La linea que separa a un valiente de un cobarde está trazada con cinismo.

febrero 28, 2005

Las réplicas de Replicante (continúan)

No ha pasado siquiera otro día. En la calma chicha de mi cruda dominguera, que acabó siendo solo moral porque el alcohol me abandonó este fin de semana, una nueva réplica apareció sin avisar en este recién nacido blog.

Por un lado, el señor Volovich insiste en el asunto de los nombres. Que si mi nombre da lo mismo que mi nick, que si de todos modos persiste el anonimato, que si soy antisemita, etcétera.

¿Tendría algún caso decir que me apellido Pérez Pérez o Belaunzaran Aguirre? ¿Haría alguna diferencia? El hecho de que le resulte tan necesario ponerle nombre y apellido a las palabras, simplemente confirma mi teoría de que la gente supuestamente responsable de la creación cultural en nuestro país no puede encontrar validez que no sea precedida por un título, un nombre, unas especie de convención nobiliaria que otorgue poder a lo dicho, sin importar si esto es brillante o pendejo. Lo digo claramente: Importa un bledo si publico mi apellido, porque de cualquier modo no sabrían quién demonios soy. Eso me hace sumamente libre, por un lado, y sumamente insignificante (gracias al suelo), a los ojos de la Altísima Corte Literaria. No le veo ningún caso a esa necesidad tan imperiosa de etiquetas tan bobas como un nombre y un apellido. Solo aquellos que se enorgullecen de la casualidad casi cuántica de haber nacido judíos y no olmecas, holandeses y no araucanos, tepiteños y no franceses, y que promueven el regionalismo, el orgullo cultural, el patriotismo y demás enfermedades psicosociales, pueden estar interesados en si me llamo Pedro o Pieter. A mi me da lo mismo y a mis palabras (que no son realmente mías en realidad) también.

Sobre mi supuesto antisemitismo, temo defraudarlos. Tampoco me importa un bledo la herencia cultural, cosa muy casual y aleatoria, que un individuo pueda tener. Tengo buenos amigos judíos que sufren y gozan su estatus cultural todos los días. Tengo otros amigos también judíos, que les importa un bledo serlo. Que son mis amigos por otras causas y no por haber nacido donde nacieron, ni llamarse como se llaman. Ahí es donde comienzan los problemas de segregación tanto de la cultura nacional como del mundo: en la mente de todo aquel que se quiere sentir diferente por razones extrínsecas a lo que dice y hace.

El nuevo comentario, cambiando de réplica, que llegó sin aviso este domingo, dice así:
Anonymous said...

Llegué aquí por casualidad. Leí algunos de tus posts por voluntad propia. Nadie me obligó. Nadie te censura, es tu blog, di lo que quieras decir. Supongo que si decidiste dejar la función de comentarios es porque esperas reacciones. Y supongo también que no serás tan naïve como para sorprenderte que haya quienes se sientan MUY insultados por tu elección de vocabulario (let alone tus opiniones sobre ell@s). Coincido que en México -como en todos lados- es común que veamos a las mismas voces en todos lados. A veces, desde fuera, esto puede verse como elitismo, como autofagia, como onanismo intelectual, como amiguismo culturero y egoísta. No siempre es así, though. Y sólo se sabe que no siempre es así si se ha intentado trabajar cosas, si en verdad se desea hacer de la escritura -o de cualquier otro tipo de expresión sujeta a contextos culturales institucionales- un modo de vida. Hay que saber fundamentar el resentimiento, y así como aprender a convertir el enojo en algo creativo y no sólo en puro odio. Tus comentarios sobre Tanya y Ari -sólo a la Sandler conozco personalmente, y eso muy distanciadamente- son bastante hirientes, groseros e improductivos. No es que me asuste tu incorrección política: me asusta tu incapacidad para juzgar su trabajo y no sus personas, sus vidas públicas que al parecer has presenciado desde la trinchera de una barra sirviendo alcohol. Dime que has hecho; dime cómo hablas y te diré quién eres y quién quisieras ser. No odies. Mejor escribe un artículo bien fundamentado. Hablemos de literatura, de ensayo, de crítica. No de "hoyos fofos" u orígenes étnicos o religiones. Tu blog es de esos que prefiero evitar, porque me hacen perder la fe en la crítica en México. Insisto: la crítica es necesaria, y es fundamental que se denuncie que en un país de millones y millones la actividad cultural esté reservada a un puñado. Sin embargo, la cosa no va por el odio y el resentimiento, por la grosería y la reacción de tripa. Take it easy, dude. Tómate un whiskey. Escribe algo. Respira ondo. Deja el bar e intenta el yoga. Y sigue escribiendo, sin odiar a los demás que lo hacen, bien o mal. Preocúpate por escribir bien tú mismo. Aprende, como diría Hemingway, a tener tu detector de mierda. No de la mierda de los demás, sino de la tuya propia. Y luego, hablamos.

