La linea que separa a un valiente de un cobarde está trazada con cinismo.

mayo 24, 2006

Carta abierta a los clasemedieros miedosos (y respuesta a "Sanchez Villa")

Sánchez Villa escribió:

"Aquí lo único claro es que el autor de este post, como tantos otros jodidos, no tienen nada qué perder y les da igual quién llegue. Son impacientes e ignorantes y no creen que un proyecto de nación toma AÑOS y no se cambia en un sexenio, por lo que se requiere continuidad. También hacen caso omiso de que los esquemas que propone Manuel López ya se practicaron en el país y dieron 30 años de crisis económicas de las cuales apenas se sale. Hablan de una ultraderecha, misma que no existe en el país (ni creo que exista jamás: no hay fascismo, no hay totalitarismo, no hay KKK, no hay ULTRA derecha). Andrés Manuel es un peligro para aquellos que no vivimos en las fantasías, que trabajamos diario para que México sea un país mejor, simple y sencillamente porque todo lo logrado hasta hoy se puede perder"

Ojalá que el 2 de julio la clase media sepa defender lo que ha logrado en más de dosce años de esfuerzo y evitar que este sujeto que no tiene ni siquiera la capacidad de decir una frase de manera fluída y entendible nos destruya."


Imagen que ejemplifica bellamente la calidad de la melcocha.



Tiempo de reír. Tiempo de seguir leyendo necedades y absurdos. No pienso ni me interesa siquiera contestarle al anónimo uno-dos-trés que aplaude los "objetivos claros" que tiene la derecha (mismos que en este país me resultan, por el contrario, muy poco claros).

¿Cuál es el gran avance del proyecto neoliberal en este país? ¿Los millones de casas Geo que se caen a pedazos a los tres años y que habitan los burócratas? ¿Los 50 millones de jodidos (que no ven en sus lindas ciudades y mucho menos en sus viajecitos de sibaritas turísticos)? ¿El tener la mayor bonanza petrolera de la historia y no haber tenido obra pública en 6 años, ni un destino claro que nos explique a dónde han ido a parar esos recursos (¿será a los vencimientos del fobaproa y a los autopréstamos de Calderón?).

Pero insisto, vayamos punto por punto, porque el señor Sánchez Villa es el único que me ha hecho sentir ganas de pitorrearme de su cinismo calderonista. Así que desmenucemos sus pendejadas una a una:

"
Aquí lo único claro es que el autor de este post, como tantos otros jodidos, no tienen nada qué perder y les da igual quién llegue..."

El autor del post anterior, que evidentemente ni siquiera leyó completo, es LORENZO MEYER, y es extraído de un artículo publicado en Reforma (periódico reteizquierdoso, eh?). Ahora, el doctor Meyer, además de ser una alta autoridad del Colegio de México (un colegio bien jodido y para puro jodidototote, seguro dirá), tiene su punto de vista al respecto de la elección, por lo que dudo que "le dé igual quien llegue". Y a mí tampoco, porque no perdería mi tiempo reproduciendo lo que escribe ni lanzando mi opinión política en un blog si ese fuera el caso. Primera estupidez.
Gracias por llamarme jodido, pero temo desairarlo.


"Son impacientes e ignorantes y no creen que un proyecto de nación toma AÑOS y no se cambia en un sexenio, por lo que se requiere continuidad."

Aquí no pienso tomarme el tiempo para reirme de la gramática de este enunciado. Sólo diré que llamarle impaciente a un mexicano de oposición es algo insulso. Soportamos 70 añotes de un "proyecto de nación" que nunca fue proyecto y que lo único que hizo por la nación fue polarizar la riqueza y fabricar jodidos (católicos de alto nivel reproductivo, además) e ignorantes que tuvieron MUCHA paciencia, como el señor sánchez-paciente. ¿Continuidad? Durante los últimos 18 años hemos tenido continuidad. Vivimos la economía de mercado con continuidad. Vivimos la desincorporación de empresas estatales con suma continuidad. Vivimos el mercado bursátil y la especulación financiera con extrema continuidad. Vivimos desastres educativos, vivimos el escrutinio de la OCDE (organismo bien izquierdista, uy sí) que nos sigue poniendo en los últimos lugares EN TODO (educación, salud, vivienda). No, amiguito, la continuidad por sí misma es una estupidez. Continuidad a lo que continuidad merece. Ejemplo sencillo: Le puedo dar contínuamente de chingadazos y créeme que no lo gozará. Y eso, mi estimado, es lo que no están gozando los cientos de miles de jodidos que se han ido a EE. UU. durante toda su sagrada "continuidad".

Eso, y que tenemos la mayor cantidad de multimillonarios del mundo, en un país donde 50 millones viven con un dólar al día. Vive tu continuidad en tu propio país de fantasilandia, mi buen. Aquí no más. Ah, y por favor no salgas con que "el modelo panista tiene sólo 6 años" porque el "modelo panista" no existe. El esquema de la economía de mercado con su respectivo "desarrollo social (aka Vázquez Mota, Solidaridad y Zedillo también)" tiene cuando menos tres sexenios. Ese es justo el problema: Tu amigo Fox nos tomó por pendejos y vino a hacer el ridículo mundial por 6 largos años, con las respectivas consecuencias. Y eso no lo digo yo, lo dicen los NÚMEROS, los DATOS DUROS, tus amigos de la OCDE, el Banco Mundial, el FMI, y ahora, incluso los gringos, que nos metieron un muro de 3,000 kilómetros y 6,000 marines recién llegados de la guerra.


"También hacen caso omiso de que los esquemas que propone Manuel López ya se practicaron en el país y dieron 30 años de crisis económicas de las cuales apenas se sale"

Otra mentira digna de la falta de información. ¿Cuáles son "los esquemas" que propone Manuel López? ¿Realmente tiene el señor Sanchez Villa la menor idea, o sencillamente repite lo que vende la derecha, que equipara a AMLO con Echeverría (o peor aún, con Hugo Chávez o Fidel Castro)? Las propuestas concretas de AMLO han sido avaladas por el CIDE (otro organismo de ultraizquierda, seguramente), y entre los asesores más interesantes de AMLO, se encuentran Rogelio Ramírez de la O, Doctor en Economía por la Universidad de Cambridge, y Julio Boltvinnik, premio nacional de periodismo y economista galardonado con innumerables preseas, seguidor de la doctrina de Galbraith y de la economía de mercado con sentido social.

Y además, ¿de cuál crisis económica "vamos saliendo hoy"? El señor Sánchez suena como el clásico clasemediero que, luego de juntar para un cochecito, una casita, y tener un trabajito que le da una lanita decente, piensa que eso significa progreso o avance económico. No, señorcito, su casita y su lanita no son parámetros para medir un país. La migración ilegal en su nivel más alto sí lo es. Los millones de personas que viven del aire también. Dése una vuelta por su país, señorcito de la narvarte, y lo verá por sí mismo. Egoísmo: la marca de la derecha (y de la estupidez).


Veamos los que, para mí, son los puntos más relevantes de la propuesta económica de AMLO:

Plan de Austeridad del aparato estatal: Contrario a lo que piensan los detractores por deporte, el plan de Austeridad le permitió al GDF ahorrar una cantidad mayúscula de dinero que, antes, se iba en sueldos, aviadores, compras innecesarias, llamadas a celular y préstamos de corruptela. La proyección es que, de aplicarse el plan de austeridad a nivel federal, se ahorrarían 10 mil millones de dólares tan sólo el primer año, mismos que podrían aplicarse a los programas asistenciales y de infraestructura que le hacen falta al país.


Término de privilegios: Pensiones vitalicias y abusos presupuestales deben erradicarse. ¿Cómo podemos tener funcionarios que se pagan 420,000 pesos al mes mientras hay gente muriendo de hambre? Es algo esencial y se llama ética. Aunque la derecha, por lo general, la desconoce. Hay que perdonarlos: No leyeron muchos libros "prohibidos" en su formación y tampoco les da la cabeza para leerlos ahora.


Inversión en Infraestructura: AMLO no está contra la inversión privada. Ingenuos son, no los de izquierda, sino quienes creen que la izquierda podría ir contra la economía global de ese modo. El asunto es que la inversión en este país no existe más que en capital especulativo, valores, bancos, etcétera. Esto es dinero volátil y que no sirve a la nación gran cosa. AMLO propone que la inversión se concentre en infraestructura, como el tren bala sur-norte. ¿Cómo podrían los capitales llevarse un tren bajo el brazo? Difícil, ¿no?



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Hablan de una ultraderecha, misma que no existe en el país (ni creo que exista jamás: no hay fascismo, no hay totalitarismo, no hay KKK, no hay ULTRA derecha). Andrés Manuel es un peligro para aquellos que no vivimos en las fantasías, que trabajamos diario para que México sea un país mejor, simple y sencillamente porque todo lo logrado hasta hoy se puede perder"

¿No existe la ultraderecha? Señor, ¿en qué mundo vive? Carlos Abascal, hoy secretario de Gobernación, escribió en su tesis de licenciatura que la iglesia debería gobernar este país, que Juárez era un mentiroso, que la religión oficial debiera ser la católica y los católicos deberían tener un trato privilegiado en este país, que la democracia era un mal de los masones. Eso y madrearse jipis en CU fueron sus actividades favoritas en la juventud. Hoy es nuestro secretario de Gobernación, máxima autoridad tras el presidente (y su esposa en este caso). El Yunque sí existe, señor. Hay muchos muertos que lo demuestran (y se siguen acumulando, si contamos los que se mueren por enfermedades de la miseria).

