" Diego demuestran su absoluto desdén por los demás y cómo es que les vale absolutamente madres el resto del mundo, siempre y cuando puedan fumar a placer. Y es curiosísimo también porque estamos en presencia de un increíble y absurdo intercambio de roles, como los que sólo México puede provocar. La izquierda promulgando leyes de derecha, y la derecha abogando por el libre albedrío (frente a aquello que le conviene, claro está).

¿Es o no es absurda (la ley)?
La finalidad, la esencia, el objetivo y el fundamento que sostiene a la leyantitabaco no es del todo descabellado. El Estado, estrictamente hablando, no debe favorecer conductas que pongan en riesgo la salud de muchos, y sin duda debe favorecer (en una visión de derecha) o incluso proveer (en una de izquierda) la salud a sus ciudadanos. Sin embargo, en México se dista mucho de tener un estado así, y ninguna autoridad, federal o local, tiene los recursos humanos, financieros o morales para encargarse de la salud pública. ¿A qué recurren entonces los gobiernos hipócritas? A leyes como la "antitabaco", sumamente publicitadas, mediáticas y, como decimos coloquialmente, totalmente "apantallapendejos".

Existen innumerables problemas en este y en todos los países, con los que los gobiernos prefieren no lidiar. En este país, por ejemplo, el 40% de la población vive en condiciones de pobreza, en ciudades sucias, desaliñadas y repletas de riesgos sanitarios. La industria nacional, escasamente regulada, suelta a la atmósfera mes con mes y año con año toneladas de partículas tóxicas. Las calles, en el DF y en prácticamente todo el país, están repletas de basura, heces humanas y de perro, ratas, cucarachas y un sinfín de hermosas plagas y contaminantes. ¿Por qué no lidiar con estos problemas antes que crear una ley diseñada para sociedades ligeramente más avanzadas que la nuestra? Porque no se tienen ni el dinero ni los tamaños para hacerlo. Porque no es mediáticamente provechoso limpiar las calles o poner en cintura a los industriales y sus fábricas, pero una ley como la antitabaco sí "reviste", sobre todo si la acompañas de unos bellos y ridículos stickers que, con una hojita de trebol al centro, rezan que estás en un lugar "100% libre de humo".

La realidad es que no lo estamos. Y lo molesto es pretender que sí. Pretender que la ley antitabaco realmente tiene un efecto positivo en la salud, mientras la industria, los automóviles no regulados y los de servicio público, siguen ensuciando el aire todos los días. Igual que los mantos acuíferos. Igual que todo lo contaminable.

La prioridad es farolear.
Y es que todo este asunto es una cuestión de prioridades. ¿Es prioridad del estado mexicano o del gobierno del D.F. lidiar con el tema del tabaco antes que, digamos, con la inseguridad o con los otros muchos tipos de contaminación que hay en la ciudad? A mi juicio, no. No hay ninguna estadística verificable que coloque al fumador pasivo como una prioridad de salud pública, y sí, por ejemplo, al cáncer cérvico uterino, al papiloma o a la diabetes. Y sin embargo, Marcelo y sus asambleístas, de un plumazo, dieron dos pasos adelante con la legalización del aborto, y diez atrás, con su remedo de ley antitabaco.

Quizás mi argumento sobre las prioridades no sea suficiente razón para cuestionar la validez de la ley. Quizás debiera acotar que el estado tampoco tiene el derecho de incidir sobre el libre albedrío de las personas, cuando se trata de productos que se comercializan legalmente y que forman parte de la industria establecida. Y es que, bajo la óptica de la ley antitabaco, el estado debería prohibir también que se vendieran hamburguesas en sitios públicos, y obligar a todos los restauranteros a vender, exclusivamente, comida macrobiótica u orgánica, dado que los pesticidas también son probados carcinógenos. Igualmente debería prohibir el consumo de frijoles, leguminosas y semillas, dado que los gases que generan contribuyen al calentamiento global. ¿O qué tal prohibir la emisión de contaminantes industriales en el valle de México? ¿O qué tal obligar a los pudientes a comprarse automóviles híbridos o a las fábricas a convertir a todos sus autos en híbridos? No. Un gobierno hipócrita no hace eso. Aunque, del mismo modo, el alcohol debería prohibirse definitivamente, dado que causa miles de accidentes vehiculares al día, y su venta en lugares públicas propicia riñas constantes e incluso crímenes y homicidios voluntarios e involuntarios.

Y entonces, al despertar, estaríamos viviendo en "Un Mundo Feliz". Porque la fantasía totalitaria de Huxley no era, como algunos piensan, un retrato de los peligros del comunismo, sino una profecía acerca de los peligros de engordar al Estado y sus atribuciones. Y aunque creo en un Estado responsable y con obligaciones para con sus ciudadanos, y creo que, en particular, el Estado mexicano le adeuda muchísimo a su pueblo y que, en algunos casos, los gobiernos de pseudoizquierda han resarcido algunas de esas deudas medianamente (privilegios a los ancianos, pensiones, apoyo escolar a las familias de bajos recursos, etcétera), me preocupa sobremanera el rumbo que Marcelo está tomando en los últimos tiempos, pues tiene todo los visos de ser mucho más un priísta que un hombre de izquierda, es decir, de derecha en la cartera y en la práctica y de izquierda en el hocico y a la hora de rendir pleitescías.

La bacha realidad.
Comprendo, acato y respeto la ley antitabaco porque creo en el derecho que los no-fumadores tienen a -qué irónico- respirar la menor cantidad de humo de tabaco posible. Humo que nosotros, los fumadores, producimos sin afán de dañar a nadie (ni siquiera, irónicamente, a nosotros mismos), pero que por cuestiones ajenas a nuestra voluntad, sí pueden provocar daño en quienes lo inhalan. Y por esa sencilla razón, es que habrá que respetarla. A pesar de ser una ley de primer mundo en un país de quinto. A pesar de estar pésimamente formalizada, tener una reglamentación ambigua y provocar riñas y segregación entre la gente.