En cierto modo, muy general, me acusa de juzgar a algunos de los personajes que menciono en el primer post "por quienes son y no por su trabajo". Es decir, me acusa de lo mismo que me defiendo en los párrafos anteriores. El argumento es que mi selección de adjetivos es insultante, estúpida y superficial. En otro momento, parece estar de acuerdo con algunas ideas fundamentales, como el hecho de que la cultura está segregada y en manos de un puñado de personas. Y aquí es donde haré algunas precisiones:

1) Primero que nada, volveré a recurrir al lenguaje burocrático del segundo post, porque en definitiva, la procacidad voluntaria y enfática del primero, que pretendía ser sarcasmo puro y duro y repleto de ponzoña directa y apestosa, resulta muy hiriente para las vírgenes mentes de los que se han sentido insultados. Por eso, para poderme dar a entender sin andar lastimando susceptibilidades, seguiré en la tónica "civilizada" de los posts subsecuentes.

2) No sé quien escribe esta nueva réplica. Por la selección de palabras, cargadas de anglicismos y supuesta cordialidad, creo que se trata de alguien de Tijuana, si no del norte del país. Esto es una mera especulación y no pretende ser descalificatorio. Tijuana es un lugar del que estoy suficientemente enamorado. Digo todo esto solo a manera de que, quien quiera que sea el que mandó esta réplica, sepa a quién me dirijo al menos en mi fantasia.

3) Vamos directo al texto, para darle gusto a su autor, y ponernos analíticos y fundamentados:

Coincido que en México -como en todos lados- es común que veamos a las mismas voces en todos lados. A veces, desde fuera, esto puede verse como elitismo, como autofagia, como onanismo intelectual, como amiguismo culturero y egoísta. No siempre es así, though. Y sólo se sabe que no siempre es así si se ha intentado trabajar cosas, si en verdad se desea hacer de la escritura -o de cualquier otro tipo de expresión sujeta a contextos culturales institucionales- un modo de vida.

¿Solo se sabe que no vivimos, en realidad, una escena cultural segregada si se ha formado parte de la segregación misma, so pretexto de querer hacer de la creación un modo de vida? Como diría el muy imbécil perro Bermúdez: Uf-Uf-y-recontra-Uf. Aquí, lamentablemente, el afán de refutar mi postura se convierte en una auténtica validación de la misma: El error estriba precisamente en querer hacer de la creación literaria un "modo de vida sujeto a contextos institucionales". Esa es la trampa. Esa es la guarida del intelectual orgánico. Esa es la tragedia de músicos, actores, literatos y artistas visuales que aspiran a ser asimilados por su contexto institucional y respetados por los que ellos consideran "sus iguales".

Hay que saber fundamentar el resentimiento, y así como aprender a convertir el enojo en algo creativo y no sólo en puro odio. Tus comentarios sobre Tanya y Ari -sólo a la Sandler conozco personalmente, y eso muy distanciadamente- son bastante hirientes, groseros e improductivos. No es que me asuste tu incorrección política: me asusta tu incapacidad para juzgar su trabajo y no sus personas, sus vidas públicas que al parecer has presenciado desde la trinchera de una barra sirviendo alcohol.