¿Usted de verdad trabaja diario para que México sea mejor? ¿Cómo? ¿No me diga que es diputado? No sea hipócrita televisero. Usted, como todos, trabaja para sí mismo y su familia. Por eso es aun más incomprensible su postura, señor Sánchez. ¿Qué es "todo lo logrado hasta hoy"? ¿Su casita? ¿Su carrito? México era la octava economía del mundo cuando Fox tomó el poder. Ahora es el lugar 14. Brasil, Argentina, Chile y hasta Venezuela están creciendo más que este país. ¿Eso es avance? ¿No me diga que no lo sabía tampoco?


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Ojalá que el 2 de julio la clase media sepa defender lo que ha logrado en más de dosce años de esfuerzo y evitar que este sujeto que no tiene ni siquiera la capacidad de decir una frase de manera fluída y entendible nos destruya."

La clase media
en este país es volátil y convenenciera. La clase media de México es la responsable de la amnesia sexenal que sigue ocurriendo. Si al clasemediero le va bien un año, se olvida de los cuatro anteriores, de ridículos mundiales y presidentes comprando toallas de 4,000 pesos. Se olvida de Vamos México y se olvida de Banobras. Se olvida de los Bibriesca haciendo millones en negocios de la construcción, o de la partida presidencial para Chanel y Gucci. No creo en esa clase media de la que habla, señor Sánchez Villa. No creo en amnesias sexenales. Recuerdo al presidente Fox masticando su inglés de ranchero jodido. Recuerdo al presidente hablando con refranes y dichos cada que se presenta en los foros mundiales y nacionales. Lo recuerdo queriendo ser presidente por 6 años y haciendo de este país un lodazal electoral.

Es usted un hombre con miedo, señor Sánchez. Tiene miedo a pensar. Es usted como muchos mexicanos, a los que les pueden devaluar el peso y robar el país en sus narices mientras se quedan sentados. Recuerde Argentina cuando "el corralito". Tiraron un presidente en un mes. Salieron a la calle. Tuvieron pelotas, señor Sánchez. Téngalas usted.

Y lo más curioso: Meyer dice, en el artículo que usted tanto desdeña, que lo que enarbola el discurso mediático de la derecha es precisamente eso: El miedo que debiera tener la clase media, y los "privilegiados" (o sea, no tan jodidos) por el sistema económico de su continuidad, hacia los "otros" mexicanos. Inocular el miedo por los mexicanos que no tienen qué comer, por los pobres y los de a pie, en lugar de mirar las causas y despreciar a los usureros que han hecho de eso la realidad de nuestro país. Es usted el vivo ejemplo, señor Sánchez, del pusilánime clasemediero al que le da miedo ver a su país como en realidad es: Un país de muchos jodidos, y unas pocas ciudades que gozan de ciertos privilegios. Asuma su miedo, amárrese el cogote y atrévase a apuntar el dedo a quien lo merece. No estamos así por culpa de López Portillo, señor.

Usted lo dijo: Eso tiene 30 años. ¿Qué ha pasado durante los últimos 18 que las cosas no sólo no han cambiado, sino que han crecido en desigualdad? Y asúmalo: Fox ha vuelto de esta elección una lucha electoral de clases. Apláudale a su ranchero, señor Sánchez: En 6 años está logrando destruir lo único que logró mantener el PRI durante 70, esto es, el pacto social, la paz entre las clases. Por eso, más que nada, es que llega la hora de atacar a la pobreza y no a los pobres.

Usted, sin embargo, no tendrá el valor. Prefiere el dogma que le cuenta su candidato Felipe, que nunca ha gobernado a nadie, y el de su amigo Espino, que nunca ha gobernado a nadie tampoco. Y es lamentable que le moleste el acento tabasqueño. Yo sí le entiendo a López y le entiendo al michoacano Calderón también. La diferencia es que me detengo a analizar, históricamente, este sexenio. Y no me acomodo en la continuidad porque me esté yendo muy bien económicamente. No, señor. Yo no le tengo miedo a los políticos con güevos, como Kirchner, o Lula. No tengo miedo a alguien que no le tenga miedo al FMI y cuyo país siga creciendo más que el mío. Y no tengo miedo a decirle a usted que se calle. Así, bien simple: Cállese Cha-cha-la-ca.

Ah, y yo sí soy intolerante. No soporto a los pendejos como usted. Póngase a leer.

mayo 18, 2006

Aun más verdades irrefutables (Léanlo, cabrones)

Amigos y tangenciales en turno:

Llevo un par de semanas muy preocupado por las circunstancias políticas. O lo que es peor: "the more i look, the more i find". Ahora resulta que ese importantísimo sector de clasemedieros no-ideologizados están recostándose sobre la propuesta de FECAL (Felipe Calderón). ¡Vaya quilombo! (como dirían mis amigos los sudacas...)

Yo tengo una idea política sumamente sólida desde hace mucho tiempo. Lo mío está muy claro: Soy un producto de familia disfuncional al que no le da verguenza declarar su izquierdismo. ¡¿Qué va?! La izquierda es la única opción del que no se hace pendejo a sí mismo. Y si no, desmiéntame los más valientes, juar!.

El asunto es que no hay una real izquierda: Ni aquí, ni en Brasil, ni con Kirchner, ni en Italia o España, o la concha de su madre: La izquierda, como tal, no es más que una ilusión bellísima pero igualmente abstracta: El sueño ha terminado, pibes, pendejos, chatitos, changuitos, whatever. Acá, ahora, mañana y cuando sea, (pues), ningún Andrés Manuel o ningún FECAL serán la salvación ni tampoco, abiertamente, podrán gobernar como gente de izquierda. Menudos maniatados.

El mundo ya sucedió (y sigue sucediendo): Es la derecha la que trata de aparentar a un AMLO despreocupado de la realidad. Y para darse cuenta sólo hace falta mirar los sucesos mismos:

Recuerdo fielmente al Fox del 7% de crecimiento anual. Recuerdo también su millón y medio de empleos anuales. Recuerdo su "sacaremos al PRI de los Pinos". Aplaudo sólo lo último: Pues no me cuesta rememorar su gabinetazo, ese del que "nadie se iría", como no me cuesta nada -tampoco- recrear en lo que el susodicho "gabinetazo" sucede: Carlitos Abascal en gobernación (el mismo que no cree en la democracia -según su tesis de licenciatura- ni en los derechos civiles). Cualquier cosa: You can't always get what you want -- Let's get what we need...

Felipito! Felipe Calderón! Secretario de Energía hasta que se encabronó con el dedazo de Fox (a favor -entonces- de Creel). Felipito: El mismo que vivió la mayor bonanza petrolera de toda nuestra historia (hoy un barril se vende en 50 y tantos dólares -más que cuando el pobre guey de López Portillo se creyó el petrolerismo económico). Felipito, el que no hizo nada ahí, el que encabronó a los electricistas, el que dio pauta para hacer que PEMEX sobreexplotara sus pozos. El que hoy se vende como un ser "moderado" e "incluyente". Menudos choros, Felipito. Cuéntanos una mejor.
***


La cosa es que me sorprende, sin pena, la forma en que algunos ponen en evidencia el discurso de la derecha. Y no hablemos de doña Elena Poniatowska, pa no errarle. Ella sí que es una burguesa en desuso. Ella sí que escribió "La noche de Tlatelolco" y -mejor mil veces- "Fuerte es el silencio". Ella, sin embargo, chambea con el señor López. Y sólo por eso su opinión pierde solidez y certeza.

Quisiera ver, sin embargo, que alguien pudiera refutar al buen Lorenzo Meyer. Doctor, fundador, tolerante hasta los nervios, pensador sin trampas: Y si no les gusta, pregúntenle al Colegio de México (hoy por hoy, la mejor alma mater para quienes gustan de la neta y las objeciones asimilables). Sintetizo, a continuación, lo que publica hoy en el Reforma, sin miedo al hartazgo continuista:

Reforma, 17 de mayo de 2006.

La raíz del miedo



Punto de partida
Entre las diferencias sustantivas que separan a las derechas de las izquierdas, y que en buena medida explican la naturalidad con que aquellas echan mano de argumentos negativos en su larga e histórica pugna con la izquierda, se encuentran sus respectivas concepción del hombre y del fenómeno social
"Esa diferencia ha llevado a que derechas e izquierdas sean portadoras de un ánimo más o menos pesimista las primeras y más o menos optimista las segundas."
Los conservadores, aunque no lo digan, parten de la idea de una naturaleza del hombre contaminado por el pecado original, y por ello les resulta muy natural apelar a los temores como instrumento e, incluso, como razón de ser de su actividad política -un ejemplo espléndido de las razones de la derecha para ser pesimista y dura en política se tiene en Thomas Hobbes y su Leviatán- en tanto que las izquierdas tiran más por el lado positivo, el del optimismo.


La izquierda moderna es hija directa del Siglo de las Luces y de la idea del progreso. Carlos Marx, por ejemplo, tuvo una vida abundante en dificultades y miserias, pero finalmente la visión del mundo que nos legó fue esperanzadora en extremo: para él, la historia tenía un sentido último y éste desembocaba en el tránsito del reino de la necesidad al de la libertad por la vía dolorosa del conflicto social (la lucha de clases y la revolución). Al final, los oprimidos se liberarían definitivamente de sus cadenas y de todo tipo de explotación y enajenación. La naturaleza misma sería completamente dominada y puesta al servicio del hombre en un entorno de fraternidad real, sin clases sociales, sin política, sin dominantes ni dominados. Entonces y sólo entonces, daría principio la verdadera historia del género humano.