Antier se informaba que Marcelo quiere ir contra los "2x1" y "Happy hours" de los bares. Esto no es sólo un atentado contra la libre empresa, sino una muestra más de la hipocresía con la que está llevando su administración. Esta "izquierda victoriana" es francamente molesta y me entristece, sí, porque luego de 10 años de gobierno perredista en el DF, la ciudad había tenido avances sustanciales en materia social, ambiental e incluso en su infraestructura y mobiliario urbano. Y a partir de 2006, lo único rescatable ha sido la legalización del aborto, mientras que la política social va en retroceso, el transporte público está bajo una terrible presión y ahora, para colmo, la sociedad está siendo segregada por leyes como la antitabaco, sin mencionar los daños a la industria restaurantera, que es un bastión económico de las zonas turísticas de la ciudad.

Y lo más sorprendente es justamente este puritanismo. ¿De dónde viene todo este súbito interés por regular la vida nocturna, el consumo de alcohol y tabaco, el sexoservicio, etcétera? ¿Votamos por un gendarme moral o por un gobernante que se comprometía a atacar las deficiencias económicas y la desigualdad social de la ciudad? ¿Alguien está absolutamente seguro que Marcelo no es un panista de clóset?

"El futuro ya no es como antes"
Mañana saldremos nuevamente a la calle y respiraremos la misma mierda de todos los días. Toneladas de partículas suspendidas y ozono que siguen esparcidos por toda la ciudad, mientras en Ecatepec y otras zonas del área metropolitana los industriales seguirán pagando mordidas para "cumplir" con las normas ecológicas. Quizás por la tarde se nos antoje dar una vuelta por el restaurante donde solemos tomar un café y platicar un rato, y cuando nos paremos a fumar, algún imbécil se moleste porque no estamos lo suficientemente lejos de su mesa, o porque estamos parados en la esquina de su casa, y su paranoia lo invite a llamar una patrulla, como ya atestigué hace unos días. Quizás algún changuito amaestrado se dé sus vueltas por la condesa, pegando sus lindos stickers mustios por todos lados, y la gente -la más pendeja- de verdad crea que vive en un lugar más limpio y mejor porque ya no se puede fumar ni siquiera en el vips. En la noche llegaremos a casa y, si la tele está en un canal funesto, veremos a Otto Sirgo y a sus huestes de televisos deplorar a la izquierda porque ya no pueden fumar ni en sus propios restaurantes, y por eso "estos pinches perredistas no respetan la libertad".

Y así, poco a poquito, mientras nuestro nuevo gendarme de la moral y las buenas costumbres nos impone nuevas reglas y nos mantiene cobrando los mismos sueldos de hambre, Felipillo y su pandilla se preparan, como dije hace ya más de un año, a preparar la venta simulada de PEMEX, "esa terrible y obsoleta empresa" contra la que atenta el EPR, misteriosamente, cuando al gobierno mejor le conviene. Mientras, los medios seguirán debatiéndose entre los tesoros submarinos de nuestro nuevo Salinas, el "Vivir mejor" que tiene un tufo impresionante a "solidaridad" y los patéticos publicistas que el PRD contrata siempre, cuyos spots parecen más infomerciales que recuerdan los viejos anuncios del dentista Jaramillo.

El país de la simulación es cada día más deprimente, y más simulador. Esta república del cinismo parece no tener más parangón para lo absurdo y lo surreal, pero la realidad es necia, y nos prueba equivocados día con día. Detrás de sus escritorios, el gran Gerente de la República, y todos sus empleados exprimen felizmente el erario y lo reparten entre los cuates. Hoy, cuando la moneda está más en el aire que nunca, nuestra "izquierda" sigue con su discurso obsoleto y nacionalista mientras el país sigue a la venta. Y Marcelo, que podría haber tenido la oportunidad y ciertamente tenía el deber de tomar la estafeta que le fue arrebatada a AMLO por su propia ineptitud y por los cachorros del fraude, se dedica a prohibir el cigarrillo, limpiar camellones y fustigar a los borrachos.

¿Cuándo acabará este maniqueísmo de mala calidad en que han convertido la política? Entre el chiquero de la elección perredista, el oscurantismo en los Pinos y los pederastas que siguen gobernando impunes y tragando mole con "el preciso", yo me canso de México cada vez más. Y si lo poco que puede disfrutarse en este país, esa libertad que otorga el tercermundismo y su falta de capacidad coercitiva, comienza a ser desmantelado por una regulación fuera de toda prioridad y proporción, habrá que pensar seriamente ya en la refundación o simplemente en el abandono de este país, que -al paso que va- no tiene gran futuro. O como diría un buen amigo: "el futuro ya no es como antes".

mayo 19, 2008

¿Tan tan? ¿Quién es? Otro pendejo. (¡Actualizado una vez más!) - Pero si es sólo un postito en dos aaaaañooooos. Juar!

Al malote se le acabaron sus palabritas. Bah, qué fácil.


Estimados visitantes, asiduos, espías, detractores y amigos de verdad:


Durante más de tres años este remedo de blog ha estado en línea por motivos muy diversos. En ocasiones como bolsa de mareo en la cual depositar religiosamente mis desechos emocionales y mentales, en otras como un sitio para compartir bromitas, alegorías o palabras teledirigidas al corazón o mente de alguna persona que me importase en cierto momento; y también en algunas más ha sido un delicioso ring de boxeo en el que muchas riñas políticas, electorales o netamente blogueras tuvieron lugar, casi siempre con finales felices y victoriosos y en otras ocasiones sencillamente con finales, en los que o se acabó la llamarada petatera en turno, o sencillamente volví a alguna de mis otras modalidades que a nadie le importan, y punto.


Sin embargo, entre mediados de 2006 y principios de 2007, una nueva, pusilánime y resonante voz se dio cita en este patético lugar, y con un afán denigratorio se apuntó desde entonces a la tarea de zumbar, como uno más de estos anónimos mosquitos que en todos los blogs se dan cita, y dedicar -a veces horas y semanas enteros- a revisar, responder y colgarse de cualquier cosa para, como sólo los mosquitos saben hacer, chingar quedito cerca de las orejas y con una religiosidad digna de los insectos.