Aquí solamente lamento no ser tan creativo como para haber convertido mi crítica en un poema en endecasílabos para darle gusto a este lector. Primero que nada, mis comentarios sobre Volovich y Sandler son una parte marginal de la crítica que hago a replicante y no creo que merezcan una novela, solo porque así les serían menos ácidos. Lamento, si hay algo que lamentar, el uso indiscriminado de palabras impías y sucias y de tónicas que pudieran sonar misóginas o antisemitas. Pero creo que debe quedar claro, más después del segundo post, que eso solo pretendía ser un ornamento prosaico para efectos enfáticos. Lo que me molesta no es ni que uno sea judío ni que la otra sea tan tonta como para llevar haciendo el ridículo por años, a los ojos de mucha gente. Me molestaron, esencialmente, sus textos carentes de profundidad o construídos sobre pretensiones de orgullo cultural, cosa que describo también desde el primer post. Y aunque al autor de esta réplica le parezca absurdo, me parece que debe haber cierta coherencia entre lo que uno hace y lo que uno es. Entre la obra y el autor. Es como pensar que Bukowski pudiera haber sido un fraile franciscano con preceptos religiosos recios y potentes. El artista y su obra, a mi muy particular modo de ver (gracias por darme anuencia para escribirlo en mi blog, por cierto) el artista y su obra no pueden estar tan desligados como para resultar esquizofrénicos. Y si lo están, la obra pierde mucha validez, y la persona puede ser llamada TRAMPOSA y DESHONESTA, al menos a mi juicio.

Dime que has hecho; dime cómo hablas y te diré quién eres y quién quisieras ser. No odies. Mejor escribe un artículo bien fundamentado. Hablemos de literatura, de ensayo, de crítica.

Aquí no voy a redundar más. El autor del post es UNO MAS de los que necesitan títulos nobiliarios para darle validez a las personas. ¿Qué he hecho? Nacer, de entrada. ¿Cómo hablo? Con la boca, con huevos, sin miedo a ser contestario o a no ser polite, y sobre todo, sin contratos con nadie ni intereses ocultos. ¿Quién soy? Soy yo mismo. Pendejo a veces, brillante otras. Lleno de mierda como todos y lleno de flores cuando me pongo floripondio. ¿Quién quisiera ser? La neta, quisiera ser Dios. Pero la vida me ha dejado claro que no lo soy, al contrario que a muchos intelectuales egoicos y soberbios.

No odies. Mejor escribe un artículo bien fundamentado. Hablemos de literatura, de ensayo, de crítica. No de "hoyos fofos" u orígenes étnicos o religiones. Tu blog es de esos que prefiero evitar, porque me hacen perder la fe en la crítica en México. Insisto: la crítica es necesaria, y es fundamental que se denuncie que en un país de millones y millones la actividad cultural esté reservada a un puñado. Sin embargo, la cosa no va por el odio y el resentimiento, por la grosería y la reacción de tripa

No odio. Esto no es sobre odio. Vivo bastante en paz con todo esto, la mayor parte del tiempo. Escribo artículos bien fundamentados cuando trabajo. Cuando escribo en este blog, puedo escribir absurdos, si eso me place. Pero en este caso, me parece que, como el segundo post lo demuestra, EXISTEN los fundamentos. Y sobre los "hoyos fofos" y demás recursos puercos, es solo una deliciosa manera de enfatizar lo que se me da la gana enfatizar. No es el quid de lo que quiero decir, pero por lo visto, sí funciona tal y como es su propósito, como palabras agitadoras para obligar que la gente que lee, ponga los ojos en la parte importante, que es la que mencionas a continuación: "un pais de millones donde la actividad cultural está reservada a un puñado".

Ah, y mis tripas están bien. Y las groserías siempre me han parecido deliciosas.

Take it easy, dude. Tómate un whiskey. Escribe algo. Respira ondo. Deja el bar e intenta el yoga. Y sigue escribiendo, sin odiar a los demás que lo hacen, bien o mal. Preocúpate por escribir bien tú mismo. Aprende, como diría Hemingway, a tener tu detector de mierda. No de la mierda de los demás, sino de la tuya propia. Y luego, hablamos.

Esto ya se pone un poco confuso. Me tomo un whiskey, escribo algo, dejo el bar e intento el yoga. ¿El yoga con un whiskey? ¿El whiskey lo compro en la tienda, ya que debo dejar el bar? ¿Escribo algo y sigo escribiendo?

No odio a los demás, ni odio a los que escriben. Me gusta mucho leer, aunque no particularmente a Hemingway. Definitivamente era un chingón el señor, pero creo que su detector de mierda se sobrecargó en algún momento y se puso un tiro en la cabeza, después de muchos whiskeys. Sobre mi detector de mierda personal, no te preocupes, lo calibro casi a diario. No me siento mejor que nadie (ni peor tampoco). Me encargo de propia mierda y denuncio aquella que hace brotar la mía cada que me viene en gana. Y de eso se trata mi repudio a la escena cultural. Porque, a diferencia de aquellos que no odio sino descalifico en mis posts, yo no me dedico a publicar mi propia mierda en revistas de circulación nacional. Espero que otros hagan lo mismo y la dejen para sus blogs. Y que nos den otras cosas cuando publican, en lugar, precisamente, de su mierda.