Abundan los ejemplos, desde la forma en que se defendieron las monarquías frente al embate de la Revolución Francesa a la manera como la derecha española en los 1930 o la chilena en los 1970, empaparon de temor a una parte de sus respectivas sociedades ante la posibilidad de que un juego democrático modificara en favor de los históricamente menos favorecidos la forma en que se habían venido repartiendo las cargas y los privilegios en contextos de profundas diferencias de clase.

El mismo tema aquí y hoy
En el tiempo electoral mexicano de hoy -cuya característica dominante es la polarización-, se repite la vieja historia: ante la posibilidad de un cambio bastante moderado por la vía electoral y democrática, la derecha ha optado por presentar al otro no como un mero adversario sino como un enemigo a destruir asegurando que está poniendo en peligro a la patria misma. Y todo esto en un país que cuenta con una tradición muy pobre en materia de democracia política pero muy rica en autoritarismo.


Lo que está en juego en México es la capacidad de los actores políticos conservadores para usar el miedo -y el odio- como inhibidor de la imaginación de las clases subordinadas en relación a las posibilidades del futuro, y la capacidad de los actores de izquierda para despertar esa misma imaginación en sentido positivo.
En poco tiempo sabremos el desenlace de este enfrentamiento por hacer atractivo un statu quo que, objetivamente, tiene los dados cargados en su contra.

La ofensiva
Para ello, nada mejor que apelar al temor de una sociedad conservadora, donde las encuestas señalan que casi el 40 por ciento ve a la inseguridad como el problema colectivo más grave y donde los temas de justicia social, como son la precariedad del empleo o la pobreza, sólo son primordiales para el 15 por ciento y el 9 por ciento de los ciudadanos, respectivamente.


Mientras las fuerzas beneficiadas con la preservación del statu quo se propusieron eliminar al candidato más importante de la izquierda acusando a sus colaboradores de corrupción, buscando su desafuero o contraponiendo a su plataforma electoral reformista temas como la estabilidad macroeconómica o los programas sociales del gobierno, ese candidato logró mantener la iniciativa. Sin embargo, cuando sus oponentes decidieron cambio de estrategia y gastar enormes sumas de dinero en desarrollar una agresiva campaña basada en elementos negativos encaminados a despertar recelos y desconfianza frente a las propuestas de cambio, empezaron a avanzar en las preferencias electorales.


La campaña del miedo, ampliamente financiada como corresponde a los dueños del dinero, se inició con asesoría de buenos mercadólogos y muchos spots televisivos. Esta estrategia se afianzó cuando los noticieros televisivos se saturaron con imágenes de violentos choques entre la policía y mineros en Lázaro Cárdenas, en Michoacán y, sobre todo, con los protagonizados entre policías y "macheteros" de San Salvador Atenco, en el estado de México, para culminar con la aparición del rebelde mexicano más famoso, el subcomandante Marcos del EZLN, en la mayor cadena de televisión y en hora privilegiada, donde reiteró su llamado a la lucha contra cualquier autoridad, incluida la que emane de las elecciones por venir.
De esta manera, se buscó asegurar que los mensajes que presentan al candidato del PRD como un "peligro para México" y se apoyan incluso en imágenes de linchados en Tláhuac, adquieran un trasfondo de supuesta realidad y urgencia.

Los objetivos
El propósito de la derecha mexicana es tan claro como poco ético: Ligar su advertencia -AMLO un "peligro para México"- al ambiente de desorden, gases, obreros insubordinados, macheteros, rostros ensangrentados, linchamientos y, finalmente, el resurgimiento del subcomandante Marcos. El discurso panista no busca probar o argumentar, sino sólo apelar a las emociones negativas y los temores de clase para ahogar los argumentos de una izquierda a la defensiva, cuyo candidato insiste que lo suyo es la oposición institucional, pacífica y constructiva.
El PAN confía en la manipulación de un público informado básicamente por la televisión y en el que dominan rasgos de una cultura sumamente conformista y que eso le lleve a correlacionar la contundencia de la acción policiaca en Atenco, no con la incompetencia y los evidentes abusos de autoridad sino con la prometida "mano firme".

El apelar al miedo, abonarlo con imágenes de conflicto y, finalmente, concluir con el "triunfo de la ley" gracias a la firmeza de la autoridad, busca borrar o al menos desplazar del centro de la discusión, los fracasos de la derecha en el gobierno.
Y esa lista es larga: entre 2001 y 2005 apenas se tuvo un ridículo crecimiento per cápita anual de 0.62 por ciento pese a un espectacular crecimiento de los precios del petróleo exportado y de las remesas de migrantes, la economía mexicana bajó del lugar 9 al 14 en el contexto mundial, la migración masiva de mexicanos a Estados Unidos en busca de empleo (400 mil al año) se incrementó, la violencia del crimen organizado es creciente y ya decapita a sus víctimas para infundir mayor temor a la sociedad, no se llevó a la justicia a los grandes violadores de los derechos humanos -Luis Echeverría, et al.-, tampoco a los grandes corruptos del pasado -del Fobaproa al "Pemexgate"- o del presente, como al ex gobernador mexiquense Arturo Montiel.

Al final, el 2 de julio será un choque más entre dos visiones del hombre y la sociedad. El triunfo de una no terminará con la otra, pero quien gane y quien pierda van a sentirlo y por un buen tiempo.



***

Y a ver quién caga a Lorenzo Meyer, y que tenga los güevos. Esto es un erudito; esto es un estadista. No mamadas.

mayo 16, 2006

Seguimos en Campaña

Por lo pronto, revisen este blog. Contiene links de mucho interés.


http://noaladerechayalaestupidez.blogspot.com/

mayo 11, 2006

Paréntesis Antifascista antes de un largo paréntesis antifascista.

Estoy en campaña. Estoy incrédulo ante la estupidez nacional. ¿Qué pasa con este país? ¿Cómo es que la gente vive ya no una amnesia sexenal, sino que ahora intersexenal -o peor-?

He decidido ponerme en campaña, y pronto recibirán algo de material antiCalderón, ya por correo electrónico o a través del blog. No soporto la idea de 6 años más de Abascal, Roberto Hernández, FOBAPROAS y excedentes petroleros que terminan quién sabe dónde.

Andrés Manuel puede no caerme nada bien, y no ser de mi total gracia, pero no es él lo que importa en este caso. Es un proyecto de país lo que está en juego. La continuidad de la ineptitud, el regreso de la mafia política o sencillamente, un intento por poner el poder en manos de gente distinta y que, en los niveles medios, puede ser mucho más cercana a los intereses del país (léase Elena Poniatowska en lugar de Sari Bermudez, por poner un ejemplo burdo pero claro).

Adjunto un post que hice el 24 de febrero, sin que las encuestas me preocuparan en lo más mínimo, pero -eso sí- asqueado por los espaldarazos políticos que le daba Aznar a su hijito Calderón. Ah, demonios, ¿por qué los publicistas del PRD serán siempre tan lentos, torpes y malos? Este tipo de cosas deberían usarse en la campaña, y no sus lemas puñeteros de los setenta. ¡Despierten, aliancistas, la derecha siempre los ha matado con los medios! (Berlusconi dixit)

En fin: - Aquí les va -

Febrero 24 de 2006:

"Dejaré un lado, por primera vez en eras geológicas, mis densidades y latitudes acostumbradas, para hacer un pequeño paréntesis antifascista.

Pueden adivinar que se trata del hombrecillo del bigote, don Jose María Aznar, homonimio (sic) de José María Escrivá de Balaguer, el cerdo mayor, y también hijo de un connotado fascista asesino, además de empleador de muchos otros fascistas asesinos y/o protoasesinos, y de los hijos de otros muchos remuertos pero revivos fascistas que también trabajaron como asesinos durante el franquismo. Don Asno, Don Bigotes, Don apólogo Hitleriano, el mismo que durante su "gestión" en la cima del poder Español ensalzó al caudillo y sus bondades bajo un nombre harto cómodo (Popular, ja), mismo que los muchos ignorantes (que también se dan a manos llenas en aquel país) logró hacerles sentir identificados. Aznete, el supuesto gran hombre que hoy, junto a su partido "popular" dedica sus días a atacar el supuesto "populismo". Él, quien a un partido evidentemente franquista y de ULTRA-derecha tiene a bien venderle como "Partido Popular" (vaya paradojas increíbles). El hombre que sacó del closet a todos los marranos fascistoides que se escondieron bajo las piedras desde la bendita muerte del Caudillo, y que ahí se mantuvieron hasta poco antes de la salida de Felipe y su PSOE del poder, resultado de escándalos que, tal como se sabe hoy mismo, fueron una trampa bien tendida por el propio Aznar y en la que Felipe (el de allá) cayó redondito. Gracias, Garzón, por ayudarle a Aznarito.

No contento con apoyar abierta y cínicamente la guerra en Irak y Afganistán, nuestro bigotitos también alcanzó a provocar la peor carnicería posible en el metro de Madrid, y aun después, logró actuar y conducirse con cinismo total, arrogancia extrema, y en muchos casos, una ignorancia palpable (como suele pasar con muchos políticos de derecha, a los cuales les prohibieron muchas lecturas en su infancia). Durante sus torturantes ocho años de gobierno, el señorcito de bolsillo, el bigote más facha del mundo occidental, el mejor estudiante de inglés del pueblo de Soria (523 hab.), tuvo a bien venir, una vez más, a nuestro podrido país, y meter sus muy sucias manos en el ya de por si MUY SUCIO cochinero que tenemos por sistema de partidos aquí. Como un puerco en el más apestoso de los chiqueros.