Dada la coyuntura de ese año, 2006, y los muchos pleitos políticos y de otras índoles que pululaban por México, en general, y por las circunstancias de mi vida en ese momento, supuse de muchas personas y de muchos de mis ya conocidos mosquitos. Y aunque uno a uno estos otros fueron siendo descartados, dada la mucha información que cada comentario pendejo iba proveyendo, sin que su autor pareciera percatarse, la realidad es que vamos ya entraditos en el 2008 y mi fan número uno sigue dándose sus vueltas, a veces más rápidas, a veces más lentas, y viene acá a "cazarme" (según sus propias palabras) ya que soy un "perdedor".

Esta es la cara que tienen los mosquitos caza-perdedores, luego de acudir a la primera fase del cuarto camino, o al quinto acuerdo, o al curso primero de don Miguel Ángel Cornejo. Su nombre científico es "Anophyilus Pedorrus" y suelen hacer más ruido que nueces. Se les halla trabajando cerca de Santa Fe, cenando constantemente en Polanco y en cualquier lugar donde puedan ostentar sus pretensiones de grandeza. Esta versión para colorear es una cortesía para mi mosquito mayor.

El maestro, en un gesto muy parecido al del mosquito. ¿Alguna resemblanza?



Y bueno. Debo confesarlo, nuevamente. Jamás he asistido a un club de Miguel Angel Cornejo, o me he juntado con los "ganadores" que la estrecha mente del alienado social supone que son semejantes plastas de mierda y autoelogio. A mí me gusta mucho mi condición de "perdedor" porque me recuerda más bien mi facultad de "outsider", y me deja la enorme tranquilidad de que -justamente- no tengo nada que perder, y que por eso disfruto lo mucho que disfruto la compañía de los muy buenos amigos que tenga, y de las muy hermosas (en todos los sentidos) mujeres con las que me ha tocado compartir un rato de mi vida, en practicamente cada ocasión.

Este personaje/fenómeno ha tenido, claro, resonancias coyunturales en otros pendejos en turno que han traído alguna rencilla conmigo y que tampoco tienen los suficientes guevos para planteármela frente a frente. Y siendo tan fácil encontrarme (porque los conoces saben que mi rutina de perdedor sigue frecuentando los mismos lugares y las mismas personas desde hace mucho tiempo), supuse que se trataba finalmente de eso: Mosquitos persistentes que se harían coro los unos a los otros mientras tuvieran ganas.

Hoy tengo un poco más claro quienes han sido cuáles, y -obviamente- sus motivos. Y también me queda claro que existe uno sólo, llamémosle el Mosquito Mayor, y que es el que ha sido más persistente, repetitivo y -en cierta manera- el menos importante, pues las posibilidades son tan reducidas que sólo puede tratarse de algún pendejo. Pero déjenme les expongo claramente mis ya elaboradas teorías y que cuentan con el análisis de otros amigos/lectores, además de cierto apoyo tecnológico:


Esta es la única imágen que haciendo gala de mis argucias tecnológicas he podido conseguir de mi mosquito mayor. Como podrán ver, su postura asemeja la del 98% de la población mundial, por lo que resulta muy complicado discernir su verdadera identidad.


Sospechosos Blogueros:

1) En el principio fue la Gabba. Un bloguerito en extinción, pseudopublicista y "ganador" que se puso punk como por 5 minutos. Esto ya tiene mucho tiempo y aquel no era tan anónimo como otros. Caso aclarado hace ya tiempo.

2) Después vino don Resistron 5000 y/o su novia, que luego de una rencilla semi-larga de comentarios pendejos dejó de defender a su "novia" homofóbica y retrasada mental a la que hicimos cachitos en conjunto. De este personaje condechi y "ganador" tampoco ha habido muchas noticias, y es muy dudoso que luego de dos años siguiera ardido por esas pendejadas.

3) El Chilango de Duranyork fue otra de esas luchas blogueras que duraron un ratito. Pero el tipo solía firmar sin vergüenza y además, acabamos poniéndonos pedos y cagados de la risa en alguna de sus visitas al D.F. Eso descartaría al susodicho.

4) Rogelio Villarreal, Guillermo Fadanelli o Tanya Sandler. Si bien en los albores de este blog me encontraba un tanto asqueado de la industria editorial mexicana, y que les tiré algunas piedras que originaron algunos intercambios de cates con esta familia autorreplicante, la realidad es que dudo que se atreverían a nombrarse "cazadores de perdedores", o que podrían mofarse de la drogadicción y alcoholismo de cualquiera. Eso los descartaría a los tres de un plumazo, ya que son conocidas divas de la autogratificación oral, en todos sus sentidos, y además, mal que bien, los tres escriben bastante bien, lo cual descarta a nuestro machín de cantina una vez más.

5) Rodrigo Sánchez-Villa: ¿Quién, que haya leído este blog en 2006, podría olvidar las encarnizadas putizas que nos acomodamos en el ciberespacio (aunque más bien fueron un poco desiguales, de acuerdo a sus propios amigos)? Y aunque la semántica podría seguir siendo similar, dudo que el muchacho tenga tan pocas cosas que hacer. Además, como en otros casos, acabé viéndolo en persona en varias ocasiones, y pues no le noté muchas ganas de partirse la madre. Y aunque este muchacho, dado tooooodo lo que ya sé de él, no puede ser descartado, sería muy dudoso que fuese TAN ocioso como para seguir chingando, dado que sé dónde vive y que incluso se ha atrevido a chupar en el mismo bar que yo, e incluso a acudir a alguna de mis celebraciones personales.

6) Luego me vino a la mente: Bien podría ser Ari Volovich. Releyendo sus comentarios de antaño, en los que vomitando su ardor se emputaba de lo patéticos que resultaban (y me siguen resultando) sus artículos, su pseudojudaísmo de closet (aunque ya su propia comunidad se vomita de él también) y toda su moralina ridícula...hmm...ese podría ser así de ocioso. Incluso recuerdo algún familiar suyo hablándome de sus problemas mentales hace no tanto tiempo...hmm...quién sabe. Y ahora que lo pienso y lo repienso, muchas veces lo vi hacerle al machín de cantina, cuando se ahogaba en la condesa con sus amiguitos. No lo sé, pero es una posibilidad interesante.