Salud.

febrero 27, 2005

Replicantes al grito de Guerra!

Han pasado muchos días desde mi último post, en el que, ensañado y algo pedo, me tomé la libertad de criticar el proyecto editorial de replicante y puntualizar los qués y los porqués de mi desdén hacia esta nueva aventura.

Hoy, sorprendentemente, he recibido harto feedback de algunos de los personajes que nombro en dicho post. Uno de ellos, Rogelio Villareal, que es un tipo que respeto y que he leído desde hace más de 12 años, me mandó un mail bastante polite, considerando que francamente me pasé de rudo en mi crítica hacia replicante y hacia algunos de sus amigos. Celebro que al menos Rogelio, a sus ya muchos años y con lo bastante habituado que está al lenguaje soez, a la amargura literaria, y a que un texto no tenga porqué tener un sentido ulterior y trascendente, haya conservado el estilo y me haya hecho los comentarios que me hizo, bastante relajados, y en buen pedo, un poco como es él mismo en la vida real.

Pero cuál sería mi sorpresa al leer un comment anónimo que vino un poco después de la visita de Rogelio:

Manito:

No te puedo llamar de otra manera porque no tienes los huevos de poner tu nombre. Dime algo: para que carajos haces un blog si no te interesa algun tipo de interlocucion?

Escribir que no hablas desde el resentimiento, manito, no te exime de que tu excelsa prosa (por cierto, Ridley no se escribe Riddley tarado) sea un despliegue autocompasivo y resentido de preparatoria. No encuentro en tu critica a Replicante ni una sola idea. Parece que servirles tragos a quienes criticas te sirvio para alimentar tu resentimiento de esclavo (ay, Nietzsche) y no para observar con atencion y agudeza tus alrededores. En fin, no te mereces tantas palabras.

Por cierto, manito, la proxima vez que visite tu bar espero que me sirvas una fria, y no un liquido tibio como lo son tus "reflexiones
"

Mi primera impresión es que el autor de este comentario solo puede ser Ari Volovich o quizá Fadanelli. Tal vez sea Rogelio mismo, pero no creo (aunque alguna vez creo haberlo oído decir "manito"). Pero lo más probable es que se trate del primero, que tiende y pretende, como es su costumbre, a decir cosas como "no tienes los huevos" y "para qué carajos" (pero sin acento).

Pero comencemos con las contradicciones:

- Le molesta mi anonimato, pero él mismo recurre a esa práctica. (Dejando a un lado que mi nombre aparece de cuando en cuando en algunos posts)

- Habla de "una especie de interlocución": Me pregunto qué demonios es ese pequeño link que dice "comments" que hay debajo de cada post. Ah, ya entiendo. Lo que el muchacho quiere es una interlocución como las que acostumbra: cercana a los putazos y en un bar de la condesa.

- Lo de Ridley Scott escrito como "Riddley" Scott me da mucha mucha mucha verguenza. Ese es el tipo de profundidad de análisis que esperaba mi post por parte de un intelectual como tú. Un estúpido dedazo para enfatizar tu supuesta "razón" JUAR!!

- Un "despliegue autocompasivo y resentido de preparatoria". Manito, como su nombre lo indica, este blog no pretende (como sí lo hace tu profunda obra) ser otra cosa que un diario virtual de un individuo "autocomplaciente" (que es algo muy vinculado a lo de autocompasivo). Te recuerdo que el link de este blog es autocomplaciente.blogspot.com. Es como meterte a una página de pro-vida y recriminarles su ultraderechismo, su mochería y su afinidad por las antorchas y los impíos. No es que no sea válido, simplemente es inútil, estúpido y arrogante.


No encuentro en tu critica a Replicante ni una sola idea
Me pregunto si de verdad sabes lo que es eso. Idea. ¿Nos ponemos platónicos?
Imagino que en el primer momento en que encontraste un dejo de ponzoña en mi post, te encabronaste de que no fuera uno más de tus admiradores y entonces dejaste de leer o leíste lo que tu película de diva lastimada te contó. Seré claro y puntual esta vez, y espero que el lenguaje burocrático te sea más útil que las metáforas y el sarcasmo:

1) Me molesta y mucho que un proyecto editorial "nuevo" recurra siempre a las mismas v
oces. Mismas plumas de la literatura y el periodismo que encontramos en todos los proyectos existentes. Como lo dije, no creo que la totalidad de replicante sea un desperdicio. Ni todos sus colaboradores unos pendejos, eso sería un tanto exagerado y mamón de mi parte (me pondría casi a tu nivel).