No sé si Calderón haya pensado dos veces la brillantísima invitación que se le hizo a mister "Asnar" para tomar el podio, pero espero, honestamente, que sus palabras sirvan para quitarle a los ilusos, de una puta vez, la venda de los ojos. Pues lo que Pepito dijo, lo dijo y lo hizo: Asnar sus burradas a diestra y siniestra.

Ojalá, oj alá, imshala, que la gente se dé cuenta, finalmente, de quién es Felipe Calderón y quiénes son también los que lo apoyan desde las cúpulas más apestosas del poder. Felipito (el de aquí), miembro closetero del Yunque, hijo de un ex-cristero neo-panista michoacano radical, de ideas ultraderechistas preocupantes y repleto de convicción, nuestro ilustre Calderón se deja apapachar por el hijo de un asesino a sueldo del franquismo y defiende los mismitos valores que el caudillo impuso, bota al cuello, por toda España, propiciando la muerte y el éxodo de muchísima gente, apoyado en un desdén absoluto por las libertades civiles, sexuales y de expresión, tal y como durante sus 40 años de mandato, sin contar los que los "Populares" agregaron hasta que el electorado les puso una patada en el culo, lograra el caudillito.

A Felipito(el de aquí), quién se vende como un político moderno, se le puede ver ahora como lo que realmente es. Un hombre que recibe el cariño, el apoyo y probablemente el dinero de gente como Aznar y cualquier otro grupo ultra, pro-Bush y de cualquier otro tinte yunquiano. Felipito, el que seguramente dejaría al desequilibrado mental de Abascal en la SEGOB o cualquier otro puesto mayor, Felipito el que atacaría el laicismo, la "perversión" y la libertad religiosa y sexual que ya de por sí son sumamente magras en nuestro país. Felipito el grande. Grandísimo hijo de la virgen de salaverga todos los raros.

Es increíble como la gente, no cansada de tener a Martita dando sus clases de moral por todo el país mientras sus hijos engordan la cartera robándole al pueblo, no cansada tampoco de Pro-Vida, ni de los Norbertos Rivera montados en automóvil de lujo y abriendo la boca más que nunca, se atreva, siquiera, a considerar su voto por Felipe Calderón o cualquiera de sus vástagos. Ojalá que, en el remoto y repulsivo caso de que este cerdito blanquiazul ganase la presidencia, sus votantes otrora indecisos no acaben siendo inmolados tras un baño de diesel en la mismita Plaza de la Constitución (violada por Aznar, Felipito y Fox hace breves días, otra vez), para diversión de domingo, y justo después de la misa en catedral.

Domingos Felipescos: Vamos Todos felices a quemar gays, drogadictos, lesbianas, y por qué no, también intelectuales de izquierda, Monsiváises (que cumple varios de los anteriores requisitos), científicos darwinistas y también gente que abra mucho la boca o que se vista feo. Activistas, ecologistas (de verdad), zapatistas, indígenas, antagonistas del progreso y la productividad a rajatabla y cualquiera que se ponga en el camino.

Así enseñó el caudillo Franco que debía hacerse.

Así nos podrían destilar 6 años (más) de Gobierno Litúrgico, pero esta vez con mano libre para los enanos enjutos y miserables como Aznar, a que vengan a dictarnos cátedras de futuro y geopolítica (y de inglés también, probablemente).


DIOS NOS LIBRE de Felipe y de José María también. Dios nos libre del PAN y de la iglesia.


Que asco de gente, qué asco de país y qué bola de pendejos quienes consideren la posibilidad de Realmente votar por estos fachitas de mierda.

Bah, bah, bah.

Y más puto coraje me da cuando gente que podía considerar "inteligente" me sale con que Calderón va bien y la manga del muerto. España va bien, les recordaría. España va bien hasta que los catalanes se cagan, los vascos se recagan y pa colmo, los mismísimos moros le rompen la madre sin mayor preocupación. Yo, cada que me topo a un calderonista tangencial, no puedo dejar de pensar en el buen Yísus gimiendo, desde la cruz: "Padre, perdónalos, no saben lo que hacen"

mayo 09, 2006

Días torbellínicos

Y de pronto resulta mejor vivir o escribir cosas un poco menos volátiles que las del blog. Pero en este caso lo primero: la vida ha estado muy salvaje las últimas semanas. Ser un workoholic que recién ingresa a su nuevo vicio, y mantener mientras tanto todos los anteriores, se está convirtiendo en una actividad sumamente agotadora y entretenida.

No puedo evitarlo: me divierto, lo estoy pasando bien. Veo muy cerca una posibilidad, además. Una posibilidad de escribir un cuento. Y no para un libro, no. Un cuento de los buenos.



Pero no diré mucho más. No quiero arruinarlo.


Con calma. Quiero un mezcal y quiero ver a mis amigos. ¿Alguno se apunta?

mayo 02, 2006

Reprise en un día extrañamente feliz (y que todavía no acaba)

Me provoca un placer malsano y orgulloso reencontrar amigos a los que había echado debajo de una montaña de prejuicios y que había dejado de ver porque me parecían demasiado locos, o demasiado enfermos.
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¿Seré yo o la música (otra vez)? La cosa es que en esos reencuentros de pronto me veo a mí mismo conversando y encontrándome pensamientos que andaban flotando despistados, todo en un canal que antes no conocía. Me pregunto si yo era el limitado antes, o si se trataba del amigo en cuestión, o si sencillamente todo eso: el distanciamiento, el tiempo, el cúmulo de decisiones de una cierta temporada de separación, nos llevan finalmente a un aquí-y-ahora (término retechairo, como diría la plaqueta), pero que resulta mucho más enriquecedor que antes. Esos reencuentros terminan por reconstruir el mundo, y sin pendejos esta vez: ¿Una gozada, no?
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Aunque claro, uno despierta un martes y tiene que volver al mundo que dejo sin reconstrucción. Ponerse a trabajar y luego olisquear algo de comer, comerlo, luego volver y dormir. Ni modo. La cosa es cuando esos días de siempre tienen un sabor distinto.

Hoy me paso así y estuve harto improductivo para desgracia de mi patronal universidad; pero llevo un sabor de boca muy en el fondo del paladar, detrás de las orejas, enmedio de los ojos, donde sea, que me tiene bien. Un yo sonriente es un yo raro. Que vengan más rarezas así. Cazar coincidencias es un buen deporte. Lo juro.

Salud.

abril 25, 2006

Malo es bueno. (o de cómo da igual)

La gente por lo general me reprocha mi falta de fe en los demás. Me recriminan cómo es que siempre espero lo peor de la gente. Cómo es que nunca me dejo un breve espacio para la sorpresa.

¡Sorpresa! -termino casi siempre diciéndoles- Es porque no lo hay.

Podemos remitirnos a montones de historias y estadísticas: Los peores actos de traición son casi siempre cometidos por los menos probables ejecutores. Alguien en quien uno confiaba "ciegamente". Malas noticias: El mal está siempre en casa.

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Así que dejémonos de estupideces. Asumamos lo terrible de la condición humana y punto. Elijamos, si nos es posible, no ser parte de ese terror. O seamos parte, si es que no vislumbramos una mejor opción. Saquemos al juicio de allí, nada más.

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La realidad de lo que somos no existe. Somos lo que cada migaja de conciencia decide ser. Esa es la única y temblorosa realidad. Decidimos todo, todo el tiempo.

La bravura consiste en aceptarlo, y la cobardía en preferir que no, y la opción comodina está en elegir hacerse guey con otra cosa. Nada más y nada menos.

Dichosas las alternativas. Bienaventuradas porque no existen.
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Salud.


(Proximamente: Fotos de la sapiencia universitaria expresada en los baños garapiñados de sabiduría de a 40,000 varos el semestre...) Imperdible.

abril 21, 2006

De la inentendible necedad del ser (O de Alfombras en el cielo)

Podría empezar recetando mi cacería de coincidencias de hoy, pero no pienso hacerlo. Me guardo mis coincidencias para mí, y luego aterrizo en el punto, que resulta muy sencillo además: ¿De dónde sale esa convicción, esa certeza, esa disciplina invaluable que lleva a tanta gente a decir "Es que así soy, y así he sido siempre"? -----> Nunca he sentido tanta envidia y tanto desprecio, al mismo tiempo, por un contingente de personas tan grande. Gente de cero coincidencias, debo decir.
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Y es que la fe (ahhh, la fe -léase con cierta nostalgia falsamente adquirida-), y es que ahhh, el entusiasmo, ahhhh, ahhhh, ejem ejem, y más ahhhh (perdón) ---- Hmmm, todas esas cosas que desconozco y que evito y que llevan a tantos a decir: "Así soy, así es la vida, deja de equivocarte..." ---me dan taaaanta güeva, tanta envidia, tanto sueño...
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Está clarísimo: No nací para ser el hombre más incoherente del mundo, aunque parezca. El asunto es que definitivamente estoy mucho más cerca de la despreciadísima incoherencia, que de esa convicción-convención-certeza que tantos abrazan. Yo resulto muy elemental (y no me da pena, lópez lando). Yo no persigo esa originalidad que nombras ni tampoco alguna otra. Mucho menos creo en cualesquiera brillantez que no sea pragmática: A mí me queda claro que las ideas tienen nombre desde hace muchísimo tiempo (humano pues no hay otro), y que por más que quisiera estructurarme como un ser "original" o "brillante", más plagiario y "lugarcomunero" resultaría. --> Nota para los ingenuos: Las palabras (que son reputas por cierto) no las inventamos nosotros (los vivos de ahora): Ya estaban ahí. Te comas la que te comas podrás ser acusado como incendiario. Mediocre o sublime, lo cierto es que no importa. Estupidito resulta alimentarse de esa evaluación de la mentira. Finalmente es sólo eso: mentira. ¿Qué importa sacarse 10 en "la vida" si esa palabrita resulta tan poca cosa?
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Lo que nos lleva (invariablemente) a lo mismo: A casi todos (o no, no importa) nos llega ese "algún momento u otro u otro u otro más (el que sigue)" donde reparamos frente a la duda: ¿Vale la pena perseguir la convicción o el entusiasmo? ¿Es realmente digno el no creer en nada y navegar "a la deriva" y sin pudor? ¿Existe un punto intermedio en el que habita "la verdad"? ------

Bah: Bobos, mequetrefes, miedosos sin rumbo resultamos si de verdad nos importa la respuesta----> Ni lo uno, ni lo otro, ni lo del medio: La pregunta es suficiente.