Hasta ahí llega la lista bloguera. No recuerdo ni he recapitulado ninguna otra rencilla virtual desde entonces y yo he estado más bien sumergido en otro tipo de asuntos, descuidando plenamente el blog a partir de mitades del 2007. Y debo decir que el análisis semántico de todos los comentarios piteros de este personaje me ha provocado casi lágrimas de risa, pues sea quien sea de verdad demuestra un microgonadismo (testículos microscópicos) y un ardor tan insospechado que hasta me hace sentir maloso, je.

***
No hay que confudir a los mosquitos con las moscas. Estas últimas, como bien me hizo notar un ex-amigo que aparece en esta lista, y parafraseando a Umberto Eco, no pueden estar equivocadas: Hay que comer mierda. Por eso es que ya hasta aguanto y me he encariñado con mi mosquito mayor. Me recuerda la inefable condición humana de los comemierda.



Sospechosos "reales" (léase, de la "vida real"):

El Padrotón: Personaje de alta capacidad creativa que llegó a este país a partir plaza y a utilizarla en la renovación total de la gama manipulatoria de nuestros nacionales. Uno más de estos trabajadores de cuello azul que llegan a México a demostrar que en este país bicicletero, el tuerto es rey. Luego de pretender ser mi cuate, beber de mi copa y padrotear a mi gente, tuvo una salida poco decorosa hace ya dos años (tiempo que también coincide con nuestro mosquito). Sin embargo, y dado que ha habido algunos otros roces posteriores, este muchacho jura y perjura que él no hizo nada y que es lindo y bueno y que ya lo deje seguir teniendo su vida y no lo señale con el dedo. Eso, aunque no dejará de sucederle, y no sólo por mi, sino por la enorme cola de gente furibunda que va dejando a su paso, tampoco lo hace el mosquito mayor, pues a pesar de sí ser de la familia chupasangre (y la chupañongas, según cuentan los últimos chismes), y aunque también estoy perfectamente claro de que este joven talento es el autor de algunos comentarios aislados, también es casi seguro que no se trata del mosquito mayor.

El realmente ofendido: A este personaje no podría reclamarle gran cosa. Durante mis años mozos hice terribles cosas con mis genitales (no, no me los pinte ni me los hice trencitas), y en alguno de esos calentones cometí pecados imperdonables. Sin embargo, este personaje también apareció en algún momento para reclamarme por mis chingaderas, y, habiendo tenido toda la oportunidad, tampoco se subió al ring como era de suponerse.

La perversa polimorfa
: Esta hipótesis, provista por uno de los analistas, apunta a que un personaje otrora muy cercano podría ser quien está detrás de todo el asunto. De cualquier modo, me niego a creerlo ya que durante muchos meses de estos casi dos años, la cercanía fue muy amistosa y en ningún momento hubo visos de malestar, aunque "uno no sepa pa' quien trabaja". De cualquier modo, esta mujer tampoco aplicaría en la materia de "mojigatería en el consumo de alcohol o sustancias ilegales", así que lo dudo mucho.

Cualquier otro pendejo: Este parece ser el verdadero meollo del asunto. Si bien me gusta el conflicto, y me he involucrado en alguna que otra rencilla verbal acá en la internet, lo cierto es que en la vida real tengo muy pocos "enemigos", que bien puede decirse que sólo es gente con la que hay animadversión, y punto. Cualquier otra persona cae fuera de mi conocimiento o mi interés. Puede ser desde el portero del edificio hasta cualquier otro tarado que se encuentre ardido por cualquiera que sea la razón. En todo caso, y como esto es lo más posible, dada la absoluta falta de huevos para mostrarse y la total falta de motivos que dicho personaje tendría para burlarse de mis muertos o para repetirse a sí mismo por dos años, esta es la hipótesis más viable hasta el momento.

***

Y con esto, amorosamente, cierro un capítulo de esta habitación virtual. Y seguramente vendrá el susodicho, u otros se colgarán y todo lo aquí relatado ocurrirá una y otra vez en versión microcosmos. Yo, sin mayor problema, doy por concluido mi interés en todo este asunto, ya que -en lo que a mí respecta- se trata de cualquier pendejo.

Y pues de pendejos está lleno el mundo, así que este gordito perdedor que -curiosamente- suele tener mucha suerte para muchas otras cosas, se marcha a seguir trabajando y le deja a sus amigos y detractores un gran saludo.



Nota: A los que quieran chingar públicamente por última vez, les sugiero cariñosamente que no se repriman. El cagadero anónimo se va finalmente al baúl de los recuerdos y todos esos comentarios que han sido filtrados por la moderación a mí "me sudan la polla". Sin importar cuán supuestamente ofensivos sean, uno debe reconocer que no cualquier pendejo puede ofender.


Y recuerden. La mierda también es universal.




Besitos (Juar!)!

mayo 12, 2008

Adjetivos para los vivos (y los muertos)

A la memoria de Olivier Debroise (1952-2008)



Todo lo que no era:


taciturno, na.

(Del lat. taciturnus).

1. adj. Callado, silencioso, que le molesta hablar.

2. adj. Triste, melancólico o apesadumbrado.




Hay adjetivos que me gustan y me disgustan. Y entre ellos, hay algunos con los que me identifico regularmente, o -como suele pasar conmigo- con los que más bien me identifico de forma intermitente. Y es que mi relación con "el mundo" o "la realidad", es asquerosamente estroboscópica: Se enciende y se apaga con una aleatoriedad verdaderamente exhaustiva. Minuto a minuto me agrada y me desagrada y, como diría la extraordinariamente rara película que vi anoche, lo único que no concibo es "How can't i be myself?".