2) Me molesta la ambigüedad. Entendida esta por la incapacidad de replicante de tomar una postura clara, fuerte y contestaria frente al contexto cultural actual. Más aun si consideras que los replicantes, los de RIDLEY (gracias) Scott, eran de algún modo una especie de asesinos, de outsiders, de no pertenecientes, de revolucionarios, de perseguidos (espero que con eso logres pescar la idea). Es, desgraciadamente, otra publicación posmoderna que se jacta de su eclecticismo y no va más allá. Comparada con las otras revistas que ha publicado Rogelio, por ejemplo, esta me pareció demasiado light, politically correct, suave, sin destino a la vista, sin postura, sin destrucción del lenguaje convencional.

3) Me parece lamentable que se sigan perpetuando las prácticas que han elitizado la cultura en este país, y que son, en buena parte, causa de que la gente solo lea historietas y pendejadas por el estilo. En buena parte los intelectuales son culpables. Culpables porque recurren al hermetismo en su lenguaje y en su proceder. Culpables porque conforman grupos en eterna pugna en lugar de ser vasos comunicantes. Replicante se somete a esas reglas. Es por eso que no leo a casi nadie que no haya leído en cualquier otra revista "alineada". E incluso en la brillantísima "CÓDIGO" de la condesa, donde a muchos de los que critico anterior post, les encantaba escribir.

4) Otra "idea" (como tú las llamas) que expongo en el post es bastante elemental. Y atañe a las personas que menciono anteriormente (salvo Rogelio Villareal). Y es una crítica a su modus vivendi frente a su postura intelectual. Es decir, gente que pretende hablar desde la clase media o desde la postura "populachera" cuando en realidad están muy lejos de esa experiencia de vida. Y bueno, me dirás, es como estudiar plantas, animales y hongos. No tienes que ser uno de ellos para poderlos describir, desmenuzar, desentrañar. En efecto, no tienes que ser pobre para hablar de la pobreza, ni rico para hacerlo con la riqueza. Lo que es patético es que pretendas pertenecer. Que quieras hablar con la boca del rico o con la del pobre y no con la tuya propia. Y eso es un mal recurrente en los textos de muchas revistas, no solo replicante.




"Parece que servirles tragos a quienes criticas te sirvio para alimentar tu resentimiento de esclavo (ay, Nietzsche) y no para observar con atencion y agudeza tus alrededores. En fin, no te mereces tantas palabras.
Por cierto, manito, la proxima vez que visite tu bar espero que me sirvas una fria, y no un liquido tibio como lo son tus "reflexiones
"

- Esto ya no tiene una respuesta decente. En un afán por tratar de descalificar mis argumentos con la hipótesis de que soy un "esclavo resentido" el autor del comentario se exhibe como lo que es: Un clasista patético justo como los que describo en el punto anterior. (Y parafraseando tu estilo de crítica, te menciono rápidamente que hay cinco palabras sin tilde en esa oración: sirvió; atención; próxima; fría y líquido)


Lamento desairarte, mi estimado interlocutor, pero ya no sirvo tragos, gracias al sentido común. Vendí mi parte del bar pues, al "observar con agudeza mis alrededores" (lo cual suena como a manual de guardabosques), lo único que vi fue mucha mierda, muchos alcohólicos sintiéndose dioses, y mucho desprecio por el contacto humano. Debes sentirte como pez en el agua.

Terminada la interlocución que exigías, puedes seguir haciendo click aqui abajito, donde dice "comment", como la última vez,
manito.

Y por último, lamento no exhibir mi nombre completo, y no es ni por pena ni por miedo., como preguntaba Rogelio. Ni tampoco por falta de "huevos" como decía el anónimo. (No veo la relación) Simplemente nunca me ha gustado exhibir mi nombre completo en internet, básicamente por precaución, no frente a los que pudieran leer este blog desinteresadamente, sino frente a los cruces de información que hacen algunas agencias de espionaje informativo, mismas que me gusta criticar frecuentemente, y permanecer en la clandestinidad es necesario para hacerlo, y seguir transitando libremente por la calle.