Preguntarse hasta el punto en que abandonamos el vicio de las palabras y de las respuestas: Nada más. Llegar a donde es lo mismo la grandeza que la humildad. Guarecerse un poco más lejos de las palabras y tantito más cerca del desparpajo. Despojarse de balanzas, básculas y otras fronteras pusilánimes: Reposar donde resulta igual de insulsa e igual de "lugar común" esa que creemos que es la menos (o la más) común de las ideas. No ser valiente para significar el "ser" con cualquier chaqueta bizantina que resulte en turno -sino todo lo contrario-. Tener la bravura para no sobrevaluarlo, para no ser y seguir siendo. En cristiano: Aguantar vara.
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Poquitos saben rasgarse las reales vestiduras palabrosas y palabrientas, sin culpita ni miedote, y así permanecer sin palabras frente a lo que no importa si es nombrado. Y menos son todavía los que logran luego el silencio, y luego quizás dormir, y además permanecer excitados sin seguir ansiosos.
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Da igual, es lo mismo, es "todo" lo que la palabra "nada" nombra (equivocándose sin remedio). Es dios y es el vacío. Es una alfombra en el cielo, una incoherencia metaforizable, un suspiro. Es algo que ojalá no tuviera ningún nombre, pero que si lo tiene (como "todo" y como "nada", ahrrrggh, puto universo maniqueísta, puto presente sobresignificado...). Es lo que se llama, en casi todos lados, "callar". Y aquí voy (por ahora).

abril 17, 2006

The Mean Times.

El tiempo de enmedio. Medio malo. Medio ponzoñoso. Todo intermedio resulta malo. Más si tienes un nombre específico que significa las dos cosas: medio y malo. Malo y medio. Qué bueno que no somos angloparlantes. Aquí lo medio es lo medio y lo malo es malo y no mamadas.
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Y no es un tiempo malo. Es un tiempo medio. Medio todo. Medio quién sabe. Un tiempo sin ganas de nombre (menos de apellido). Y sigo dejándolo pasar. Sigo dejándolo correr.
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La razón más preclara para negar la existencia de Dios (dios) es que no me saco el melate. Si existiese, bien sabría que muchas vidas se mudarían a una comodidad perfecta y constructiva. Puto. Dios es puto, sin más. Le da miedo proveernos (sí, amigos, a todos) de tanta comodidad.
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También, claro está, otra prueba irrefutable es que el América le gane al Cruz Azul así de feo. Pero esa pena me da pena decirla en voz alta (sic para que el lobo feroz no se desgañite).
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Y otra más es que me haya ido tan sin chiste en el torneo de ajedrez. No es que me interese competir, pero dios tendría que comprarme por lo que creo que valgo (que me perdone mi detractor de temporada por el "lugarcomunazo").
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En unas horas vuelvo al trabajo y no puedo dormir. Tengo una confesión: He vuelto al café. Ahora lo tomo religiosamente, which means en exceso. Y claro, no puedo dormir. Ni cuatro tequilas, ni la idea de dios, ni el aberrante club américa, ni discovery channel y su cristianismo de closet me han ayudado en mi propósito.
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Por otro lado pienso que mi novia debiera irle al Cruz Azul, pero esas son ideas malgastadas, ya lo sé. Dándome cuenta de la necedad, me muevo a otro punto.
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Y el otro punto no es tal. Es el mismo lugar. El meantime. El mean time. El jodido medio tiempo, lleno de anuncios y excusas publicitarias que suceden mientras "el estratega reconviene a sus jugadores". La mitad del inning. El campo vacío. El intermedio en el cine (que ya no existe) y la renuncia a comprar más chocolates o más palomitas o escabullirse a otra película. Ya nada se puede. Todo está previsto en nuestros tiempos magros.
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Creo que debo reencontrarme con el sexo. El sexo y yo debemos tomar un café y luego mordernos hasta la médula. Nada de sopa. Médula cruda y dura. Pura y sin digestivos. Eso me vendría bien. Podría dormir. Y quizás despertar apenas empezando el siguiente lapso. Extra-innings, infield hits, argot beisbolero pambolero refresquero. Mean times, les digo. No me hagan caso.
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El Cabrito Reposado (evítese pensar en el jingle) no invoca el reposo. Promueve la inquietud. Ay les va, publicistas, aviéntese una campaña y déjenme dormir.
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Por cierto, voy a votar por López Obrador. Bueno, voy a votar simbólicamente. Extravié mi IFE en algún sanitario amable y hospitalario. Pero votaré desde mis pesadillas. Ya, ya, ya. Me queda claro que es un pelmazo. Todos lo son. Es sólo que como ahora se me dan los deportes extremos, tengo ganas de peligro. Y un peligro para México es un sabor suave en mi boca hastiada de tanto tedio. Que venga el caos. Al cabo ya voté por él (caos) en el 2000.
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Sin explicaciones más, finito. Que Batio me guarde en su detritus. Hoy no estoy para conclusiones. The mean time has taken over the building.




Posdata efímera: Se siente bonito tener un arrogante jactancioso, como yo, chingándome por mi "lugarcomunismo" avasallante. Al rato chingará por los dedazos, la falta de ideas, la carencia de espíritu. Sólo lean su blog y saquen sus propias oclusiones (sic también, lópez lando).
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Y por el otro "lando" (sic sic y recontra sic) les recomiendo leer, del señor Janosch (nombre igual al de un ajedrecista famoso -y todavía ando averiguando si no eran el mismo- el grandísimo libro llamado: Leo Pulgamágica o de la Caza de Leones en Obberfimel. Vaya que me jodió (salvó) la infancia. God bless Alfaguara.

abril 06, 2006

Paradojas Posmodernas (Los nuevos motivos de Dante)

Recién vi una película que me recomendaron hace ya tiempo. En mi súbito amor por las mujeres mayores de treinta años, han sido muchos los chick flicks (o peliculitas romanticheras cursis y con personajes en franca depresión amorosa después de los 30 -comedias románticas they say-) que me he recetado en los últimos años. Algunas de ellas francamente infernales, otras domingueras y otras, oh sorpresa, muy agradables.

Esta película de la que hablo es un remake del que ya se ha vuelto un cliché de los tiempos modernos: La mujer ya no sólo como musa sino como salvación de un hombre en crisis y en falta. Ya los estereotipos medievales (que quizá durasen hasta el desarrollo de la literatura del vulgo) en los que el galante aventurero conquistaba con su osadía (y sus pelotas, etc.) a un personaje femenino pasivo, dulzón y sin mucho chiste se están esfumando. Sin embargo, la visión contemporánea no resulta mucho más esperanzadora. Si bien siempre hubo un Dante y una Beatriz circulando en los infiernos, los motivos de aquel eran más estéticos, abstractos, generados por una imagen propia y no por una seducción mutua. Beatriz era apetecible, eso seguro, pero más una estatua apetecible que lo que las protagonistas de las historias de amor resultan hoy. Hoy son ellas quienes viajan a los infiernos, casi siempre con un aire de indiferencia perfectamente estudiado, y se sumergen en el conflicto de sus atormentados amantuchos, todo para recordarles que su conflicto es lastimero e innecesario y que ellas son un territorio mucho más digno de conquistar que sus propios conflictos. Mujeres que escriben mapas de sí mismas y que se jactan de ser una mejor conquista que Persia, Mesopotamia o una neurosis obsesivo compulsiva.

El pequeño problema, es que en lugar de buscar Alejandros Magnos se concentran en tipos como Kafka o Camus o cualquier otro sufriente con licencia. Y de pronto este arquetipo, que bien podría denominarse "Cucaracha Extranjera" (por motivos literarios, que no xenofóbicos), las deja botadas en medio del viaje, les huye, no las estimula lo suficiente, se devuelve a su caparazón y las olvida, dejándolas en medio de una nueva insatisfacción y con motivos para definir a los hombres como bichejos pusilánimes. Con justa razón.