¿El optimismo significante o el pesimismo recalcitrante? Ya sé que sueno asquerosamente culturoso y parecido a mi querido amigo hlk, pero es que esta disyuntiva patética me sigue pareciendo tan cercana (y tan lejana) como todas las absurdas dicotomías maniqueístas que tenemos que vivir a diario, que ya no sé si estrellar mi cabeza contra el muro repetidamente, o simplemente persistir en el on/off de placer y dolor hasta que un día la vida decida marcharse, y mi paso por el mundo sea tan significativo o infinitesimal como cualquiera de las cosas que estoy escribiendo ahora mismo. Creo que necesito acudir a los detectives existenciales, sí, y resolver de una vez por todas lo que no tiene solución. Vivir.

Hoy es el cumpleaños de cuando menos 4 personas que conozco. En estricto sentido he mandado las respectivas muestras de felicitación y/o recordatorio a cada uno de los involucrados. Y sin embargo, me siento invadido por ese adjetivo, digno de una caja de cerillos Talismán, y que es con el que empieza la diatriba existencial de hoy. Taciturno: silencioso y molesto de hablar. Apesadumbrado y melancólico. Y sin embargo, peligrosamente cercano a mi otro yo, el que grita fuera de control, habla por deporte, hace lo que tiene que hacer, dice lo que le da la gana, y con eso se compra el desprecio o la aceptación de quien sea.

Entonces, (y espero que me entiendan), ¿cómo se comprende que los que no son taciturnos, y dicen siempre, y tienen algo que decir, se mueran, y se mueren y se siguen muriendo, mientras los que nos cansamos de decir, los que no sabemos cómo, y no tenemos qué, seguimos aquí, presenciando cómo el mundo pierde a sus voceros más brillantes, poderosos y geniales?


Pero hoy soy taciturno. Absolutamente. A pesar de los abrazos y de los cumpleaños. Aunque tenga mucho que decir y la parte poética se esfuerce sin tener resolución posible. Taciturno porque el mundo hoy es más negro que blanco. Las grietas son más anchas que lo que nos conecta a todos. El vacío es más importante que los átomos.


Un hueco en mi corazón, uno más. Se murió uno más de los grandiosos y aquí, en el sopor, persistimos los prescindibles. Hígado, corazón y cerebro en mano: camino al mismo lugar, pero a un paso tan rápido como lento.

¿Dónde reside la justicia poética, el equilibro, la homeostasis, la normalidad? ¿Será que ese equilibro biológico y científico y mesurable, no conoce de metáforas ni de poderes abstractos ni de adjetivos?

Quizás. Quizás el equilibrio no requiere estrofas ni versos. La muerte tampoco sabe, ni le importa, si una boca besa bien, habla bien, o recita la verdad en haikús perfectos que valen más que dos segundos de grisaciedad cotidiana. Los adjetivos -para vivos y muertos- son habitantes de otro mundo. Un mundo en el que nadie vive o se muere. Un mundo platónico -si se quiere- donde las ideas nos miran desde la gradería, a carcajada abierta, mientras nosotros pretendemos darles con un palo, viles piñatas, y esperar a que un día nos lluevan encima, y lo ideal -el gran detergente de nuestras pendejadas- lave de una vez por todas esa eterna estupidez que nos conduce a ser nosotros, todos los días.



Y sin embargo, ¿cómo podríamos no ser nosotros mismos?

abril 29, 2008

Vuelta en U.

Ya se hizo muy tarde. El lodo corporativo hasta el cogote, la prostitución permanente de las ideas, el inequívoco acercamiento a los treinta años y la gente -las hermanas, los perros, los cachorros o quienes queden- todos peleando por una vida que no existe. Nada es en serio cuando te percatas de que la muerte sí es inminente.

Así que señores, señoritas: Golpe de timón. No más telenovela del canal dos. ¿Es necesario sufrir para sentir la vida? La intensidad también puede guardarse en el vientre de la mujercita más católica de su cuadra. La fortaleza puede estar bien escondida en un hombre de cristal. El mundo y sus apariencias me tienen, oficialmente, sin cuidado.


Así que adiós a mi trabajo corporativo. Adiós a las dádivas que pretendo seguirle dando al sistema, y sobre todo adiós a mi hermanita, la que se volvió loca de un día para otro, y que me dejó varado sin saber pa dónde hacerme.

Y ni siquiera se podría llamar traición, porque para traicionar algo tendrías que haber creído en ello.


Ciao silla, ciao lámpara, ciao protocolo y etiqueta. A la chingada con todo. Si me buscan estaré aprendiendo a cocinar pan y terminando mis deberes literarios.


El recreo comienza en ocho meses. Espérate a que suene la campana.

abril 25, 2008

Política y fruslerías.

Que encontrarán aquí. Nada más qué decir.


Salvo gracias, pinche perro laico. Chingón comentario. ¿Ya invítame a tu blog, no, cabrón?


Salud.

abril 16, 2008

Una vaca voladora.

Soy una vaca voladora. O, mejor dicho, un buey volador. Porque siempre existe esa extraña disyuntiva entre lo fácil y lo difícil. Y porque la gente siempre suele equiparar lo fácil a lo bueno y lo difícil a lo intolerable. Entonces, siguiendo ese tren de pensamiento, reparo en las muchas veces que se me ha señalado como una persona difícil de leer, cerrada, intransigente y misteriosa. Alguien de quien no se sabe lo que siente, aunque se sepa lo que piensa. Y llegado ese punto me decido a romper violentamente ese ridículo caparazón de seda intelectual que todo lo enturbia, para que entonces brote desde mí ese pequeño gran monstruo volador, variopinto en blanco y negro, con orejas peludas y pezuñas mal cortadas, y que mugiendo sobre el cielo en turno, cante escandalosamente su sinfonía de incoherencias musicales sobre los grises prados de la ciudad más turbia del aire.

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Ya luego me agito, vaca que revolotea sobre los patios y las azoteas, y principalmente en la delegación Cuauhtémoc, quizás porque le gustan sus casas antiguas y sus vecindades llenas de historias y de amores y de rabias. Vaca muda a ratos y luego mugiente al punto de la irresponsabilidad. Volando bajo, gritando alto, cagando fuerte y a inefables toneladas, pues no tiene miedo de que la miren volar, o que le digan vaca, o que le llamen buey, o que el mismísimo hecho de atravesar -a vuelo desparpajado- y en mitad de la ciudad, produzca en los testigos el más cruel de los brotes de locura que un hombre sin esperanzas pueda tener.