Juan Carlos
cautivare@yahoo.com
juanklm@gmail.com




febrero 12, 2005

¿Replicante?

Los replicantes, como muchos cinéfilos saben, eran unos remedos de humano creados por una tecnología futurista un tanto dark que Riddley Scott nos recetó en su clásico BladeRunner de 1982, hace ya más de 20 años. Hace unos pocos meses, un grupo editorial por demás heterodoxo, decidió impulsar la creación de una revista "cultural" sin una línea clara, pero que, por detestable que nos pueda resultar su descarada promoción de los ya muy promovidos esbirros del presupuesto, también tuvo a bien darle algo de espacio a textos de gente no tan conocida ni maleada por las mieles del oscurantismo culturaloide nacional. ¿Cuál fue el nombre de este original y revolucionario proyecto? Nada menos que replicante.

Clap. Y no clap clap. Un aplauso a medias para los que estén tirando su dinero en otro proyecto sin futuro. Benditos los que desdeñan el porvenir financiero y los réditos. A ellos tal vez sí les importa generar un espacio fresco para presentar ideas nuevas. ¿Cuál es el problema? ¿Qué me impide vociferar loas a estos editores? Que en lugar de frescura, el 80% de su revista ha recurrido a las mismas y ya apestosas voces de la literatura y el periodismo nacionales. No solo eso, sino que, a diferencia de los pasquines localistas, se han tomado la molestia de buscar a la gente más anquilosada y sistemista de cada ciudad. Lo peor de Tijuana: léase Heriberto Yépez. Lo peor del Distrito Federal, zona Condechi: léase Fadanelli el Hawaiano. Lo peor de los wanna-be europeos: léase Adriana Díaz Enciso y sus epítetos tan patéticos como "epíteto patético". Infinita la náusea, como apología a todo esto.

¿Por qué mezclar a un Roger Bartra, que cuando menos tiene chamba que lo respalda, con el oportunismo y la pretensión infame de estos otros articuleros que lo único que disfrutan es perpetuar su elitismo, sus pequeñas mafias y su vividorrismo alcohólico permanente?

A muchos los conozco desde la trinchera más anónima y los he visto ser quienes realmente son cuando no hay posibilidad de tapujos, ni podiums, ni becas que los cobijen. Yo les he servido tragos, personalmente, desde la trinchera de los esclavos, en uno de esos bares condeseros donde les gusta departir cerca de la gente bonita y perfumada y donde trabaje por unos años. Y sin resentimiento social, ni miedo a equivocarme, puedo decir que los he visto ser patéticos, no porque vivan de sus huestes ni porque el sistema los tenga asimilados desde hace muchos vodkas, sino porque lo que escriben, en muchos casos, se parece mucho a lo que han escrito siempre los intelectuales orgánicos, construcciones casi arquitectónicas de ese discurso perpetuador del sistema y carente de fondo y de compromiso social. Lo único que quieren es que alguien, a través de comprarles su choro, les siga pichando los tragos y la coca que le compran a esos narcos, dealers y/o cuates que tanto desmenuzan en sus supuestos análisis, pero de los cuales solo conocen esas transacciones.

No hay nada peor que ese intelectual que pretende formar parte del pueblo, vive de sus apologías de lo supuestamente "naco", "mexicano" y "neto" y a la primera oportunidad se compra un trajecito lindo para sus presentaciones, o se gasta el dinero ligándose niñas bien en los antros de Polanco. Es peor que un Aguilar Camín o un Fernando del Paso o incluso que una Guadalupe Loaeza. Ellos al menos tienen clara su burguesía heredada o adquirida, y no reniegan de ella ni pretenden definir o pertenecer a la clase media y mucho menos al vasto pueblo de los jodidos.

Ni qué decir de otro par: La reverenda imbécil de Tanya Sandler, nalga recurrente de Fadanelli, aunque también un conocido hoyo fofo de todos los intelectualoides condeseros conocidos o potenciales, que con los mismos aires de grandeza inexplicables con los que pavoneaba su espantosa jeta por el DF, ahora se fue a apestar aun más Los Angeles y nos regala una crónica trillada y ridícula de su estadía in the Land of freedom. Y el mejor de todos: Ari Volovich. Uno de esos judíos orgullosos y petulantes que pueden hacerte pensar que Hitler en verdad tenía razón y que Auschwitz, como escarmiento, sería una caricia puberta para el castigo que semejante monstruito de la arrogancia merece. Otro que conozco en vivo y a todo color y que muchas veces estuvo a punto de ganarse madrizas descomunales en el bar, gracias a su carisma inherente.