Lo curioso aquí no es establecer generalidades. Siempre han existido mujeres fuertes y hombres débiles. Y viceversa. La cuestión es cómo este arquetipo de la mujer-Virgilio, que se vale más de su fortaleza emocional que de sus encantos superficiales, para llevarnos al delirio (infierno) y de vuelta, está cada vez más valuada y representada en el cine y otras artes. Y si bien, tanto el personaje masculino como la propia heroína están en muchos casos caricaturizados en exceso, es innegable que esta redefinición del encanto femenino es sumamente paradójica, si se piensa en los metrosexuales y otras menudencias.

Ahora las mujeres son quienes ostentan el poder y juegan a la territorialidad, mientras los hombres se ponen cremita Lancome y mascarillas de aguacate para agradarles. Un tanto extremo, si me preguntan, pero la tendencia parece ser irreversible. Es como con los alimentos orgánicos e infinidad de otros inventos de la posmodernidad. Ahora la gente rica paga fortunas para comerse lo que antes comía la gente pobre, mientras los pobres se retacan de esa comida industrializada, que antes los ricos veneraron y llenaron de dinero. Le pagamos a McDonalds para que sus dueños puedan comer en los Green Corner. Absurdo.

Aunque si me remito a mí, sé que no hay nada como una mujer peleona, con o sin mapa, pero llena de palabras. No me imagino un viaje al infierno que no implique una reflexión del mío propio. No me imagino un acto de cortejo que no suponga otorgar el poder de cuando en cuando. Quizá también soy una cucaracha kafkiana, pero las Clementines o las Claires, como la de la película de ayer (Elizabethtown, de Cameron Crowe), son algo digno de significar cualquier vida. Y más si la vida en cuestión es una maraña.

Así pues, Dante hoy viaja al infierno a buscarse a sí mismo. Ya no es Beatriz ni la forma de su cara delante del sol. Es Beatriz y sus enigmas, sus patadas, su vuelcos, su pasividad impulsiva, su te tomo para que me tomes. No me sorprende, pues, tanta confusión, tanta gente infeliz o frustrada por sus relaciones de pareja, ni tanto cansancio. Finalmente, no es fácil vencer y ser vencido en un sólo acto de voluntad. Pero hay tiempo. Todavía.

abril 01, 2006

Luego de tanto.

Recuerdo la primera vez que me desnudé frente a las manos de alguien. Recuerdo cuando entregué las armas, el cinturón, las agujetas, el destino. Recuerdo lo impaciente que estaba por encontrarle la magia a esa rendición. Recuerdo cómo finalmente la encontré y me abstraje, supuse, morí.

Morí. En realidad he muerto muchas veces. Como todos, se den cuenta o no. Muchas veces. Se muere todos los días. Pero es como llevar una dieta, un régimen: Uno lo lleva y ya. Los demás se dan cuenta luego de mucho tiempo.

Ya no quiero morir. O tal vez sólo quisiera dejar de darme cuenta. No lo sé. Lo cierto es que me siento cansado de la resurrección. Cada día, cada pena, cada mañanita necia que se empeña en despertarme (o hacerme dormir). Harto, pues. Harto sin más.

Y algo que no soporto es una flor que no tiene ojos que le contemplen. No soporto eso ni a las mujeres mal amadas. Y no es que yo mal ame. Yo amo por intervalos, pero amo bien. Lo que detesto es la mentira, la enlongación, la promesa suministrada por goteros. Gota, te quiero, gota, te sigo queriendo, gota, quédate, gota, aquí estoy, gota, parece que no pero sí, gota, no crezcas, gota, no luches, gota, confórmate, gota, aguanta, gota, te quiero otra vez. Revoltijo de mentiras. Carne de los muy mentirosos hambrientos. ¿Por qué no ser real? ¿Por qué no decir, en principio, que nada es tan cauce ni tan río ni tan siempre? ¿Por qué no aceptar cuando se es inapetente, indeseable, melodía sorda?

Ay de los pobres hombres que pretenden sujetar el amor con promesas y futuros. Ay de las promesas. Ay de quienes no admiten que no hay canción que dure por siempre. Ay de los que no aprovechan las pausas para respirar y repasar en su cabeza la siguiente estrofa. Ay de los compases que no se tocan. Ay, lloremos, lloremos. Y luego riámonos de los "pobres" hombres. Ni yo ni nada es capaz de escaparse. Oscilamos sin remedio.

Por eso, y sólo por eso, pegaré un pedacito de sabiduría popular. Un algo que me hizo llorar cuando no me interesaba hacer llorar a nadie. Algo final. Algo sin plumas. Helo aquí:


"Aquella noche no le vi ponerse en camino. Cuando le alcancé, marchaba con paso rápido y decidido y me dijo solamente:

-¡Ah, estás ahí!

Me cogió de la mano y externó su preocupación:

-Has hecho mal. Vas a sufrir mucho creyendo que estoy muerto, pero no será así.

Yo me callaba.

-¿Comprendes? Es demasiado lejos y no puedo llevar este cuerpo que pesa demasiado.

Seguí callado.

-Será como una corteza vieja que se abandona. Y no son nada tristes las viejas cortezas...

Yo me callaba. El Principito perdió un poco de ánimo. Pero hizo un esfuerzo y dijo:

-Será agradable ¿sabes? Yo miraré también las estrellas. Todas serán pozos con esquinas herrumbrosas. Todas las estrellas me darán de beber.

Yo me callaba.

-¡Será tan divertido! Tú tendrás quinientos millones de cascabeles y yo, yo tendré quinientos millones de fuentes...


El Principito se calló también; estaba llorando.

-Es allí; déjame solo.

Se sentó porque tenía miedo. Dijo aún:

-¿Sabes?... mi flor... soy responsable... ¡y ella es tan débil y tan inocente! Sólo tiene cuatro espinas para defenderse contra el mundo...

Me senté: Ya no podía mantenerme en pie.


-Ahí está... eso es todo...

Vacíló todavía un instante, pero luego se levantó y dio un paso. Yo no pude moverme.

Un relámpago amarillo centelleó en su tobillo. Quedó un instante inmóvil, sin exhalar un grito. Luego cayó lentamente,como cae un árbol. Sin hacer el menor ruido, por causa de la arena"

marzo 29, 2006

Deja Vu

La vida está llena de ellos. A veces cuando vemos pasar un gato al lado de una fuente al lado de una flor, por sobre el pavimento. A veces cuando estornudamos de tal o cual modo. A veces sin decir ni ver ni oir nada. La mente registra un momento y lo equipara con otro y lo presiente como parte de lo ya vivido. Explicaciones abundan.

Dicen los científicos (entre muchas de sus pendejadas) que se trata de un pedo ocular. El ojo izquierdo y su respectivo nervio óptico actúa asincrónicamente con respecto al ojo derecho y entonces, shazzam, el deja vu habita nuestra cabeza. Creíble, sistemático, aburrido, luego entonces quizás pendejo.

Y los metafísicos (metapendejos por lo regular también) opinan que se trata de vidas previas, aprendizajes, errores en el código de la matrix, vivencias previamente construídas por nuestra cabeza. Insuperable montón de mamadas, pues. Peor que la política: Aquí sí no hay a quién recurrir en busca de utopías.

Yo, me myself, I, miguelito, prescindo arteramente de cualquier explicación. ME dejo de compulsiones y me dedico sencillamente a vivirlos. Deja Vu, Deja Vu -me digo-. Y luego continúo cagándola sin verguenza. ¿Quién podría culparme de ser una veleta emocional si lo soy con suficiente honestidad?

Lo de siempre duele como nunca. La sensatez trazando las fronteras del amor y el atrevimiento: Mi deja vu máximo se desnuda mientras me vuelven a preguntar cosas como ¿Por qué me amas y me llevas al infinito para después devolverme a las cloacas de la realidad? ¿Por qué no puedes mantener la nota, el tono, el aliento subido al punto de nunca volver del idilio y el clímax?

Respondo que no sé. Apelo al deja vu. Afirmo que me lo han dicho muchas veces y que no tengo réplica certera para ello. Y luego reconsidero: ¿Qué no el amor supone una paciente y fugaz vuelta por las laderas cochambrosas de las nubes? ¿Qué no se trata de mirar, un ratito nomás, mientras se aspira el aroma de lo perfecto? ¿Si te amara siempre, si todo el día retozáramos sobre las nubes, cómo podrías distinguir mi amor de la podredumbre de la vida? ¿O mi amor del de otros? ¿O mi vigilia de mi letargo apestoso y funesto?

Repito, a manera de deja vu y a ocho voces: Sólo puedo amar por lapsos y no por eternidades. Pero puedo amar fuerte. Puedo amar bien mientras parpadeas y te dejas amar. No más.

Y sí puedo estar. Puedo quedarme. Puedo amarte sólo a ti, sólo a cualquiera, sólo a nadie también. Una única condición: Dejémonos dormir a ratos, respetemos el ensueño ajeno, vacilemos libremente desde la cresta hasta el valle de las dudas y los arrepentimientos. Y claro, amémonos otra vez luego.

Alguien dijo llueve. Llovamos.

marzo 27, 2006

Benson and Jedches: Todo está dicho.