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Esta calidad de mamífero volador me ha proporcionado innumerables problemas e incontables excusas. Lo primero por razones obvias: Nadie entiende a los mamíferos que vuelan y la gente que no entiende suele ponerse intolerante y acusatoria. Lo segundo por fortuna: y es que vale más haber dicho lo dicho, en pleno vuelo y a tambor mugiente, que resguardarlo paranóicamente en esa valija llena de preguntas que uno suele llevarse hasta la muerte. Preferí, y prefiero, pues, volar como una vaca digna de sus trayectorias, a quedarme en tierra firme y anclado como un poste de teléfonos, sin otro propósito que el de hacer colgar de mí los cables y las comunicaciones que otros tienen para otros otros. Complejo pero simple: Más vale vaca en el cielo, que mudo en el asfalto.

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Una más de las virtudes de nosotros y nosotras, las vacas voladoras, es que los tibios suelen alejarse inmediatamente de nuestro tráfico aereo. Sobajados e indignados por nuestra falta de pudor, y luego de arremeter con palos, balas y resorteras que jamás alcanzan la altura de nuestras travesías, terminan por hundirse en sus covachas y sus propios e insulsos molinos de viento. Padrotes, vividores, guarros y mediastintas: Todos toman su lado de la trinchera cuando en el medio de un embotellamiento en el periférico, nosotras las vacas sencillamente abandonamos nuestros cuerpos materiales y ocupamos nuestras astronaves lácteas para atravesar el ruido y la desesperación que a todos los demás aturde. Una puerta se abre, otra se cierra, y en mitad del cielo nos sentamos a jugar una partida de poker, ajedrez, twister o sencillamente a beber una copa y conversar enfurruñados sobre cualquier nube. Por debajo de nosotros respira agitadamente un mundo de agrios vendedores de sus vidas que envidiosos levantan la vista, nos miran mirarlos, y luego reparan de vuelta en el horizonte o en los neumáticos del afligido que tienen enfrente. Y con el placer que invoca el mirarlos de reojo, nuestra "vacanal" aérea sigue su camino. Ay, pobrecillos. Si tan sólo supieran volar sin temor a ser vacas.
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Pero no todo es tan sencillo para nuestro gremio vacuno y volador: Y es que el amor es igual de ruin con quienes vuelan disfrazados de astronautas, como con aquellos que no requerimos de trajes espaciales o mascarillas de oxígeno para recobrar el sentido. Pues entre vacas opera un tácito e implícito voto que a pesar de hacernos fuertes, nos segrega: Somos hermandad y como hermandad vivimos siempre con las ubres por delante. Nunca entre vacas nos otorgamos el confort de amarnos de forma monogámica, y nunca una vaca podrá ser dueña de otra vaca. Pastores y moluscos hacen fila en los andamios que el sindicato tiene ya dispuestos desde tiempos inmemoriales. Y es responsabilidad de cada vaca el encontrar su designio propio, tal como lo es el aprender a amar a quienes no necesariamente son vacas, aunque también vuelen.

Y en ese punto es donde ocurren siempre las tragedias. Cada vez que miras al cielo y ves a una vaca desplomarse súbitamente de entre las nubes, es porque se ha enamorado de algún prado o de alguna pavura que se ha convertido en su motivo. Y así es como a diario suceden dichas tragedias: vacas mueren y matan, caen y provocan maremotos, duelen o son dolidas por otros, pero -definitivamente- abandonan el cielo. Y es que no todos los hombres son de carne, ni todas las tardes se puede aprender a flotar libremente.

Pero, más difícil aún, muy pocas veces en la historia ha podido registrarse fehacientemente el hecho de que una vaca voladora, por muy grande, muy ruidosa o muy despierta, haya aprendido a dejar de volar, o a dejar de quererlo. Y en ese punto, hombres, guiñapos y vacas somos todos iguales: Bajo una libertad que es solo una. Encerrados en nuestro propósito y en nuestras posibilidades. Seguros de saber volar, pero inciertos sobre si el mundo ofrece, todas las veces, una real y acolchonada pista de aterrizaje.

marzo 28, 2008

Hmm. Tal vez tengas razón...

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Hablo de la única razón por la cual el suicidio no me es opción. Y la razón lo es todo. Es la razón en sí misma.

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Hablo de una noche que siempre sobreviene después de un día. Y en particular de las que sobrevienen luego de los largos días. Esos días que son largos e intolerables. Esos días en los que incluso contemplas morir bajo tu propia mano, y la mismísima hueva que te produce toda la parafernalia que involucra matarte, acaba por aburrirte a tí mismo, y te manda a dormir.

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Hablo de la mesa de al lado. Una mesa en donde hay, durante varias horas, dos mujeres con caras y cuerpos suculentos -o cuando menos deleitables a la vista- y que parecen hablar, entre sí, de cosas serias. Y luego hablo de un cascarón que llega, bien peinado y con las barbas derechitas, y como por arte de magia produce actos de locura entre las dos que otrora parecían tan tranquilitas. Besos del cascarón a cada una. Besos entre ellas. Miradas de 360 grados que buscaban admiración, envidia o la más pendeja y plana indignación. Luego: la cuenta. Nos vamos. Ustedes se lo pierden, parecían decir mientras se levantaban con toda calma, y en camino hacia la cama de alguno de los tres.

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- Es que la línea entre lo cómico y lo trágico puede ser muy tenue cuando vives la vida en pedacitos de quince minutos, cabrón.
- ¿Pero qué no es igual de tenue aunque la vivas en intervalos de 10, 100 u ochocientos años, güey?
- Hmmm. Puede que tengas razón.

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- Te pasas cabrón. ¿Por qué chingados le haces fiestas a esos pinches pendejos que sólo querían presumir de su pinche threesome? ¿Por qué chingados me hablan cuando me levanto? Tú juega lo que quieras, me cae. Pero no me perjudiques a mí, carajo. ¿Por qué carajos perjudicas a esta mesa? Mejor vete a la de ellos, cabrón.