Y vaya, es en eso en lo que se queda replicante, por desgracia. En un remedo de revista cultural que apenas al nacer está ya dando sus primeros estertores, por el mal juicio de alguien que, imagino, quiso vender usando los mismos métodos del sistema ya tan perfeccionado por Octavio Paz y sus vástagos. Y le quedan muy pocas oportunidades para escapar al estigma del elitismo intelectual, aunque por lo que sus dos números han mostrado, no dejaremos de tener a nuestros Yépez, nuestros Fadanellis y demás marionetas en los subsecuentes números. Yo haré lo mismo que con casi todas las demás revistas culturales que llegan a mis manos, y que no es difícil de imaginar. En el baño, cerca del contenido, y envueltas en un hálito de esperanza, me esperan para que, de mierda en mierda, me encuentre las pocas cosas meritorias que se esconden entre sus páginas.

febrero 07, 2005

febrero 06, 2005

Albert Pla de vuelta en México

Fue hace más de un año, lo recuerdo como si fuera ayer. Aunque quizá la historia debiera comenzar un par de años antes, cuando escuché por primera vez el album de Fonollosa de Albert Pla, gracias al fanatismo recalcitrante de un amigo español por su música indefinible y llena de deliciosas apologías de la perversión, el crimen y las drogas duras, suaves y confitadas.

Fue un largo tiempo el que me tomó encontrarle el gusto a sus canciones, que en un principio no me entraban, quizá porque la vocecita era demasiado delgada y dulzona, o porque no entendía bien si intentaban ser cursis o si lo eran involuntariamente (lo cual hubiera sido razón suficiente para detestarlas). Finalmente decidí que no me importaba entenderlas, y que me bastaba gozar de las imagenes nauseabundas y exquisitas que de ellas brotan como salpullido. Historias sobre la decadencia y la más apetecible locura.

Todas partiendo de la timidez sonora de la voz de este personaje, y llegando, invariablemente, a un climax violento digno de unas sabrosas puñaladas, a machete oxidado, en los lomos del establishment.

Una verdadera catarsis a la vena.

Sin embargo fui también largamente advertido sobre lo poco que conocía de Pla al conocer solo sus grabaciones y que en realidad el tipo valía más por su capacidad de recrear sus evangelios sobre el escenario que por las versiones comerciales que escuchaba frecuentemente.

- No conoces a Alberplá hasta que lo ves en medio del escenario, con su especie de túnica-casi-rastrojo medieval encima, las bolas saliéndosele por un lado, la guitarrita solitaria sobre un sillón y la misma voz chillante y violenta escurriéndose por las bocinas...


- Válgame - le decía - o de veras estás enamorado del guey o de plano debe ser una bestialidad de espectáculo.


Y como eran muy pocas mis esperanzas de que aquel desconocido pisara en algún momento nuestras tierras putrefactas, me resigné a simplemente escuchar los discos sin fincar mayores ilusiones. Y así fue por meses.

Hace poco más de un año, ahora sí, me topé por azares del destino con un par de renglones en nuestro pasquin zapatista favorito (La Jornada): Alicia MultiForo Rock: Perros de Neza el 26, Huestes NarcoSatánicas el 29, Conchas Pestilentes (desde Argentina) el 30, y por ahí, metido como si nada en el medio de su cartelera, Albert Pla, desde España, 31, 1 y 2.

Como colegiala prepúber, virginal y caliente, el corazón me retumbó cual si Ricky Martin hubiera salido de mi baño en cueros y agitado su viril macanita frente a mis ojos. Me resultaba imposible
comprender el cómo y a qué hora se le había ocurrido a alguien traer a este señor a nuestra apestosa ciudad, pero poco me importaba también. Y como esperando el cataclismo, pasaron lentitos los días, hasta que llegó la hora de ir, después de muchos de no pisar esos subterfugios, al apestoso MultiForo Alicia, que tantas horas-vuelo me había patrocinado en mis años pachecotes y preparatorianos.