Poniéndose cronista, habría que admitirlo. Y poniéndose necio, también: Todo este acto -impostergable y necio- que resulta del contemplar lo que otros dicen, acaba siendo una necedad casi narcisista. Escuchamos, de algún modo, porque quisiéramos decir. Apreciamos, ciertamente, porque de algún modo consideramos que nosotros mismos y nadie más, podría decir lo que se nos es dicho. Mentirosos-comodinos, please, abstenerse de pensar.
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Y sí, es real: De algún modo todos miramos para luego mirarnos. Y oímos para quizás oírnos. Y hasta medio olemos para ver si logramos olisquearnos: No existe such thing as un remedio. Estamos perdidamente perdidos.
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Claro: Sabemos caer. Caemos sin mapa y sin ayuda. Y so fucking what? Finalmente resultamos estar todos arrojados sin remedio. So what? Qué tiene de malo? Déjennos dormir. Déjennos caer. Déjennos molestar.
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Y moléstense quienes lo merezcan. So what?

marzo 25, 2006

Cresta, valle, alba, ocaso. Ondas en hertz o ups and downs. It's all the same.

Llegas a donde sea que no habías ido. Escuchas:

- ¿Y qué carro traes ahorita, goooey?
- Pues el mismo, la neta. No he podido cambiarlo.
- ¿Neeeetaaaa?
- Sí, gooooey, no lo he podido cambiar.
- Uta, pos yo ya no tengo el Alfa Romeo de mi mamá, goooey, lo choqué mal pedo.
- ¿Te caaae, goooey?
- Síca. Me caeca. Lo choque mal pedo y maté unos pobre goooeyes ca.
- Chale, goooey. Qué mal pedo.
- Sí, la net. Ochenta y cinco mil varos cash. Estuvo del nabo, ca.
- Chale. ¿Neta? ¿Ochenta y cinco, goooey?
- Sí, goey, estuvo cabrón.

Y estás en un lugar donde a diestra y siniestra hay mujeres que no sólo se ajustan el estándar de deseabilidad de los mortales. Están mucho más allá. Están más buenas que el propio concepto de buenez. Senos desbordantes, ojos que pictóricamente alcanzan el infinito, nalgas que no sólo llaman la atención: Ladran por ella. Todo envuelto en una atmósfera bella y tecachamalquera como la que provee el "Pos no hay pedo goooey".

Y yo, primera vez ahí, estoy de espectador. Incrédulo ante conversaciones como la anterior. Emputado frente a los mismísimos alcances del vacío burgués. ¿De verdad los niños bien hablan de tanta pendejada? ¿Y de verdad sus amigos bien se interesan? ¿Y a poco también resulta verdad todo ese hacerse pendejas que practican las niñas que llevan los niños bien? ¿Es el mundo tan absurdo como eso?

Hoy, ahí mismo, la luz se fue tres veces. Con todo y que era un bar de moda, no había la más mínima luz de emergencia (ni el mínimo no-break, pobres pendejos principiantes) para respaldar el imponderable de medianoche. La luz se fue y se fue. Las cuentas seguían ahí. Los participantes de la peda también. ¿Se puede ser tan pendejo como eso?

Y, digo, como mera acotación, el puto bar es, al menos parcialmente, una propiedad de Crispin y Rawdon. Pa quienes no lo conozcan, digamos que son los Reyes Midas de la Condechi. Antiguos dueños del Colmillo. Actuales dueños del Blackhorse, el Capicua, el Prima, y, vaya sorpresa, también del Tiki Bar. Por lo tanto el lleno total no era sorpresa alguna. Las mujeres de revista tampoco. Los hombres deliciosos mucho menos. Todo se ajustaba, finalmente, a la normalidad que implica un antro de Crispin y compañía.

La cosa es que era mi primera vez ahí. Como sólo dos veces he estado en el Blackhorse. Como sólo tres he aguantado el Colmillo. Y en todas las ocasiones ha sido el voyeuriusmo lo que me ha mantenido aguantando tanto tiempo. Y esta vez también. Y esta vez, tratándose de las once y pico de la noche, repleto de hueva, decidí con mayor énfasis participar de mi propio experimento antropológico. So what.

Y escuché mamadas como las que ya reproduje. Y escuché otras peores. Pero de pronto, de la nada, se fue la luz. Alguien cantó las mañanitas lo suficiente hasta que la luz volvió. Y entonces continué con mi voyeurismo antropológico.

Luego la luz se volvió a ir. Y se fue justo antes de que había mirado varias veces a cierta mujer de pelo negro, corto, bello, y con ojos negros, largos y bellos también, sin que eso supusiera nada más. Sólo la miré. No esperaba nada en absoluto. Y nada pasó.

Pero entonces me senté junto a ella, y ella era más frágil que supostura. Ella era ella y se justificaba tras algunos mezcales. Y yo me justifiqué tras mis vodkas o mis nadas. Pero no. Había mucha historia para discernir. Y, sin más, me propuse discernirla. Y lo hice.



Y no sé dómde está. Y quisiera.














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marzo 22, 2006

Verdades Desechables (I)

El plástico con el que empaquetan pilas, aparatitos electrónicos, juguetes y otras muchas viandas, puede ser un enemigo mortal.
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No basta con sentarse a cagar: Es imprescindible revisar si hay papel.
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Si no se sabe decir mentiras, hay que trabajar en el disimulo del rubor.
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(Casi) no hay malos o buenos besadores: Sólo hay quienes saben leer los labios y quienes no.
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Hay clichés sabios y clichés pendejos. Y por sobre todos opera un gran cliché que sirve como criterio para diferenciarlos.
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Si te torturan las disyuntivas, opta por no elegir.
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Si te atormenta la indecisión, decide cualquier cosa.
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Una mordidita a nadie se le niega.
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Si se le acaba el gas al chesco, cómprate otro o aprende a gozar del jarabe.
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A todos nos gustan todas. Apúrate y no reclames.
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Comprar libros no es leer, pero qué rico huele. (*No nos hacemos responsables del surrealismo inherente a cada verdad desplegada)
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Masturbarse es bueno, coger es mejor. Masturbarse, sin embargo, es bueno.
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Si sientes que te inunda el ingenio, envásalo y no le pierdas. Puede no volver jamás.
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Más vale decir más vale que el conformarse con el silencio. Tú puedes: Siempre hay un cliché capaz de hacerte ver sabio. (Incrédulos remitirse a la verdad número 5)
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Si tienes sueño, duérmete. Si tienes hambre, traga. Aunque si no tienes ni sueño, ni hambre, ni nada que postear, tú sólo cénate algo bueno, digiere y luego postea cualquier cosa. Ah, y por el amor de un perro: duérmete luego.

marzo 16, 2006

La realidad es necia

De pronto me pregunto casi todo. Me jodo, me cago y me cuestiono: ¿De dónde viene esa puta necedad de plantear el amor "social" como una correspondencia biunívoca? ¿De dónde es que sale esa pinche necesidad de garantías y coberturas amplias cuando del amor se trata? ¿Cómo es que tan descuidadamente nos dejamos educar para exigir esa extensa serie de requisitos y demandas unilaterales que imponemos mientras decimos "amar"?
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Mientras más tiempo paso y repaso en este mundo, menos me convence la historia del amor equitativamente correspondido. Igual con la monogamia. Igual, hasta cierto punto, que cuando se trata de vivir certezas o apegarse a una convicción, cualesquiera fuere su índole. La verdad se parece más, día con día, a la dubitativa certidumbre de que "Nada es para tanto". Mucho menos uno mismo.
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¿Quién dice que uno no puede amar durante unas fracciones de segundo, cualquier cosa? ¿Quién puede asegurar que La Verdad es milenaria y única e indivisible? ¿Quién puede realmente convencerse de que mañana amará, o de que lloverá o de que hará un calor asqueroso e implacable? Y con cada uno de esos posibles "quienes" en mí resucita un "hasta-dónde-cómo-cuándo-y-por-qué". A convertir a los convertibles. Yo paso.
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Ahora, el pero está en que quizás nos resulta más feliz y satisfactorio concentrarnos y focalizar nuestro deseo sobre algún supuesto objeto. Quizás es más sencillo "amar" según el manual, y desamar -claro- bajo las mismas reglas, que vivir lo que implica creer y desengañarse, construir y luego entonces desajustar el rompecabezas que resulta al oscilar sin la obligatoriedad de atenerse a regla alguna. Suena mucho a que sí. (Jugar a que se ama es más sencillo a existir sin que amar sea un sí y sólo si...)
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"Foucaultianamente" (y que Batio me perdone la referencia culturosa), o digamos: vértice tras vértice, límite tras límite, y mientras uno se siente desnudo sobre una tenue montaña rusa, parece más fácil coludirse con cualquier terquedad propia que vivir desorbitado y sin certidumbre. El problema aparece cuando uno se toma la molestia de analizar: Ahí no se vislumbra un regreso. La terquedad amorosa deja de ser suficiente. La monogamia y el compromiso son válidos pero no imperecederos. Existir se sobrepone al amor. Ya no se ama para existir ni se existe para amar. Se asume lo falible. Se respeta todo aquello que no puede prevenirse.

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Entonces uno ama sin tanto futuro, sin tanto miedo, sin tanto contexto. Uno ama aún mejor: Porque un amor sin calabozos es más amor que cualquier sembradío de promesas.



Y ya.

marzo 11, 2006

Instantáneas vivenciales

Hay días en los que no se puede escribir nada. Hay días en los que hay tanto que escribir que se llega a un punto donde las palabras "salen sobrando". Hay días donde todo está claro y nada quiebra esa convicción implacable. Hay otros días en los que cuesta mucho pensar y nada encaja suficientemente bien. Y hay, incluso, días donde coexisten todas estas cosas en el mismo lugar del tiempo. Días donde se está claro y confuso al mismo tiempo. Días donde se quiere un todo con sabor a nada. Días necios y persistentes. Días que claman por la noche y que, llegando ahí, ruegan del mismo modo por una vuelta en U. Días que justifican el significado de la necedad. Días que oscilan para lograr reglamentar la incoherencia, y luego seguir andando el camino. Días que nos reclaman sin piedad.