- Pues, primero que nada, me disculpo. No sabía que eso te molestaba o disturbaba tu noche. Y pues lo siento. Pero dame el beneficio de la duda, cabrón. ¿Por qué supones que les hago fiestas y no que sencillamente estoy jugando nomás por jugar? ¿Crees que cambiaría mi lugar en esta mesa, por un lugar en la cama a la que están yendo esos pendejos justo ahora?

- Hmmm. Tal vez no, pero me vale madres. No perturbes mi mesa, cabrón.

- Ok. La próxima vez soy el nigger. Y me voy to the back of the bus. Pero ps perdóname si te molesté.

- Hm. Ta bien. Ahora hablemos del Saúl otra vez...(risas)

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No sé. No sé cómo decirlo. O bien, no sé cómo decir cuánto extraño unos ojos de aceituna, o unos ojos negros como mi perturbación, sin decir demasiadas mamadas mientras tanto. Me cae que no sé.

- Pues nomás dilo, cabrón -

- Chale. Tal vez tengas razón...-

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- Pero es que yo soy un impertinente profesional. Es más: Soy un impertinente profesional y en intervalos de quince minutos...-

- Puta, pues ni te sientas mal. ¿Quién te ha dicho que no necesitamos más de esos?-

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- Y es que hay personas cuyo "core" es tan evidente. ¿Me entiendes? Es como conmigo, o como contigo, o como con el Marcos o el Chuco. Sí, somos distintos, pero hay un núcleo cavernícola que para todos es incuestionable, ¿sabes? Nadie jamás duda de qué carajos nos gusta, o si de nos gustan las mujeres, los hombres o los peces. Es todo tan estridente y evidente que la vida acaba por volverse más fácil, ¿no? -

- ¿Pues sí. Pero qué pasa cuando eres mujer y no compartes eso del cavernícola?

- Entonces pasan cosas como el amor. O sus derivaciones, ¿no?

- Hmmm. Tal vez tengas razón.

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- Pero bueno. Te compro lo de tus quince minutos. ¿Pero qué no puedes aprender a anticipar las cosas? ¿No podrías saber cuándo ese guey se va a emputar y entonces evitarlo?

- Puta, cabrón. Pues sí. Pero insisto: Es igual con cualquier "unidad de asignación" para la vida. Importa un carajo si son de quince minutos -que por cierto sólo es una coartada literaria- o si son de 10 años. Todos buscamos aprender. La mayoría de nosotros no queremos dañar a nadie. Y pues por desgracia lo hacemos, a pesar de nosotros mismos. Acabamos dañando y chingando y lo que sea. Y pues yo, cuando me pasa, sólo puedo hacer una cosa: Disculparme and move on. Ser sincero y reconocer que dañé y que no quería y que lo siento. Y luego ser coherente con esos -siguientes- 15 minutos.

- Hmmm. Tal vez tengas razón.

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Hablo de unas oscuras ganas de decir la verdad.
Me refiero a la irremediable e impostergable necesidad de jugar.
Apunto a las ganas de jugar, las verdaderas ganas, y no al no poder jugar porque ya se es o se está demasiado viejo para ello.
Hablo de amar a los amigos. Fraternizar con los amores. Decir lo que se pueda. Jactarse de lo que nos alcance. Lo que sea.

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¿O qué? ¿No te parece curioso que "todo junto" se escriba separado, y "separado" se escriba todo junto?

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Hay tantas cosas que saben ricas y hacen mal. Hay tantas cosas que saben mal, y hacen tan rico...

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Pusiste tu nombre y firmaste igual que tu sombra. Gracias. Gracias de verdad. Al menos en los próximos 15 minutos.

marzo 19, 2008

Irrelevancias...

Perdiendo el tiempo un rato, les dejo algunas imágenes que sólo el absurdo surreal del internet nos puede proveer.


Saludos.




Casi no se alcanza a ver...pero esta huevuda protección es una promoción para el día de la marmota...y por ende, una marmotita en listón rojo hace las veces de edecán.



Esta imagen, lógicamente nombrada "cancerdesalchicha.jpg" en mi disco duro, hace notar lo extraordinarios que resultan los medios alternativos para infectar el mundo de pendejadas.




A la orden, mi general...¿De cuándo acá estas mamadas importan?



Y para terminar con el tema de los "emos", una foto colosal que encontré en una gran página:

marzo 15, 2008

Come rain or come shine...

La vida que sigue sucediendo vertiginosa y mi hueva que no termina. Reencontrarme con amigos casi hermanos, el domingo pasado. Jugar o no jugar backgammon hasta el amanecer (para ya no jugar ajedrez). Reconvencerme de la absoluta necesidad de partir. Estar dispuesto a hacerlo, por primera vez en la vida. Tantos y tantos motivos para uno u otro post que se explicaría a sí mismo, y sin embargo, permaneciendo, acá, en la sombra de la pesadumbre.

- Pinches new ages y sus cultos raros, me cae... -
- Sí, me cae que adoptan unos cultos bien mamones... -
- Puta, pues si quieren adoptar un culto, que mejor me adopten a mí...(así o más mamón...) -

Luego el camino, que sigue torciéndose sin reparos. Now i get the meaning from "a long and winding road", a pesar de ser una rola tan pinche fresa de los beatles.


Y es que, de repente, una contestación inusitada para un acto inusitado. Y el recuerdo de cierta frase: "Si x mujer me responde o me habla, luego de lo que pasó, me cae que me cago encima..."

Y entonces, claro, como buena ley de murphy, llegas a casa luego de la semana más agitada de los últimos 4 años. Lúcido como se debe, cansado como pocas veces. Enfurruñado en la convicción de no volver a perder la cabeza por caminos que puedan ser peligrosos en función del control...Y entonces, primero te saluda la que fue la mujer de tu vida primero, y poco después, la que fue la guía y el estandarte que te quedó cuando ya no creías en cosas como "la mujer de tu vida". Y poco después, el caos total derivado de ambos estímulos...¿Cómo no quieren que me vuelva loco, si no sé dejar de querer a nadie?