Esa noche fui con dos grandiosos carnales a ver el chou. Uno, el mismo que había recomendado al Alber Pla y que como groupie sesentera (aunque algo más grande, gordo y barbón) susurraba todas las canciones al unísono con su ídolo. El otro, uno de los pocos cubanos callados y chingones que conozco, solo se reía conmigo con su risa muy particular, de esas que son estridentes pero que parece que son impostadas hacia dentro de la garganta y no pa-fuera, esas risas como estertor que se contagian. Y ahi los tres nos cagamos y nos cagamos de la risa, acompañados de un chingo de cerveza medio caliente y el humo "natural" del MultiForo hasta que Albert cantó su noveno reprise, y la banda punkichilanga se resignó a que había terminado la función.

En efecto el Albert Pla es un monstruo sobre las tablas. Los que mejor me conocen saben de mi total desprecio al "Arte Conceptual", los "performanceros", los "happenings" y las "instalaciones" en general, y más aun al que le tengo a los públicos y parásitos que asisten cotidianamente a este tipo de eventuchos. Como dicen los tijuanenses batianos, son todos una bola de culturosos wanna-be que quieren hacer de la mierda un espectáculo aromático-emocional de altos vuelos. Puras mamadas, pues.

Y digo todo esto porque el espectáculo de Pla es como lo que quieren y no pueden hacer nuestros culturosos contemporáneos. Es lo más parecido a un performance que me ha gustado y sin embargo, no pretende educar ni descubrir conceptos elevados y grandilocuentes. Es un poeta criminal que canta la sensibilidad más perversa y sutil que le brota de las fauces. Y consigo llevaba a un monstruo de la guitarra, Diego Cortes, que suena, sin exagerar, tan bien como los tres monstruos de la guitarra juntos (Paco de Lucia, DiMeola y McLaughlin). Eso y la putísima sencillez del maistro Pla, nos dejaron aquella noche de no se qué mes del 2002, en estado de gracia por varios días.

Lo mejor vino después. Siendo tan informal y pestilente como es, el Multiforo nos permitió quedarnos un buen rato más pendejeando después del chou. Muchos de los aturdidos escuchas se largaron al instante (pendejos, pendejos, triplemente pendejos) mientras que nosotros esperamos un rato, chela en mano, hasta que aparecieron las huestes. Sin mucha labor de convencimiento nos llevamos al buen Albert Pla y a su representante y amigo Pedro Páramo (así se llama, no me pregunten por qué), junto con unas fanáticas cuyo nombre nunca supe pero cuyos pechos engalanaron la velada por muchas horas, a un bar cerrado aquella noche pero del que, por circunstancias maravillosas, disponíamos de las llaves y de toda la cerveza que se nos pegara la gana beber entre amigos y sin bullicio. Y aunque de algún modo me sorprendió que Albert fuera tan tranqulito como aparentó ser aquella noche, en comparación con las historias de drogas duras que de él se cuentan, la pasamos de puta madre aquella noche. Bebimos hasta la imbecilidad con la estrella del chou, ni mandado a hacer.

Este año, Albert Pla se ha presentado ya en Tijuana, Monterrey y el D.F. En unos días parte para Guadalajara. Por lo que ven, parece que los tres miserables días en el Multiforo Alicia hace un año y medio le vinieron bien, pues alguien tuvo la sensatísima idea de traérselo para una gira más larga y sustanciosa. Y aunque otra vez me enteré por casualidad, no pude dejar de ir ésta noche, aunque fuera en el pomposo Teatro Helénico, y aunque costara más de lo que podía pagar.

Esta vez trajo consigo a Judit, que sale en el afiche en el lado izquierdo. Sí, la guapa, no los otros dos cabrones. Y aunque en apariencia sea una mujer desinhibida y extrovertida, resultó ser sonriente y silenciosa cuando saludé a la tropa en los camerinos. No solo eso, hace unos coros impresionantes, toca el teclado, el cajón, el clarinete y sabe Dios qué más. El año pasado no pudo venir porque los miserables mexicanos no le pagaban. Bendito Conaculta que sirves de algo.

En fin. En lugar de escribir este post debería estar bebiéndome unas chelas con estos buenos personajes, pero por desgracia no tengo mucho dinero en estos días y algunos de los susodichos culturosos andaban por ahi rondando a las estrellas, por lo que no me animé a invitarles por ahí. Será para el próximo chou.

Sirva el presente post de recomendación a los tres gatos que lo lean. Vean a Albert Pla y júzguenlo por ustedes mismos. Y aunque lo vean en un teatro, no sean tan malcogidos y griten un poco, que no es una pastorela y nadie les va a dar un manazo en el hocico.

Salud.