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Yo sencillamente reniego de los días y de las semanas, de una vez. Me ocupo de la tarea batiana, y batianamente contesto lo siguiente:


Este es el "manuscrito" original:

Somos la versión cínica de aquella tonteria que llamas nihilismo.
Somos el final visto como aquel muro que derrumbas para hallarte con la nada perfecta.

En aquella esquina donde hallas al perdedor, al defraudado, al ridículo lumpem marxista, somos nosotros los que le patean sólo por diversión.

Somos la incredulidad vuelta broma, la angustia como el humor perfecto que nos deja disfrutar de un partido de futbol,o del tráfico como la inconmensurable sala de espera de la vida. Somos el deficit como herencia y no como esperanza.

Somos esas papeletas arrojadas al piso en la bolsa de valores, siempre a punto de la compra y de la venta, siempre olvidados en la interdicción del deseo comercial, siempre como ceros planos que no están a la izquierda ni se hallan a la derecha.

Somos la hora equivocada, el retraso falso, la neurosis cíclica del trabajador encabronado con el sistema de transporte público. En realidad somos el trabajo a media cuadra de tu casa.

Somos afines a tu indiferencia. Estamos unidos por las migajas de pan arrojadas por hansel y gretel. Nuestra jerarquía y fortaleza está basada en un estudio genealógico que nos conduce a la nada, como primer padre, y a la risa, como la primera madre.

El mundo es ridículo ¿no lo han notado? Creemos que el statu-quo es la incapacidad colectiva para aceptar que nuestras vidas forman parte de las tiras cómicas. En todo caso, yo soy Charlie Brown.
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Y esta es mi humilde versión:



Somos el mismísimo cinismo. Somos a veces tonterías. Somos lo que nos da la gana de ser. Llámennos nihilistas. Llámennos como quieran.

Somos el final visto como un otro muro que derrumbas para hallarte (otra vez) con la nada perfecta. Somos la respuesta al laberinto que comienzas. Somos la entrada al que invariablemente sigue.

En esa esquina donde hayas al perdedor y al defraudado; en esa otra donde conmueves al ridículo lumpem marxista o al irreparable exitoso positivista, habrás de hallarnos: Somos nosotros los que gozan pateándolos a todos por la pura diversión de hacerlo.

Somos la incredulidad vuelta broma, somos la angustia como síntoma del humor perfecto que nos deja disfrutar de un partido de futbol, o de un embotellamiento trágico, y también somos los que vivimos la vida como si fuera una inconmensurable sala de espera. Somos un déficit por antonomasia. Odiamos, por tanto, toda insatisfacción que se disfrace de esperanza. Que el dolor duela y las ganas abunden.

Ocurrimos. Sucedemos. No somos mesurables. Resultamos ser incluso peores que esas papeletas arrojadas al piso en cualquier mercado de valores. Gozamos de vivir a punto de ser compra y de ser venta. Cómodamente existimos, olvidados en la interdicción del deseo comercial. Somos esos ceros planos que no están a la izquierda ni se hallan a la derecha. Oscilamos convenientemente.

Somos la hora equivocada, el ya merito y el ora sí. Somos el retraso falso y la neurosis cíclica del trabajador encabronado con el sistema de transporte público. En realidad somos el trabajo a media cuadra de tu casa. Y a veces también somos ese par de semanas en la güeva por las que debes pedir permiso. Somos el cansancio y el tezón.

Somos afines a tu indiferencia. Estamos unidos por las migajas de pan arrojadas por hansel y gretel. Somos tan excitantes y tan reales como una cogida en dibujos animados. Somos tan falsos como una patada en los huevos. Somos lo que se nos pega la gana ser y justo cuando debemos serlo.

Nuestra jerarquía y nuestra fortaleza están estrictamente sustentadas por un estudio genealógico que nos conduce a la nada, como primer padre, y a la risa, como la primera madre. Somos un híbrido resultante de cierto ahora y cierta conveniencia. Y además nos vale verga. Somos durante todas las horas en las que la ventanilla de quejas permanece cerrada. Y a carcajada plena.

Siendo lo que somos, también decimos: El mundo es básicamente ridículo ¿No lo has notado? Creemos que el statu quo es esa incapacidad colectiva para aceptar que nuestras vidas son causa (rara vez) pero casi siempre consecuencia (¿a poco no?) de cualquier cliché harto violentado y hasta de las mismísimas tiras cómicas. En todo caso, somos Charlie Brown. Somos la sopa de Mafalda. Somos el Némesis de Superman. Somos la güeva de Mister Natural. Somos el Stalin de DC Comics. La escasez de tinta de Marvel. La noche soleada de Stan Lee, la grisaciedad de Cortázar, la estupidez de Platón, el ausentismo de Nietzche, la decencia de Bukoswki, el "otoño del patriarca", la cinta faltante de cualquier máquina de escribir. Somos el hartazgo. ¿Y qué?

marzo 04, 2006

Cortadita de papel

Siempre he admitido mi redomado egoísmo. Y no es que no me importen los demás, lo "de afuera", las circunstancias o cómo las percibo. Sencillamente es que me duele más lo que me duele a mí. Una cortadita de papel en la puntita del dedo más inutil (el anular, por ejemplo) es siempre una tortura avasallante si lo comparo con el sufrimiento hipócrita que me pueden provocar todos esos pobres niños que mueren, injustamente, segundo a segundo, por cualquier causa incluyendo la peor, y en cada rincón del mundo. ¿Para qué disimular?

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Luego están los que niegan que mi dolor es mío (o su dolor el suyo). Todos esos -quisiera pensar ingenuos pero más bien creo que se trata de cobardes o tramposos- pobres seres que afirman que el dolor (y todo lo demás) no nos pertenece. Los mismos que miran la vida como una sopa o revoltijo de vivencias donde todo preexiste y donde navegamos a través de los sentidos. La unidad, el todo significante, el pozole de la existencia. El karma y el destino. Dios, Cristo, Yahve. Marionetas somos y como rábanos en el gran pozole fungimos. Bobadas.

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Y es que el universo o "la realidad" podrían ser unitarios, en sí mismos. A mí, honestamente, me vale madres. Yo quiero más chile piquín de cuando en cuando. Orégano, limón. Maciza o quizás nomás lechuga. Pero quiero decir yo quiero. Quiero creer que creo en la Conciencia. Ya si soy una partícula subatómica dentro de una pinchísima molécula que forma una pinchurrientísima célula que resulta ser el graaan planeta tierra me resulta una verdad inútil. A mí que me pasen las tostadas, el habanero. Un baño para guacarear el pozole. Otra pozolería porque etayanomegutó. Anything except from a destiny I cannot hold.

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Me duele mi cortadita a ratos. A veces no. A veces me invento una donde no hay. A veces vierto vinagre y otras más la cuido, lamo y sano fervientemente. He ahí mi pequeña libertad. Mi gran margen de error. Y mi única convicción es quizás esa: Mi cortadita es mía. No pienso dedicarme a propinar cortaditas a diestra y siniestra, pa ver si nos identificamos, no. Cada quien su dolor y sus bálsamos. Y si nos vemos, mejor nos dedicamos a algo mejor que la narrativa de esas breves hemorragias. ¿Qué tal el sexo? ¿Qué tal una buena película? ¿Qué tal un poco de jazz, euforia y unos pocos ratitos de sabroso olvido? Sobra el tiempo para dolerse, y para autoinflingirse, y para estar arrepentido.

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Y hoy, casi sin beber y sin jazz y sin olvido; hoy con una cortadota que me tiene hinchado y repleto de drogas farmacéuticas, me siento infeliz, lúgubre, atormentadoso, carente de inspiración. Ah, pero qué chingados, también me siento contento, luminoso, casi casi entusiasmado, vaya. Imagino que de eso se trata estar vivo. Mi pozole sin rábanos: El mundo hoy pasa la noche conmigo. (aunque haga frío)

marzo 03, 2006

Tapón

No debí haber visto los Dukes de Hazard en mi temprana infancia. Nada más me trepo a un auto rojo y le veo cara de Maverick volador. Es tan divertido saltar zanjas en Monterrey esquina Oaxaca. Es tan divertido volarse la jeta contra el volante y recibir chingo de puntos de sutura. Es tan divertido tardarse dos días en ir al médico y creer que unos vendoletes hacen el paro (es como usar un kotex para una hemorragia cerebral...)

Es tan divertido tomar antibióticos y no poderme aderezar la garganta y las ganas con unos mezcalitos. Es tan divertido no ir al jazz de los lunes ni al de los miércoles ni al de ningún día. Es tan divertido no poder escribir algo "inspirado y ocurrente". Es tan divertido leer librajos de poca monta e ir a trabajar pensando en tonterías. Es tan pero tan divertido tener una nueva chamba y sentirme el mismo ruco de siempre.

Bah, bah, bah. Creo que necesito darme otra vuelta por el desierto.

Mientras tanto, blogueo en horas de comida y no encuentro mucho que decir. De pronto me doy cuenta de que extraño a mucha gente que resulta estar a miles de kilómetros de aquí. Snif.

Yo estoy a miles de kilómetros de mí mismo. Ya que me quiten los chingados puntos. Necesito resucitar henchido en formol (pero sin coche a la mano).