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Nunca antes me había sentido tan cerca de encontrar "el amor" (con minúsculas) que no necesita sentirse "EL AMOR" (con mayúsculas), para lograr ser "El Amor" (con todo lo necesario). Cada minuto que pasa, pasa aunque me autodesprecie. Cada etapa de la que reniego por automático rechazo al concepto de "etapa", cada trampa que solía despreciar por ser eso: una trampa. Cada vez que me he propuesto escapar hacia el mundo (que no del mundo), acaba por romperme la madre cuando la miro y la digiero sin la contaminada opacidad del que busca respuestas.

Y me hace feliz. Aunque también infeliz. Y eso es nuevo en lo que respecta a mi deporte favorito: Los 15 minutos de congruencia. Porque ahora se trata de ser congruente CON la felicidad y CON la infelicidad. Y todo, como de costumbre, termina por empujarme a la ahora irrevocable necesidad de tomar una decisión. Con todo lo que me caga (y a la vez me alimenta) el hecho de tomar decisiones...

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Por si faltaban conejillos de indias, me confieso experimentado: Ahora sé que, apegado irremediablemente a la ley de murphy, TODO puede pasar en las mismas tres semanas.

Y no estoy exagerando, ni poniéndolo de un modo suficientemente literario como para complacer mi deseo de contar alguna historia. No me interesa contar historia alguna. Si acaso, respondo al reclamo de algún otro viejo amor que en el pasado post me reclamó el hecho de que al tipear mi dirección electrónica para este blog, sólo habían algunas conjeturas totalmente prescindibles sobre cierta película -en efecto ligera- y que me gustó porque había de gustarme. Sin embargo, todo lo demás no tiene propósito ni precedente. Y con placer admito todo aquello que resulta mágicamente improbable (como siempre que me pongo a cazar coincidencias -pétalos- en un mar de hierba -roja o verde, qué mas da- pero nunca tan coincidental y coherente como ahora).

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La realidad es que me voy, finalmente. Me voy pase lo que pase. Obtenga lo que obtenga. Encuentre lo que encuentre. Me voy aunque Lucía sea tan Serrat y se me antoje tan mía. Me voy aunque Sandra o aunque Perla. Me voy aunque Lucía o aunque Lucía. Me voy.

Me voy porque se me antoja, primero, y porque debo hacerlo, segundo que debiera ser primero. Me voy porque ya sé que como dicta el buen cliché, me acabaré llevando los grandes pedos en la valija. Me voy porque quiero verlos salir de la maleta, enteros, y luego desdoblarse en una calle que no sea la de siempre: la condechi, como me replican algunos, o la insalvable, como me dicen y por lo que luego me abandonan otros.

Quiero ver mi maleta multiplicarse. Quiero ver mi equipaje estirar las alas y ensombrecerme los días como esos añejos pedos lo hacen aquí. Y quiero ver si sí o si no. Si Praga no me recuerda a Kafka, o sí. Y quiero ver si las uvas, o Madrid, o la desparpajada lucha entre rojos y fachas me conmueve tanto en otro lado como lo hace aquí mismo. ¿Se vale eso? Mejor ni pregunto. Claro que se vale. Y claro que lo sabré. Ahora o nunca.

Y todo esto es resultado de algunos años que guardados se vierten sobre otros años. Todo esto podría ser culpa de cualquiera. Culpa mía, principalmente. Pero esta vez, es culpa de Lucía. De la última Lucía. De cierta y nueva Lucía que cantó conmigo estrofas que tengo inscritas en las arterias y en el alma:

"No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió..."

Y con la frente cada vez, cada mes, más marchita, yo sólo me dejé enamorar por cierta noche, ciertos tragos, cierta necedad, y una confianza que parece maldita de lo buena y de lo bonita que resulta. Y de otra canción que dice lo mismo. Y que también cantamos, en la siguiente -buena- cita:

"No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido.
Nada más amado
que lo que perdí.
Perdóname si
hoy busco en la arena
una luna llena
que arañaba el mar..."

¿Cómo no enamorarse luego de constatar semejantes coincidencias? Y cuando digo enamorarse, hablo nuevamente del amor, y no necesariamente de Lucía. Porque ella no me necesita, ni me pide, ni se marchita sin mí, ni yo sin ella. Pero tras ella está esa cortina, esa neblina, esa perturbadora sabiduría que me recuerda y que me replica que debo de irme. Irme a dar la vuelta alrededor de la cuadra. De cierta cuadra. De una nueva cuadra. Donde no se valen las excusas pero se quieren y se merecen las entrañas.

Luego dijo: "hay que ser más quijotesco, y menos sanchopanza". En mi caso es hasta irónico, considerando mi panza, mi sancho y mi escaso quijotismo. Pero no por ello fue menos pertinente...

***

Ella no está hoy y quién sabe si leerá algún día esta improbable pero inconfundible declaración de Amor. Que no de "amor". Ni tampoco de "AMOR".

Me siento impelido a proseguir con ella (con la declaración, vaya), pues de partir ya se me han escuchado muchas buenas intenciones, pero nunca una convicción como la de ahora. Y también a Daniela tendría que agradecerle, a pesar de que diga que es "lo mejor que me ha pasado" y luego suavice su comentario con un par de perdigones que sólo hieren a quienes se dejan.

No importa. La convicción es la misma. Es la hora, ahora. Son las once.

Y once upon a time, i had a dream...



Y mañana continuaré con mi esclavitud, seguro, pero ya tiene cuenta regresiva.

Tal vez no la próxima, ni la que sigue. Pero muy pronto -eso seguro- escribiré desde otra colina, en otro monte, en otra geografía. Y seguiré igual: perturbado y ocurrente. Pertinaz y displiscente. Imbécil y fugazmente certero. Como suelo escribir desde el suelo de siempre.


Pero será desde otra parte. Y no desde la costumbre. Y no desde la ensoñación que me acostumbré a vivir siempre.


Y ya, basta. Dejo las promesas para otro día, y los besos para quienes los merecen. Y desde luego, las canciones. Las canciones para quienes las decían y las cantaban. Canciones como Lucía.

Lucía.


Si alguna vez amé,
si algún día
después de amar, amé,
fue por tu amor, Lucía,
Lucía...